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Miniserie: El Sr. Bates contra Correos

A finales de los 90 se instaló en miles de oficinas de correos de Reino Unido un nuevo sistema informático llamado Horizon desarrollado por Fujitsu. Sin embargo, lo que de primeras se suponía que venía a facilitar la vida de los responsables de estas oficinas simplificando su contabilidad, se convirtió en un calvario cuando centenares de gerentes empezaron a sufrir anomalías en las cuentas teniendo importantes descuadres de caja. Al no poder pagar las deudas (por contrato estaban en la obligación de cubrir personalmente esos desajustes) fueron despedidos y 736 incluso tuvieron que enfrentarse a consecuencias penales tras ser acusados de robo, fraude, falsedad contable o malversación de fondos. Algunos de ellos acabaron en prisión. Otros se declararon culpables para solo tener que pagar sumas indecentes. Hubo incluso quien se suicidó.

Uno de los primeros afectados por el fallo del software fue Alan Bates, quien sabiendo que él no se había quedado con el dinero que faltaba en los cierres contables, documentó todos los errores y las conversaciones con la línea de atención telefónica de cara a poder rebatir con la institución. Aunque no le sirvió de mucho, porque el servicio postal se mantuvo en sus trece de que no había ningún problema con el programa y tuvo que acabar cerrando en 2003 siendo inculpado en el camino. Sin embargo, Bates no cejó en su empeño de demostrar su inocencia y creó una web para las víctimas de la Post Office y buscó por todo el país colegas a los que le hubieran pasado lo mismo. También se puso en contacto con la prensa, y logró que en 2009 se publicara un reportaje en Computer Weekly, una revista especializada en informática.

Antes de ser gerente de la oficina de correos, Bates había trabajado como supervisor de software en museos, por lo que tenía algo de conocimientos sobre tecnología. La mayoría de sus colegas sin embargo eran personas humildes no siempre con estudios que gestionaban puestos muy pequeños en comunidades rurales. En muchos casos no eran oficinas independientes, sino que estaban insertadas en negocios particulares como un ultramarinos o una tienda de recuerdos. No tenían las capacidades como para saber qué es lo que podía estar ocurriendo, ni recursos como para enfrentarse a una institución tan poderosa. Que Bates se moviera y se pusiera en contacto con toda esa gente haciéndoles saber que no estaban solos, que había más personas que estaban pasando por lo mismo, fue un gran paso en una época en que internet era casi campo y no se podía hacer algo viral en cuestión de minutos. En noviembre de 2009 una veintena de afectados se reunieron en un pueblecito al norte de Oxford y poco después consiguieron que varios diputados empezaran a hacer preguntas en la Cámara de los Comunes en nombre de sus representados locales.

Poco a poco Bates consiguió que se fueran uniendo más víctimas hasta lograr reunir a 555 que conformaron la Alianza por la Justicia para los Subjefes de oficinas de correos (JFSA) para plantarle cara de forma colectiva a Post Office en los tribunales. El 15 de marzo de 2019, el Alto Tribunal dictó sentencia en el caso contra Correos, por la que la institución ha de pagar 58 millones de libras en concepto de indemnización. El escándalo cobró más protagonismo en el Parlamento y Correos acabó reconociendo un año más tarde que estaba revisando cientos de condenas. El problema es que era marzo de 2020 y el foco informativo pronto se centró en el COVID. En octubre del mismo año Correos pidió perdón y aseguró que indemnizaría a las víctimas, pero el dinero no termina de llegar y la justicia tampoco ha avanzado mucho en la revisión de las condenas.

Tras años de litigios e investigaciones periodísticas, los afectados no parecían terminar de dar a conocer su caso. De las 900 condenas judiciales tan solo habían concluido 142 trámites de apelación y decenas de víctimas se habían muerto sin ver una libra. Lo que realmente consiguió la atención pública fue que la televisión privada ITV lo llevara a la pantalla en forma de miniserie de cuatro episodios de una hora de duración. El Sr Bates contra correos se convirtió en una de las series más vistas del año en Reino Unido con récord de audiencia en su emisión de casi 10 millones y más de 12 millones en streaming. Tras su emisión, en enero de 2024, el primer ministro Rishi Sunak anunció una nueva ley para amnistiar e indemnizar con 600.000 libras a los más de 700 afectados del calificado como “el peor error judicial en la historia legal británica reciente”. Además, los 555 del caso judicial grupal recibirían un pago único de 75.000 libras.

En la serie se han cambiado algunos nombres, pero no el de Alan Bates, interpretado por Toby Jones. A él le acompañan una serie de secundarios plagados de caras veteranas británicas que cumplen notoriamente con sus personajes de gente normal que ve truncada su vida por una injusticia. Creo que el mayor acierto de El Sr Bates contra correos es que se mantiene relativamente sencilla en su planteamiento centrando la historia en los personajes, en esta lucha de David contra Goliat. Moviéndose entre el drama personal, el  drama social y el thriller judicial, consigue que el espectador empatice con los demandantes y sienta su desesperación, rabia e impotencia como propia. Igual el caso nos pilla algo lejano por no haber sucedido en España, pero desde luego invita a la reflexión sobre los riesgos tecnológicos mal gestionados y el peligro de que los gobiernos e instituciones queden subyugados a los intereses de grandes corporaciones.


 
 
 

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