LECTOESCRITURA EN EL AUTISMO… NO CREAS TODO LO QUE TE DICEN.
Hay un auge últimamente de esa teoría que sostiene que los niños no deben leer ni escribir antes de los siete años, dicen, va contra su naturaleza y su desarrollo. El juego es más importante, para qué forzarlos.
Dentro de poco veremos letreros en las puertas de las bibliotecas: PROHIBIDA LA ENTRADA A NIÑOS MENORES DE SIETE AÑOS.
O los cuentos infantiles con la misma prohibición: NO APTO PARA MENORES DE SIETE AÑOS.
Quizá estamos siendo muy fanáticos de las nuevas tendencias educativas, cada artículo que sale diciendo lo bueno y lo malo de la escuela termina por confundir más.
A qué voy con ello. Muchos científicos de educación generalizan…
¿Quién dice que un niño con habilidades e inteligencia lectora no puede desarrollar esa habilidad a los cuatro años? ¿Estamos cuestionando la madurez del niño en vez de cuestionar los métodos caducos de enseñanza? ¿Es mejor retardar la lectoescritura que encontrar formas creativas y novedosas de enseñanza?
Pero hablemos de aprendizaje de lectoescritura en el autismo. Son niños con unas dificultades de comunicación justificadas por su trastorno. Allí la lectura y la escritura se vuelven potenciadores de lenguaje. Adquieren palabras, saben usarlas y sobre todo les dan eso que en el autismo motiva los aprendizajes: UTILIDAD.
En el libro LEER PARA HABLAR de Marc Monfort, el autor le da relevancia a la escritura y a la lectura como precursores del lenguaje en niños con autismo. Genera una estructura sobre la cual el niño puede desarrollar todos los elementos de la comunicación hablada. Incluso le da sentido al contexto ayudándole a interpretar el mundo a través de los cuentos y sus propios escritos. Entonces porqué privarlos de leer y escribir si es un camino posible para que se comuniquen.
Así que el problema no es si un niño tiene madurez neurocognitiva para aprender a leer a determinadas edades, el problema es qué método agresivo, aburrido y medieval están utilizando en las escuelas para enseñar la lectoescritura.
Se centraron en la libreta y el lápiz; en repetir una e infinidad de veces las vocales, los fonemas y las palabras. Les acercaron la lectura a través del “MAMÁ MIRA LA LUNA” “PEPE COME PAPA” Y otras frases sin sentido inventadas para desmotivar hasta al niño más brillante.
Sumémosle que dentro de esa madurez cognitiva que condiciona este tipo de aprendizajes exigen estar sentados quietos y concentrados. La muestra de que la escuela lleva replicando modelos medievales desde hace tiempo. Y seguimos pensando que la educar se trata de sentarse todo el día en un aula a cumplir con el proyecto del año. Qué flojera para enseñar.
Ahora, a veces no entiendo la ciencia… hablan de la edad límite de plasticidad cerebral hasta los cinco años: todo aprendizaje antes de esa edad se potencia, pero paradójicamente la misma ciencia dice que antes de los siete no tienen la madurez para enseñarles a leer. Ni que hablar de niños dentro del espectro autista para quienes ese aprendizaje muchas veces es negado justamente por los métodos utilizados y las teorías limitantes.
¿Pero cómo integrar lo mejor de los dos mundos?


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