NO HAGAN UN REMAKE DE PARASITE
Uno sólo tiene que ver la escena de la pelea en el pasillo de OLD BOY para darse cuenta de que la sensibilidad coreana es diferente a la de nuestros vecinos al norte. Momentos humanos con personas terribles, violencia poco exagerada que sientes en el esqueleto. El cine coreano tiene su propio lenguaje. Logrado mejor que nunca en la última joya de éste país Parasite.
Aunque el cine de USA se ha desarrollado con tremenda prominencia en todo el mundo, muchos países han desarrollado un estilo distintivo. Desde el frío noruego presente en “Déjame entrar” hasta la comedia argentina seca en “Un cuento chino” que nada le pide al humor británico. El estilo gringo ha intentado adoptar las nociones del cine extranjero con remakes como “la cena de tontos”. Una película que no es más que una triste parodia de su contraparte francesa.
¿Entonces que nos espera? ¿Recibir un par de años después, en nuestras pantallas gigantes, que semejan cada vez más a una televisión monopolizada y cara, una versión menos violenta, sexualmente menos cargada, de Parasite? Me estoy adelantando claro, primero permítanme contarles de qué va Parasite.
La lucha de clases es un tema central de la película, pero lejos de romantizar a la clase trabajadora, la película parece esforzarse en demostrarnos la bajeza moral de cualquier persona en cualquier estrato. La trama sigue a un muchacho oportunista de clase baja que entra con falsas pretensiones a la casa de una familia adinerada. Subsecuentemente descubre que puede integrar al resto de su familia desempleada a la casa de los riquillos. Conforme progresa la trama, la escala del engaño se sale rápidamente de su control.
Por supuesto que más cosas suceden y le haría un gran deshonor a la película si contara algunas de ellas. Basta decir que las escenas de acción, horror y tensión que le siguen le piden muy poco a Tarantino, Rob Zombie y Martin Scorcese. Es una experiencia estética lograda, así como visceral por momentos.
Solamente espero que los corporativos de Paramount no decidan contratar a Tomas Cruise para hacer el rol del padre desaliñado, o a Anna Kendrick como la hermana sarcástica, porque la película por si misma vale la pena y la recomiendo si no han visto cine extranjero o si quieren introducir a alguien al cine coreano.
La tendencia parece ir más de la mano a la colaboración con la penúltima película del 2013 dirigida por Bong Joon-ho creador de Parasite, SNOWPIERCER protagonizada por el mismísimo capitán américa, Chris Evans, Tilda Swinton la camaleón humana y con el ahora fallecido John Hurt. El cambio no sólo afectará la frecuencia de los subtítulos en las salas de cine de todo el mundo, sino que cambiará radicalmente un panorama cultural globalizado. Donde los lineamientos estéticos y dramáticos son definidos por su efectividad y no el logo de Disney.
-EMILIO LINO

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