#NiUnaMenos y #NiUnoMenos

Tengo esta sensación de que la sociedad mexicana está cambiando. Cada vez es más visible que en la ciudadanía estamos accionándonos para exigir nuestros derechos. El movimiento #NiUnaBataMenos que surgió a raíz del asesinato de tres estudiantes de Medicina y el chofer de Uber el pasado 23 de febrero en el municipio de Huejotzingo y Puebla, ya es un claro ejemplo de este cambio: dicho movimiento detonó el paro estudiantil en más de 20 facultades de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y, claro, en la #MegaMarchaUniversitaria.
Si bien los diversos movimientos de activismo político no se invalidan dentro de un contexto democrático, escribo para invitarlas a ver y tomar acciones con perspectiva de género. Esta invitación la hago porque, en el marco del Día Internacional de la Mujer, he escuchado comparaciones con esta Mega Marcha y la #Marcha8M en Puebla. Por supuesto que hay diferencias entre ambos movimientos: más de 100 mil personas gritaron #NiUnaBataMenos, mientras que no he encontrado suficiente cobertura de la #Marcha8M en Puebla como para conocer el número de mujeres que asistimos; el gobernador de Puebla salió de Casa Aguayo para dar un mensaje a los universitarios, mientras que ninguna autoridad dio algún mensaje el día de hoy cuando llegamos al zócalo.





Estas diferencias en ambos movimientos no son mas que un reflejo de las desigualdades de género que persisten en dificultar el acceso de las mujeres a los espacios de representación cívica y política. Y no quiero centrarme en la representación cívica, dado que dicha desigualdad es de una gravedad mucho más profunda y preocupante. En México, a pesar de ser 51% de población, las mujeres representamos el 70% de personas en pobreza, encabezamos 83% de hogares monoparentales, hacemos 82% de trabajo del hogar, nos quedamos con 32% de total de salarios del país, producimos 80% de los alimentos, pero somos dueñas del 2% de las tierras.
Esta desigualdad de género es necesaria verla con un enfoque interseccional: la condición de hablar una lengua indígena, identificarse dentro de una comunidad indígena, negra o mulata, o tener el color de piel más oscuro resultan en probabilidades menores de avanzar en el sistema educativo, progresar en el ámbito laboral o pasar a la parte más alta de la distribución de la riqueza; ser mujer indígena en México empeora las probabilidades para progresar en estos ámbitos. Además, de acuerdo al Diagnóstico Nacional sobre la discriminación hacia personas LGBT+ en México, las lesbianas son quienes más tienen que ocultar su orientación sexual en espacios laborales y tienden a percibir los salarios más bajos.
La falta de interés y negligencia de autoridades gubernamentales por no promover ni hacer efectiva la seguridad y la justicia es preocupante y es necesario que sigamos teniendo una participación como ciudadanía; en esta exigencia es imperativo recordarle al Estado que es su responsabilidad moral y jurídica cerrar la brecha de género: a los hombres y a las mujeres nos afecta esta ineficiencia, pero es de forma diferenciada hacia las mujeres.
Esta exigencia también es cada vez más urgente que la hagamos las feministas en nuestros tres principios (el prescriptivo, el descriptivo y el práctico) y con la sororidad como modo de hacer política para hacer frente a los pactos de usanza masculina (formas excluyentes, sectarias, supremacistas y violentas de enfrentar la disidencia y los conflictos). Yo no recuerdo el momento exacto en el que comencé a cuestionar mi papel como mujer en este mundo, pero sé que no hubo vuelta atrás. Lo único que sé es que todos los días me tengo que cuestionar y todos los días tengo que seguir infectando los oídos de más mujeres para que nos cuestionemos juntas, nos indignemos juntas y tomemos acción juntas.
El día de hoy marché con mi mamá, con mi prima, y con amigas, mujeres con las que no había imaginado protestar pronto. Hoy mi madre me abrazó y me dijo: “Me gustaron las consignas de <<¡No es no! ¿Qué parte no entiendes? ¿La “n” o la “o”?>> y <<¡Con ropa o sin ropa este cuerpo no se toca!>>; esas consignas me llegan. Me hubiera gustado conocerlas antes.” Sigamos indignándonos, nombrando y tomando acción que ya casi se va a caer
Twitter: @anasofia_sa
Gatitos contra la Desigualdad con datos de la FAO, Fondo Semillas, ENOE, ENIGH y Coneval.
Por mi raza hablará la desigualdad por Patricio Solís, Braulio Güémez, Virginia Lorenzo: https://cutt.ly/gtiVu9f
Para poder comenzar a cuestionarnos, recomiendo este fabuloso artículo: https://cutt.ly/BtiVfmG

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