Las mujeres en la ciencia
Trabajo final de Bruno Trevellini para el Seminario de Educación Sexual – Asignatura Física – Instituto de Profesores Artigas – Docente responsable: Carolina Raimondo
EL ROL DE LA MUJER EN LA CIENCIA A partir de los primeros estudios sobre la situación de las mujeres en la ciencia se buscó la igualdad de género y oportunidades. Esto nos lleva a distinguir sexo (diferencias biológicas entre hombres y mujeres) de género (construcción social que diferencia roles, responsabilidades, oportunidades y necesidades de hombres y mujeres en un contexto determinado). Si bien hoy por hoy el acceso a la educación es mucho más equitativo: • Todavía existe un “techo de cristal” que impide que las mujeres ocupen los puestos más altos de la carrera científica y empresarial pese a tener méritos y reconocimientos suficientes.
“No, no es un techo de cristal, es un techo de acero inoxidable, pues si fuese de vidrio, a cabezazos lo habríamos roto” (Maruja Torres).

• Que en disciplinas como distintas ramas de la ingeniería y carreras experimentales la presencia de mujeres no supera el 30%, aunque el ingreso no es discriminatorio, lo que lleva a preguntarse por qué las mujeres no optan por ellas. Según un estudio de 2017, ya a partir de los seis años las niñas asocian la inteligencia con un rasgo masculino, y en la adolescencia sienten mayor ansiedad ante las matemáticas que los varones. Esta autopercepción marcada por estereotipos de género podría influir en sus decisiones educativas a largo plazo, y particularmente es lo que puede estar alejándolas de carreras asociadas como la neurociencia o la ingeniería.
Durante siglos, la investigación científica y tecnológica ha sido realizada por y para hombres. Como ejemplos de esto en medicina los ensayos clínicos practicados sólo a varones llevaron a no reconocer síntomas diferentes en problemas cardíacos. Desde el punto de vista tecnológico, los cinturones de seguridad suelen ser problemáticos o incómodos para las mujeres, en especial las embarazadas. En general, los ámbitos científicos han sido considerados “cosas de hombres”. Sólo las mujeres más firmes o con un ambiente familiar cercano a la ciencia han podido investigar, aunque en algunos casos quedaron ocultas o fueron utilizadas por su entorno masculino (el ejemplo más típico es Marie Curie y su esposo). A partir del siglo XIX, con la aparición de los primeros movimientos feministas organizados, las mujeres empezaron a acceder a estudios superiores y desarrollar su propia carrera profesional, pero al día de hoy sólo una de cada tres estudiantes del ámbito STEM (Ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, en su sigla en inglés) es mujer.

En 2012 se hizo un experimento en universidades de Estados Unidos con 120 docentes, mujeres y hombres, que debían evaluar un mismo currículum vitae: 63 llevaban el nombre John y 64 el nombre Jennifer. Como resultado, se consideró más competente a John y se le ofreció un salario superior que a Jennifer, tanto por parte de docentes masculinos y femeninos. Es evidente que hay un sesgo de género que todavía exige trabajo y que tiene influencia en el contenido de la ciencia. La desigualdad de género supone pérdida de oportunidades y errores cognitivos en el conocimiento, la tecnología y la innovación.
En el 2015, la Asamblea General de la ONU fijó el 11 de febrero como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, como recordatorio del valioso aporte femenino en las distintas áreas de la ciencia, considerando que la igualdad de género es fundamental para el desarrollo sostenible. Los estados deben entonces promover el acceso pleno y equitativo de las mujeres y las niñas en las ciencias, tecnologías, ingenierías y matemáticas. En el 2021, la ONU destaca el “papel crucial de las mujeres investigadoras” en la lucha contra la pandemia del Coronavirus, investigando el virus y desarrollando vacunas y test de detección. La crisis económica derivada de la pandemia ha afectado sobre todo a las científicas que se encontraban al inicio de su carrera, ampliando todavía más la brecha de género en la ciencia. En la actualidad, las mujeres que se dedican a las disciplinas STEM: • Publican menos estudios. • Cobran menos por sus investigaciones. • Ocupan cargos menos importantes que los hombres. Igualmente, se han puesto en marcha varias iniciativas para reivindicar el papel de las mujeres en la historia de la ciencia, desde recuperar sus perfiles en Wikipedia hasta incluir más nombres de mujeres en los textos escolares. La campaña #NoMoreMatildas, por ejemplo, impulsada por la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT, España) busca recuperar los referentes femeninos con el objetivo de fomentar la vocación científica entre niñas y adolescentes. El nombre se basa en el Efecto Matilda por la activista Matilda Joslyn Gage (1826 – 1898) que fue la primera en denunciar los ejemplos de mujeres cuyos méritos científicos han sido ignorados o atribuidos a sus compañeros hombres.

