top of page

¡Levántate y pelea, Bolivia!

Nov 16, 2019
3 min read

A los que luchan contra el exterminio.

Bolivia, me dueles, no sabes cuánto.

Veo a tu pueblo luchar contra la escoria de tiranos llenos de odio y se me llenan los ojos de lágrimas.

Bolivia, me dueles, no sabes cuánto.

Me duele aquel hombre al que le reventaron la cara con balas, la mujer que lloró desconsolada la muerte de su compañero del alma, la gente cargando féretros tras la masacre de Cochabamba.

Pero lo que más me duele de ti, Bolivia, es ver a mis familiares y amigos tan llenos de odio, tan envenenados de mentiras que difunden en los medios, son capaces de celebrar el golpe, pero incapaces de dolerse por la sangre de la gente pobre, y ahora Bolivia, mis amigos y mi familia vitorean a los fachos que con su infame Biblia y su Cristo tirano (tan distinto de aquel carpintero judío condenado a la cruz por el delito de amar) ahora pretenden expulsar a Pachamama del Palacio, pretenden masacrar a tu valeroso pueblo aymara y destruir su whipala, como han intentado otras veces desde antes de los tiempos de Tupac Katari.

¡Levántate y pelea, Bolivia! Ármate con palas, picos, piedras, palos, ármate con gritos, puños, fuego, dientes, es hora de mostrar tu fuerza de gigante, pues a lo lejos suenan ya los tambores que anuncian la guerra, ha llegado la hora de volver a tomar las calles para expulsar a aquellos seres ruines que firman decretos inmundos para legalizar el exterminio, mientras los lameculos del imperio fingen demencia y reproducen mentiras con su infame boca tan llena de cucarachas.

¡Levántate y pelea, Bolivia! Que tu pueblo porta hoy y con orgullo la bandera de la dignidad latinoamericana, mi dolorida patria de lamento andino, has de levantar el puño y fijar la vista en el horizonte, has de levantarte de entre los cadáveres para derrocar la maldad que se ha enquistado en el corazón podrido de los voceros de la infamia, próceres del conservadurismo rapaz, rehenes de su propio infierno, gente diminuta y miserable, hipócrita, invadida del inconfesable terror de perderlo todo, incluido su enfermizo trauma de tratar a otros como servidumbre.

Me dueles, Bolivia, me dueles en el alma, al igual que me duele Ecuador y me duele Chile, tierra de poetas, donde los carabineros pinochetistas pretenden dejar ciego a su propio pueblo sacándole los ojos, mientras las marionetas del imperio tratan de cubrirlo todo con su burda farsa, alimentada con el ruido idiota del televisor, esa sustancia pegajosa y corrosiva que viraliza la diarrea verbal de autómatas programados para sentir miedo, mucho miedo, frente a la esperanza del pueblo que se levanta contra el odio, para expulsar a la tiniebla.

Bolivia, me dueles, como una herida que canta la aflicción de mi alma latinoamericana.

Boliviano, tú que desciendes del cóndor y llevas en las venas la sangre volcánica del dios Tunupa, encomiéndate a la pulsión de la tierra y la tutela de Achachila para que guíe tu camino a la victoria, y acuérdate también de aquel barbado y entrañable guerrero poeta de boina y cigarro cubano, que murió en una higuera en lo profundo de tu selva para liberar al hombre y la mujer de la sumisión carnicera.

Ya llegará la hora, amada Bolivia, de condenar a los tiranos a la horca.

Ya llegará tu hora de saldar cuentas con la historia.

Boliviano de Los Altos y Cochabamba, a ti hermano minero del Potosí, a la gente de Sucre y el Titicaca, a los rostros cenizos que pueblan Oruro y Tajira, a los que duermen soñando las estrellas en el inmenso salar de Uyuni, a ti te hablo hermano boliviano, con la esperanza de que mi dolorido canto llegue a tus oídos y te abrace y te inyecte la fuerza que ahora necesitas para seguir esquivando las balas en pie de lucha contra el odio asesino que se ha instalado en tu patria de quebrantos, esperanza y futuro.

¡Levántate y pelea, Bolivia! Que te necesitamos fuerte para que entre todos organicemos una rebelión planetaria contra la inmunda riqueza malhabida que ha terminado de amputarle el corazón a los crueles egoístas y avaros que promueven mercenarios para regar por doquier el rumor del fin de los tiempos, y por eso mismo te necesitamos, Bolivia, para encabezar esta rebelión contra el hambre y la mentira que ahora mismo nos acecha en esta noche de llanto y tristeza. ::.

 
 
 

Comments


bottom of page