Ley Derechos de las Personas con Discapacidad: Que sea real y aplicable.

El 6 de Marzo se sancionó la Ley 1618 de 2013 que obliga al Estado y a sus entidades en todo el territorio a asegurar el ejercicio de los derechos de las personas con discapacidad y la eliminación de cualquier tipo de discriminación por su condición. Esperemos con el mayor optimismo que esta Ley por fin ratifique derechos universales que han venido siendo vulnerados. Por lo menos es una herramienta legal que debemos saber utilizar.
Palabras del Presidente Juan Manuel Santos:
Muy buenas tardes, especialmente muy buenas tardes y bienvenidos a todos los compatriotas con alguna discapacidad que nos acompañan.
Y quiero aclarar que cuando me refiero a los colombianos en situación de discapacidad estoy nombrando –así las palabras parecieran indicar otra cosa– a muchas de las personas MÁS CAPACES de nuestro país.
Sin duda, una de las formas por las que se puede definir una sociedad es por el trato que da a sus niños, a sus ancianos y a las personas con alguna discapacidad.
Y debemos reconocer que, aunque en el mundo y en Colombia hemos dado pasos importantes en su reconocimiento y protección, aún nos falta mucho por hacer.
Uno de esos pasos, dado en el seno de Naciones Unidas en 2006, fue la “Convención sobre Derechos de Personas con Discapacidad”, con la que cambió la manera en que se concebía el papel de esta población en la sociedad.
En esta convención se clasificaron las modalidades de discapacidad y se determinó que, independientemente del tipo de discapacidad que se tenga, TODAS las personas deben disfrutar a plenitud los derechos humanos y libertades fundamentales.
Esto fue muy importante porque generó en los países la obligación de trazar las políticas necesarias para asegurar el bienestar integral de las personas con discapacidad, y así alcanzar sociedades más igualitarias.
El Congreso de Colombia ratificó esta convención en el 2009, mediante ley de la república, y al hacerlo nos comprometimos a ajustar nuestra legislación para garantizar la dignidad humana, la autonomía, la no discriminación, la accesibilidad y la igualdad de las personas con discapacidad.
Debo confesarles que a veces me siento mal hablando de “personas con discapacidad” porque –como les dije al comienzo– estas personas son, muchas veces, las más capaces y las más valiosas, y así lo comprueba la historia.
La Ley 1618 del 2013 obliga al Estado, tanto en sus entidades nacionales como territoriales, a asegurar el ejercicio de los derechos de las personas con discapacidad y la eliminación de cualquier tipo de discriminación por su condición.
Son muchas las medidas que incluye la Ley, en aspectos relacionados con los diferentes derechos, y por eso solo voy a mencionar algunas principales.
Por ejemplo, la Ley establece que todas las entidades territoriales deben incorporar en sus planes de desarrollo una política pública de discapacidad.
A nivel nacional, es importante resaltar que el Gobierno está trabajando con el Consejo Nacional de Discapacidad en la construcción de la política pública del sector, que debe estar lista a finales de este año.
Y hay algo más: la nueva ley dispone la integración, por parte de los ministerios del Interior, de Comercio y de Trabajo, de un Consejo para la Inclusión de la Discapacidad, que deberá contar con la participación de empresas, gremios, ONGs, cámaras de comercio, sindicatos y, por supuesto, de organizaciones de las personas con discapacidad.
En materia de salud, se va a facilitar el acceso al Sisbén y sus programas sociales a las familias con algún miembro en situación de discapacidad.
Adicionalmente, se garantiza que un mínimo del 3 por ciento de los recursos del IVA a la telefonía móvil se destine a programas de deporte, recreación y cultura de la población en condición de discapacidad.
La Ley igualmente les asegura el acceso a la educación básica y media; y establece que quienes ingresen a universidades públicas pagarán el valor mínimo de matrícula establecido por cada institución.
De la misma manera, estará abierta la posibilidad de adquirir una certificación de competencias laborales en cualquier área que deseen a través del SENA.
También se quiere estimular la inserción laboral de esta población, así que se otorgarán preferencias en la adjudicación y celebración de contratos, y en el otorgamiento de créditos o subvenciones, a los empleadores particulares cuya planta de trabajadores tenga mínimo un 10% de personas con discapacidad.