La mujer científica viene cumpliendo un rol cada vez más preponderante en la investigación y desarrollo de nuevos horizontes en la ciencia. El empoderamiento de la mujer en todos los ámbitos sociales viene creciendo. Se está enmarcando un nuevo camino de construcción colectiva del conocimiento científico por parte de las mujeres, pero todavía hay mucho por recorrer. Según datos a nivel internacional, solo el 30% de las investigadoras en el mundo son mujeres y sólo el 3% ha ganado un premio Nobel (al 2020, 23 mujeres), lo que pone en relieve la falta de paridad científica entre hombres y mujeres en el seno de esta comunidad. En Uruguay, desde el 2007 la UNESCO ha instrumentado un apoyo para la participación de las mujeres en el ámbito científico.
“El mundo necesita de la ciencia y la ciencia necesita de las mujeres (…) Porque las mujeres en la ciencia pueden cambiar el mundo” (Laura Sierra Zapata, EAFIT).
Hay muchas formas de trabajar desde las empresas en temas de empoderamiento de la mujer, alineándose así con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), especialmente el objetivo número cinco que promueve la igualdad de género y proteger los derechos de todas las mujeres y niñas. Uno de los principales puntos es lograr consolidar alianzas sólidas entre empresas y organizaciones, orientadas hacia un mundo más sustentable, equitativo e inclusivo. En Uruguay tenemos el Premio Por las Mujeres en la Ciencia (declarado de interés nacional por el MEC y de interés por la ANII) que permite que todos los años se presenten trabajos de importancia significativa a través de proyectos que son avances para nuestra salud, nuestro entorno y el futuro de la humanidad. También brinda visibilidad a las investigadoras al difundir sus trabajos en los medios de comunicación, permitiendo que sean conocidos por la sociedad. Siguiendo un informe del 9 de febrero de 2018 del Instituto Pasteur de Montevideo, en Uruguay más de la mitad de quienes se dedican a la ciencia son mujeres, pero en los niveles más avanzado de la carrera científica apenas superan el 10%.

FUNDAMENTACIÓN En Uruguay existe una comunidad científica, activa y consolidada. Si partimos del criterio que el campo científico, según Bourdieu, es un sistema de relaciones objetivas entre posiciones adquiridas, es el lugar de una lucha competitiva que tiene por desafío específico el monopolio de la autoridad científica, inseparablemente definida como capacidad técnica y como poder social. Y si a esto le sumamos la idea de que las relaciones de género implican relaciones de poder y diferenciación de espacios masculinos y femeninos, la idea es buscar las características de participación de hombres y mujeres en la investigación científica y verificar si en el seno de la comunidad científica uruguaya, al igual que en otros campos de la vida social, el género actúa como factor de reproducción de desigualdades y relaciones asimétricas de poder. Particularmente dentro del campo científico, existen símbolos de reconocimiento y consagración (premios, títulos, publicaciones) otorgados por los propios pares. Al mismo tiempo, existen instituciones encargadas de reproducir estos esquemas de consagración (universidades, institutos de investigación) y dentro de éstas, existen jerarquías institucionalizadas que tienden también a legitimar la autoridad científica. El ingreso de los nuevos o nuevas investigadoras al campo científico implica adaptarse al régimen establecido de antemano por sus pares académicos, organizados en un determinado orden de jerarquización. En el caso de las mujeres investigadoras a este orden de jerarquización se le superponen las relaciones de poder generadas por el sistema de género que consagra la sujeción femenina basándose en: • El control de la reproducción y la sexualidad (patriarcado). • Las contradicciones de clase de las sociedades (marxismo). • Su limitación a la unidad doméstica y a la distribución sexual del trabajo dentro de ella. Hay cuatro elementos básicos que componen la categoría de género: • Símbolos culturales. • Marcos normativos de interpretación de esos símbolos. • Instituciones y organizaciones sociales. • Identidad subjetiva. A través de la articulación de estos elementos se entreteje la relación jerárquica entre lo masculino y lo femenino, con distintas posiciones que oscilan entre la dominación y la negociación. El papel de la mujer puede: A. Quedar reducida al espacio privado y la reproducción, por lo cual el mundo de la cultura y el espacio público son reservados a los hombres, pudiendo ser la mujer un objeto de intercambio simbólico entre ellos. B. Ser de participación en lo público como encargada de la reproducción simbólica y su circulación, haciendo hincapié en la apariencia, el aspecto físico, la atracción física, la satisfacción de los otros. La reproducción de las relaciones de género también está presente en el campo científico. Para acceder a este campo es imprescindible acceder primero al ámbito educativo. Aunque la mayoría de las mujeres, hoy por hoy, acceden a la educación primaria, las que alcanzan la educación universitaria son las que vencen las barreras vinculadas con su situación socioeconómica, de género y de etnia. Sigue siendo un número reducido, aunque en aumento. Ahora bien, en términos de opciones vocacionales, las tendencias señalan que las mujeres optan mayormente por áreas consideradas “tradicionalmente femeninas”: educación, salud, ciencias sociales. En las carreras vinculadas a las ciencias básicas y tecnológicas, existe una clara concentración de varones, aunque se percibe un incremento de mujeres en las ingenierías, las ciencias agrarias y la química. Esta diferenciación por género de las elecciones vocacionales se reflejará posteriormente en la inserción de las mujeres en la actividad científica. Desde el punto de vista de la epistemología, en la medida que hay un acuerdo en que, al contexto de justificación de la ciencia se le solapa un contexto histórico, se buscará aplicar el contexto de descubrimiento a la vida, las circunstancias y los aportes de algunas mujeres al conocimiento científico a través de la historia, para luego aplicar la investigación a Uruguay en concreto y a la actualidad en concreto.

