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Miradas yermas que portan máscaras

Aug 17, 2012
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He de extraviarme en los vericuetos

de tu silencio punzocortante, para inventarte

caminando entre lilas y jardínes breves,

como mis huellas en la arena, como los rayos

solares que duermen en las entrañas de la tierra

para cantarle al medio día entre labranzas,

añoranzas y despechos.

Crece musgo en mi soledad más fértil

y navega el pensamiento en la corteza

de un árbol, mientras las palabras rozan

los brazos del almendro.

Mi líbido bombea sangre verde

y me devoro las entrañas para encontrar alivio,

y sacudirme las ansias, sacudir tu extravío y el mío,

aturdido por la imposibilidad de ser yo

cuando estoy contigo.

Quiero beber de tu boca el fin de la noche

sin miradas yermas que porten máscaras

y que mis dedos escurran sobre tu espalda,

anudando nuestros cuerpos en esta

tempestad de sabanas abiertas y desmembradas,

besos menguantes que se desprenden del otoño,

persiguiendo medusas y ensueños

marinos en el asidero de tu cuello temprano.

No encuentro los signos que te revelan

y te mantienen oculta en tu guarida terrestre.

Intento amarte en esa lengua tuya que

no entiendo, sólo tengo este amor

analfabeta y disfuncional que no te basta y no me basta.

Quisiera quererte como quieres ser querida,

y no sé cómo, amarte violentamente y con ternura,

hasta reventar el cielo y concluir esta historia

de extravíos, desvelos y cuerpos desollados,

alumbrados por la pálida simetría de la luna,

escupiendo flechas amarillas afiladas por el tiempo,

esquirlas oxidadas como astillas en los dedos.

::.

 
 
 

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