Mrs. Fletcher
Eve Fletcher lleva toda la vida cuidando de los demás. Laboralmente dirigiendo una residencia de ancianos y personalmente de su hijo Brendan, ya que hace años que se divorció y su exmarido formó una nueva familia y dejándole a ella toda la responsabilidad. Ahora, a sus 46 años, se queda por primera vez sola en casa lidiando con el síndrome del nido vacío con la marcha de su vástago a la universidad. Este es el arranque de Mrs. Fletcher, una miniserie de 7 episodios que estrenó HBO en octubre de 2019.
De nombre homónimo a la novela de Tom Perrotta (que también está involucrado en la adaptación y dirección de la serie), Mrs Fletcher sigue en paralelo las vidas de Eve y Brendan con esta nueva etapa que se abre en sus vidas. Por un lado la señora Fletcher no está feliz ni lista para este cambio, mientras que, por el contrario, el hijo está ansioso de dejar aparte el instituto y comenzar en la universidad. Ansioso, pero que mamá se encargue de prepararle el equipaje, de cargar el coche, de llevarle al campus y de descargar sus trastos en la residencia.
De vuelta en casa, Eve no sabe por dónde comenzar. Ya no es esposa o madre a tiempo completo, no sale con nadie, ni siquiera siente que su trabajo le satisfaga. Pero, dispuesta a reencontrarse consigo misma y priorizar su identidad como mujer tras años de aislamiento, se apunta a un curso de escritura creativa y recupera momentos con su amiga Jane. Y en este viaje de redescubrimiento personal, nacerá en Eve una curiosidad sexual que le llevará a ver pornografía y a explorar su cuerpo y sus fantasías.

Por otro lado, Brendan, que se las daba de sobrado pensando que lo sabía todo de la vida, se da de bruces con que aquellos trucos que usaba en el instituto para ser popular y querido, no sirven para sobrevivir ahora en la universidad sin sus amigotes jaleándole. Su golpe de realidad es aún mayor que el de su madre, pues mientras que ella sabía que se le iba a venir un momento difícil tras su marcha; él se imaginaba siendo el rey del mambo lejos de casa y sin la sobreprotección materna. Una vez que se ha encontrado con el mundo real ha de comenzar su propio viaje de transición a la vida adulta y plantearse en qué tipo de hombre se quiere convertir.

Brendan se muestra como un chaval inseguro, irrespetuoso e insoportable. Es una persona que siempre busca atención, y no es de extrañar después de oír a su padre decirle que ha pasado de él todos estos años porque era listo y bueno en los deportes, mientras que su hijo pequeño (fruto de su nueva relación) es autista y necesita mayores cuidados. La ausencia de su padre le ha marcado de una forma evidente. Lleva toda su adolescencia sintiendo ese vacío y demandando atención. Así, es un chico que actúa para agradarle, por lo que copia sus comportamientos, de por sí bastante inmaduros.
Eve también tiene sus problemas, claro, pero al mismo tiempo resulta divertido verla lidiar con todos esos sentimientos. Su autodescubrimiento es la mejor parte de la serie y se agradece que tenga mayor protagonismo que su hijo (que además para eso el título hace referencia a ella). Además, siempre es una buena noticia poder disfrutar de la actuación de Kathryn Hahn.
A pesar de que los episodios tan solo duran media hora, Mrs Fletcher consigue abordar temas como maternidad, identidad personal, libertad, frustración, melancolía, patriarcado y roles sociales, amor y sexualidad. Porque además de un viaje personal, el viaje que inician estos dos personajes tiene mucho que ver con el papel que tiene el sexo en el proceso de maduración personal y la definición del individuo. Pero especialmente pone sobre la mesa cómo la pornografía impacta en la sociedad moderna creando un imaginario altamente misógino en el que las mujeres son objetivizadas.
No obstante, como miniserie no funciona. Tiene un cierre demasiado abrupto y da la sensación de que termina cuando se ha empezado a poner interesante y que en el camino nos hemos perdido con asuntos que no eran realmente importantes. Una pena que no tenga continuidad.

.png)




Comments