ACTIVIDAD Duración: 3 clases de 80 minutos. Objetivo general: Visualizar las dificultades que enfrentan mujeres, niñas y adolescentes en el acceso a una carrera científica o tecnológica. Materiales: Computadoras, celulares, cartelería (cartulinas), marcadores, tijeras, pegamento y otros insumos de papelería. Lugar: Salón de clase con posible acceso a la sala de informática. Cartelera liceal. Participantes: Alumnado de Bachillerato, docente del grupo e integrantes del equipo docente y docencia indirecta. En educación públic, bachillerato, solo cuenta con POITE, en el mejor de los casos. Actividad introductoria Como actividad disparadora se trabajará con la vida de Marie Curie Sklodowska (1867 – 1934): • Física y química. • Premio Nóbel de física y química. • Sus restos están en el Panteón de Hombres Ilustres de París. La actividad comenzará con un video breve sobre la vida de la científica:
La actividad que prosigue requiere un conocimiento previo del grupo y sus realidades a los efectos de evitar conflictos en el armado de los grupos y en la recepción frente a la consigna. Armado de grupos Dependiendo de la cantidad del alumnado, se formarán grupos de cuatro integrantes (en lo posible). La consigna para integrar los mismos será la autopercepción: grupos de varones, grupos de mujeres y grupos mixtos (varones, mujeres). Ensayo sobre la vida, circunstancias y aportes al conocimiento científico de … Se le proporcionará a cada grupo una tarjeta donde se indica el nombre y una imagen de una mujer que ha tenido un papel relevante en las ciencias a nivel mundial y con alguna característica que la haga particularmente relevante. A continuación, se citan posibles nombres, aunque la lista no es cerrada y el alumnado podrá proponer otros: • Hipatia de Alejandría: rastro más antiguo conocido de una matemática, astrónoma, filósofa, incluso se hace referencia a ella en una película (Ágora, 2009).

• Elena Lucrecia Cornaro-Piscopia (1646 – 1684): teóloga, filósofa, matemática, lingüística, música. Es la primera mujer con un doctorado registrado. • Laura María Caterina Bassi (1711 – 1778): física, primera mujer docente en una universidad europea registrada. • Carolina Herschel (1750 – 1848): primera mujer que recibió un salario del gobierno inglés como astrónoma. • Ada Lovelace (Lady Byron, 1815 – 1852): matemática y tecnóloga. Desarrolló el primer programa de computación. • Lise Meitner (1878 – 1968): física nuclear. • Emny Noether (1882 – 1935): matemática y física teórica. •Irene Joliot-Curie (1897 – 1756): química y física nuclear. • Marie Goeppert-Mayer (1906 – 1972): física nuclear que recibe, en 1963, el premio Nobel de física. “Una madre de La Joya gana el premio Nobel” según un periódico local de San Diego. Junto con Curie son las únicas mujeres que han recibido el Premio Nobel de física. • Hedy Lamarr (1914 – 2000): actriz y tecnóloga. Se decretó el 9 de noviembre como el día del inventor en honor a su cumpleaños. Una vez puesto en común este aspecto, se invitará a investigar sobre mujeres científicas de Uruguay. Algunos ejemplos pueden ser: • Daniella Agrati: bióloga especializada en neurobiología del comportamiento. • Ana Silva: médica y doctora en ciencias biológicas. • Stella Peña: doctora en química, trabajando en el área de los productos naturales. Se los invitará a ampliar el panorama de búsqueda con otros ejemplos.

Actividad de cierre y conclusiones La actividad finalizará en la construcción de una infografía sobre el rol de la mujer en la ciencia, los obstáculos que debe enfrentar y un ejemplo. Para esto se proporcionará una guía para realizar la cartelería, aunque se dejará a elección del alumnado el diseño, imágenes, textos, colores, o lo que consideren apropiado para la presentación. Como parte del cierre se procederá a la socialización del contenido de este trabajo en la cartelera liceal.

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