En otras palabras –y que nos oigan los empresarios del país– contratar personas con discapacidad no sólo significará tener excelentes trabajadores, sino que además traerá beneficios adicionales.
También se van a desarrollar planes de inclusión laboral y generación de ingresos flexibles para quienes tengan una discapacidad severa o múltiple.
Otro anhelo que compartimos todos los seres humanos es tener un lugar propio dónde vivir, y hay medidas en esta dirección.
El Fondo Nacional del Ahorro creará una línea de crédito con tasas de interés más favorables para las personas con discapacidad.
Además, mínimo el 5 por ciento del presupuesto para subsidios de vivienda a los estratos 1, 2 y 3 del Sisbén se destinará a la compra o remodelación de viviendas para personas con discapacidad.
Y vamos a seguir mejorando en el tema de la movilidad, que representa tantas restricciones para las personas con discapacidades motrices o visuales.
A pesar de que hemos avanzado, estamos en mora de asegurarles una verdadera calidad de vida para que aprovechen todos los espacios públicos.
En lo sucesivo, y gracias a esta Ley, un requisito para el otorgamiento de licencias de construcción será que los proyectos cuenten con las condiciones mínimas para garantizar los derechos de las personas con discapacidad.
Lo mismo deberá ocurrir con los sistemas de transporte público, que deberán adecuarse para garantizarles a ustedes un fácil acceso.
Y en cuanto a la infraestructura vial, los aeropuertos y las terminales de transporte, estos contarán con un plazo máximo de ocho años para asegurar la libre y cómoda movilidad de personas con discapacidad.
En la ley se promueven también mecanismos para fortalecer su participación en la vida política y pública, y en el control social, para que las mismas personas con discapacidad se aseguren de la inclusión de sus derechos.
Finalmente –y para no alargarme, pues la ley contiene muchas medidas en diversos ámbitos–, quiero enfatizar el hecho de que esta ley es de ustedes, de las millones de personas con discapacidad en Colombia, y que queremos que ustedes la conozcan y exijan, como debe ser, su cumplimiento.
Para ello, teniendo en cuenta los distintos tipos de discapacidad, esta Ley se traducirá a diversos sistemas de comunicación –por ejemplo, al braille– y se divulgará de manera masiva por todos los medios que están a nuestro alcance.
Esto es solo el comienzo; sabemos que es solo el comienzo.
Nos queda un largo camino por recorrer pero estamos decididos a hacerlo hasta superar la exclusión que han sufrido las personas con discapacidad durante tanto tiempo.
Esta ley nos da unas luces importantes, unas luces claras, para que todos los colombianos, unidos en un mismo propósito, garanticemos los derechos que siempre les han pertenecido.
Muchas gracias, en nombre de todos los colombianos, a los congresistas que presentaron el proyecto de Ley ante el Congreso.
A los representantes Adriana Franco, Camilo Abril, Alfredo Deluque, Pedrito Pereira, Alfonso Prada, Gustavo Puentes, Rubén Darío Rodríguez y Juan Carlos Salazar; así como a los senadores Karime Mota y Luis Fernando Velasco.
Muchas gracias por entender la importancia de trabajar en favor de un país más incluyente, un país más digno para todos y cada uno de los colombianos.
En el Mes de la Discapacidad, que se realizará en octubre, se llevará a cabo la campaña de sensibilización “Ponte en los zapatos del otro”, y ese es un concepto que nos hace pensar.
Ponerse en los zapatos del otro… Eso es lo que estamos haciendo; ¡eso es lo que significa esta ley!
El día en que los colombianos aprendamos –y no me refiero solamente al tema de la discapacidad sino en todos los aspectos– a ponernos en los zapatos del otro, a entender y respetar las diferencias, ese día seremos un país más justo y más humano.
Hoy –con la presencia de ustedes, los colombianos más capaces– nos unimos en torno a nuestros compatriotas con discapacidad, nos comprometemos con sus derechos y celebramos, como debe ser, su aporte a nuestro país.
¡Unidos, SIN EXCLUSIONES, seguiremos construyendo una Colombia más justa, más moderna y más segura!
Muchas gracias.

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