Miniserie: Patria
Aunque no me entusiasmó la novela de Aramburu quería ver la serie de HBO. Quizá para juzgar por mí misma si había mejorado el libro, quizá para reafirmarme en mi opinión. La cuestión es que como eran tan pocos capítulos, decidí darle una oportunidad.
Lo primero que me llamó la atención fue lo literal que es la adaptación del libro a serie. Al tener tan reciente la novela pude identificar escenas calcadas con diálogos en los que no se ha movido ni una coma, algo que se agradece generalmente en cualquier proyecto de este estilo pero que aquí por el contrario deja ver las carencias de la obra de Aramburu. Aquella prosa en la que se cambiaba de narrador en cada línea se convierte en la serie en diálogos expositivos y faltos de frescura, y la narración fragmentada en pasajes descolgados y de difícil comprensión para alguien que no cuenta con toda la información.
Es lógico que en una adaptación cinematográfica se modifiquen aspectos de una obra literaria, sobre todo porque se trata de dos lenguajes diferentes y no es lo mismo plasmar por ejemplo un monólogo interior sobre el papel que en pantalla. Además, puede que haya que prescindir de según qué subtramas por problemas de metraje o porque simplemente no sean muy relevantes. Pero al tener que eliminar algunos pasajes quedan a la vista las carencias de la novela, sobre todo en lo que a personajes se refiere, pues queda mucho más patente que algunos son meramente instrumentales.
Por lo demás, la serie ha conseguido recrear hasta el mínimo detalle cuestiones técnicas como las localizaciones (ese pueblo industrial sin nombre anclado en un valle y atravesado por un río), la fotografía (no es lo mismo la del presente que la del pasado) o la ambientación. Cojea quizá un poco en la caracterización de algunos personajes, interpretados por los mismos actores a pesar del salto temporal en la trama.
Lo mejor sin duda de la serie son las escenas en las que se cuenta mucho sin decir nada, pasajes en los que las miradas y los gestos están cargados de significado. Y quizás por eso uno de los mejores personajes es el de Arantxa, una mujer que solo se puede expresar verbalmente con la ayuda de un IPad, pero que transmite mucho sirviéndose tan solo de su cara (y no toda). En ese aspecto hay que reconocer la labor de Loreto Mauleón, quien borda el papel.
El resto del elenco de los 8 personajes principales de Patria es también bastante acertado. Vascos todos ellos (importante para plasmar el acento y la entonación) y no muy conocidos por el público general (salvo alguna excepción), destacan sobre todo las actrices Elena Irureta y Ane Gabarain en los papeles de las dos matriarcas. Mikel Laskurain consigue recrear a la perfección el personaje anodino de Joxian y Susana Abaitua y Jon Olivares hacen un buen trabajo como Nerea y Joxe Mari. Algo más flojos están José Ramón Soroiz, Eneko Sagardoy e Íñigo Aranbarri como Txato, Gorka y Xabier respectivamente, pero es que poco podían hacer con el desarrollo de Aramburu.
No es de extrañar que la adaptación haya sido un éxito, pues además de arrastrar a los lectores de la novela, venía con una campaña de marketing detrás muy potente. Como serie Patria está bien hecha y resulta entretenida, sin embargo, aunque cambiemos el formato, la historia sigue sin haberme convencido. Imagino que tiene mucho que ver que ya llegara a ella con una idea preconcebida, pero es que sigo sin captar el debate ideológico sobre las consecuencias de ETA en la sociedad vasca que promete en sus promociones. Patria es una historia de dos familias, de estas dos familias, pero no ahonda en el asunto desde un punto de vista ético o moral, sino que se queda en un melodrama. Me reafirmo en mi idea inicial.

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