LOS NIÑOS DE LÍDICE



Esta escultura es en realidad un monumento histórico en recuerdo de los niños de Lídice y está conformada por 82 figuras en bronce a proporción real: 42 niñas y 40 niños todos mirando hacia el valle.
Su autora es Marie Uchytilová,quien durantemás de 20 años esculpió estas emotivas figuras, muriendo antes de podercompletar su obra. Afortunadamente, otros artistas locales lograron terminarla.
Este monumento es unrecordatorio para hacernos reflexionar sobre la crueldad de las guerras y,hasta dónde puede y no debe llegar la mano del hombre. Está basada en un hechoocurrido durante la segunda guerra mundial, la historia es la siguiente:
En 1942 el alto oficial nazi, ReinhardHeydrich, fue atacado por un pequeño comando checoslovaco a las afueras dePraga. Heydrich no pereció en elatentado, pero las heridas provocadas acabarían con él una semana más tarde.Con este suceso moría el verdugo (el Carnicero de Praga, la Bestia Rubia, elHombre del corazón de hierro) quien en definitiva, fue uno de los principalesarquitectos del Holocausto, jefe de la inteligencia y el mayor organizador dela represión nazi en Europa.
La inteligencia nazi vinculó falsamenteel atentado con Lídice y, en venganza, arrasó el lugar: Todos los hombres y adolescentes mayores de 16 años, fueron detenidos yllevados a las afueras donde se realizaron sus ejecuciones de diez en diez.Situados en fila, fueron fusilados disparando una sola bala y si el últimolibraba el impacto, era ejecutado de un tiro en la cabeza (todo para ahorrarmunición.)
173 hombres y adolescentes murieronaquel día. Las mujeres y niños fueron enviados a campos de concentración y másde 184 mujeres fueron separadas de sus hijos y sometidas a trabajos forzados enfavor del régimen.
Tras terminar la guerra, 153 mujeressupervivientes y los 17 niños supervivientes pudieron regresar y reconstruirLídice. En memoria de aquellos 82 niños y tantos otros menores muertos por laguerra, el pueblo alzó un gran monumento.
Si visitas Lídice, podrás observar estegrupo de niños en tamaño natural, quienes imploran con sus ojos que estabarbarie jamás vuelva repetirse. La escultura (de forma espeluznante) deja en claroun mensaje antiguerra; aunque en realidad, ninguna escultura sea másespeluznante, que la misma hostilidad de la humanidad.
– VAHO

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