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MENTIRAS PIADOSAS

Mar 27, 2009
2 min read

Por Jimena Costa Benavides

Por Jimena Costa Benavides

Un grupo de mujeres activistas que lucharon por la cuota de participación de mujeres hace más de una década y lograron un 30%, parecían extasiadas el momento en que la nueva Constitución no sólo decía “presidente o presidenta”, “vicepresidente o “vicepresidenta”, diputado o diputada, senador o senadora, etcétero o etcétera, sino que el momento en el que dice cuota de 50% para participación de mujeres (Art. 147.I), me imagino que fue orgásmico. Pero probablemente, el silencio vino después porque fueron –fuimos- estafadas con la Ley Transitoria oficialista aprobada en Diputados y con las fórmulas que hacen imposible que lleguen ni siquiera el 30% actualmente vigente. El MAS tiene una propuesta que viola su propia Constitución y que señala: 4 senadores por departamento con fórmula D’Hont, 70 uninominales por mayoría simple, 46 plurinominales por fórmula D´Hont y 14 especiales indígenas por mayoría simple. Veamos los efectos y la historia. Desde que se aplicó la cuota de mujeres del 30%, lo máximo que se logró fue el 21% por la forma en la que se elaboran las listas de candidatos, y además en el 2005 esta cifra bajó a 14,6% ya que la inclusión indígena al mismo tiempo se tradujo en exclusión de mujeres: las culturas indígenas –especialmente las andinas- son fuertemente patriarcales. Desde que se aplica la cuota del 30% en 1997, el porcentaje de mujeres titulares electas es el siguiente: Actualmente sólo son 23 mujeres titulares electas. El MAS tiene el 53% de los escaños, o sea 84 de los 157 parlamentarios y sólo 10 son mujeres, es decir, que sólo el 12% de su bancada son mujeres. Sin embargo, los opositores son 73 y tienen 13 mujeres, es decir el 17,8%. No es mucho pero es mejor. Ese era el escenario del 30 por ciento ¿cuál será el del supuesto 50%? En el senado, sólo una de cada cuatro senadores electos será mujer, porque con la fórmula D’Hont llegarán tres partidos cuyos primeros titulares SIEMPRE son hombres, es decir 9 de 36. Las mujeres tenemos menor probabilidad de llegar al Parlamento en circunscripciones uninominales ya que donde hay un candidato hombre y una candidata mujer, siempre gana el hombre. Es la cultura política patriarcal predominante en América Latina que hace que hasta las mujeres prefieran votar por hombres, por lo que la cuota no se aplica en éstas circunscripciones, como muestra el siguiente cuadro: Son 70 circunscripciones uninominales a las que se añadirán 14 circunscripciones especiales indígenas –donde es menos probable que haya candidatas mujeres, y peor que ganen-, de modo que si se repite el “mejor momento” del 2002, podrían ser 8 mujeres de éstos 84 escaños, es decir, el 9,5%. Las mujeres tenemos más oportunidad en plurinominales ya que las “jala” el candidato a la Presidencia, pero el 50% de mujeres se traduce más o menos en unas 18 mujeres de 46 escaños debido a la ubicación en las listas, el número de partidos que permite la formula D’Hont y las tendencias históricas. Resumen: 9 senadoras, 8 uninominales –siendo optimistas- y 18 pluris, o sea 35 de 166, es decir, el 21%. ¿Será que algunas activistas siguen creyendo en Papá Noel?

 
 
 

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