Miniserie: Nueve perfectos desconocidos
Tras los éxitos de Big Little Lies y The UndoingDavid E. Kelley y Nicole Kidman vuelven a trabajar juntos para llevar a la pequeña pantalla una nueva miniserie basada en un bestseller. En esta ocasión adaptan Nine Perfect Strangers, de la escritora australiana Lianne Moriarty (autora también del libro en que se basa Big Little Lies). Kidman ejerce en la ficción (como ya hiciera en las otras dos ocasiones) tanto de productora como protagonista.
Ella es Mascha, la directora de Tranquillum House, un exclusivo centro de salud y bienestar que promete la recuperación física y transformación radical de sus clientes en 10 días. Hasta allí acuden nueve personas dispuestas a dejar temporalmente atrás su ajetreada y conflictiva vida urbanita para reposar, sanarse y retomarla de nuevo de una forma más saludable y estable emocionalmente. Sin embargo, aunque los internos acuden atraídos por las promesas de esta coach espiritual esperando algo así como unas vacaciones de lujo con yoga y masajes, la realidad es que no tienen ni idea de lo que les espera dentro. Durante su estancia han de firmar un contrato de confidencialidad, entregar sus móviles, son informados de que estarán bajo total vigilancia, de que les controlarán la alimentación y de que además serán sometidos a exámenes de sangre. Pronto descubrirán que Masha tiene unas reglas y métodos poco ortodoxos y de que ocurre algo extraño. No obstante, pese a replantearse su marcha, esta sanadora los irá enredando en su tela de araña gracias a su magnética atracción.
Los nueve perfectos desconocidos del título en realidad no son todos desconocidos, pues entre ellos hay una pareja y una familia, pero bueno, aceptamos barco. Todos ellos acuden a esta gurú del wellness porque cargan con fuerte carga y mochila emocional a sus espaldas, carga que sin embargo es una incógnita y se irá descubriendo poco a poco. Los trapos sucios y secretos de cada uno de los huéspedes irán saliendo a la luz a medida que pasan los días de convivencia gracias a las conversaciones entre ellos y a los particulares métodos de Masha. De esta forma, el espectador tiene tiempo de conocer a cada uno de los personajes y de meterse de lleno en la historia.
Entre los residentes tenemos a Frances (Melissa McCarthy), una escritora de novela romántica en mala racha tanto laboral (le acaban de rechazar su último manuscrito) como amorosa (ha sido engañada); a Tony (Bobby Cannavale), un adicto que inmediatamente se convierte en su peor enemigo; a Lars (Luke Evans), que se ha inscrito para destapar la historia de Masha; a Carmel (Regina Hall), una madre divorciada que no se siente cómoda con su cuerpo y quiere perder algunos kilos; a la pareja formada por Jessica (Samara Weaving) y Ben (Melvin Gregg), quienes tienen problema en su matrimonio después de haber ganado la lotería; y a los Marconi, Napoleón (Michael Shannon), Heather (Asher Keddie) y su hija Zoe (Grace Van Patten), quienes desean volver a conectar como familia tras la pérdida de un hijo/hermano. Completan el reparto los miembros del personal de Tranquilum, Yao (Manny Jacinto), Delilah (Tiffany Boone) y Glory (Zoe Terakes).
Compuesta por ocho episodios, Nueve perfectos desconocidos tarda en arrancar y en mostrar sus cartas. Con un tono más de drama que de thriller no deja claro hasta el ecuador de su metraje hacia dónde va. Y de hecho, quizá intenta ser demasiado ambiciosa al querer abarcar demasiados temas. Por un lado parece ser una crítica a los gurús y sus negocios de la salud con aires de secta, pero también a la dependencia de las redes sociales y a la constante necesitad de validación por parte de los demás; también invita a reflexionar sobre la autopercepción del cuerpo, las relaciones, la infidelidad, el consumo de droga… Es difícil saber qué estamos viendo. En este sentido funciona mejor verla en modo maratón que espaciar sus capítulos.
Rodada íntegramente en Australia, la clave de su éxito radica básicamente en su reparto. Y es que con un elenco menos conocido, la serie no habría tenido tanto tirón. Es más, su principal atractivo no es Nicole Kidman (tiene mejores trabajos), sino Melissa McCarthy. A pesar de ser una serie coral, es ella, junto con Bobby Cannavale, quien mantiene el interés.
El principal problema de Nueve perfectos desconocidos creo que radica en las expectativas creadas. Se promocionaba como la sucesora de Big Little Lies al contar con Kelley y Kidman y partir de una novela de la misma autora. Además, con el magnífico reparto todo apuntaba a que sería el bombazo de la temporada. Sin embargo, se queda a años luz de aquella, tanto en cuestión argumental, como en denuncia social. Por no hablar del misterio, mucho más intrigante en Big Little Lies.
Otra cuestión a tener en cuenta es que llegó a las pantallas poco después de ser estrenada The White Lotus, una serie que también cuenta la historia de un resort ubicado en un lugar paradisíaco, en la que también sus protagonistas son gente privilegiada que busca desconectar y en la que también hay un misterio. Y que además contaba con un buen plantel actoral. La proximidad en el tiempo de ambas hace que Nueve perfectos desconocidos salga perdiendo por goleada. Los personajes de la serie de HBO eran mucho más interesantes, lo diálogos más atrayentes, explotaba mejor la vis cómica y ácida en unos momentos totalmente dramáticos y surrealistas, la música acompañaba a la perfección cada escena, sabía cómo plantear el misterio y tenía crítica social subyacente. En la producción de Kelley y Kidman no termina de haber nada que consiga enganchar, ni el misterio, ni los personajes (el protagonismo está totalmente descompensado y algunos están realmente desdibujados), ni los diálogos, ni el tono (se presenta como thriller, pero es más bien un drama).
Nueve perfectos desconocidos se queda en un quiero y no puedo. No es que sea málísima, tanto no vamos a desmerecerla. Pero digamos que es entretenida si se ve en modo maratón para no perder el interés (al fin y al cabo son pocos episodios). El problema es que en un panorama con tantas opciones, a veces que una serie solo sea entretenida no es suficiente.

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