Luciérnaga dormida
El espejo me mira a través de mis ojos con su filosa guadaña.
Mi suerte cuelga de un hilo: es un madero flotando en el río.
Hay que jugarse la vida contra un peine sin dientes, el miedo al ridículo, la obstinación de ser viento y agua, nada más.
Luciérnaga dormida, de tu lengua brota una herida…
El fuego es un pétalo que cubre la oscuridad del cielo.
Y me saco los ojos que son cicatrices, como la noche abrevando en mi sombra.
Cuando nos hayamos ido la rueda seguirá girando… y yo huelo tu ausencia al otro lado del universo. ::.

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