top of page

Nocturnal bajo la lluvia

Sep 19, 2019
1 min read

Llevo la toxicidad rumiante de quien echa raíces en la oscuridad doliente que acompaña al encierro.

La lluvia ácida permeaba en el sueño, como una cicatriz que nunca cierra.

Se me ha secado la lengua y el habla, esperando impaciente en el paredón de las cosas inútiles.

Todas las ausencias son más llevaderas que el sagrado ritual de la rutina, el monótono cansancio de hacer siempre lo mismo, la insoportable fatiga de no hacer absolutamente nada.

Todas las flores se ahogaron en el estanque de las aguas muertas, todos los trágicos lirios durmieron de pronto la eternidad.

Ojalá que la noche caiga delante de nosotros, en los estertores del otoño, en un recuerdo perfumado de olvido o la calle baldía donde bufa siempre el encharcado corazón.

Soy tan solo una sombra itinerante cantando una elegía, un murciélago de alas rotas saboreando los suspiros de la luna.

Hierve todo el frío de mi helada sangre derramada sobre el piso, llueven mordeduras y poemas en la dulce hoja del cuchillo.

Todos los fantasmas salieron a beberse la tristeza del mundo entre las risas estridentes que moran las entrañas de una cantina polvorienta.

Esta es mi oda a la rutina, épica, dramática, nocturna, como un cadaver devorado por las hienas, como mis ansias reventando entre las piernas temblorosas de mujeres calavera. ::.

 
 
 

Comments


bottom of page