Los latidos de tu cama
Tu soledad y la noche mansa
urdieron esta farsa
de manos adheridas a mi espalda
y caricias desafiando el borde
de tus sueños,
el silencio musitando soledades,
tripulando los latidos
de tu cama adormilada,
explorando cada pliegue de tus dedos
con mis labios desbocados.
Te desnuda mi aliento
en el remanso luminoso de la calle
que entra por la ventana
de esta habitación baldía,
colmada de oscuras visiones
y una certeza homicida que se
escurre por lo blanco de la pared.
En el centro del mundo, tu vientre,
el perfume envenenado de tu pelo,
dardos de plomo listos para hundir
su aguijón en mi gangrena,
resabio de tu beso delincuente
arando los contornos de mi pena:
el romance idiota
de mi corazón y tu mortero.
::.

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