top of page

Las mejores cascadas de Islandia

Jul 17, 2020
3 min read

Islandia es el país de las cascadas, algo que no es de extrañar dado su clima y su orografía. Si hay montañas y nieve (o glaciares), en algún momento habrá saltos de agua. Encontramos cientos durante nuestro viaje, algunas de gran altura, otras que sin embargo destacaban por su caudal, otras por la particularidad de la roca por la que se precipitan… todas tienen algo. Hoy traigo una selección de las mejores, una tarea nada sencilla, ya que son la joya del país.

Comencemos por las imprescindibles (no necesariamente por orden de importancia, ya que cada una tiene lo suyo):

  • Gullfoss es probablemente la más importante del Círculo dorado. A poco más de 100 km de Reikiavik es quizás la más impresionante de Islandia por su caudal y por el estruendo que produce el río Hvítá al caer por cada uno de sus tres escalones. Para captar su grandiosidad hay que alejarse un poco, ya que de cerca, aparte de acabar empapada, no aprecia una todo el recorrido.

  • Skógafoss: Muy próxima a Seljalandfoss se halla una de las más fotografiadas del país. Skógafoss tiene 25 metros de ancho y 62 de altura y la caída del agua es tan fuerte que, aunque nos podemos aproximar a sus pies, en determinado momento dejaremos de verla como consecuencia de las salpicaduras. Desde allí se puede comenzar una de las rutas de senderismo más conocidas de Islandia, la que lleva a Landmannalaugar.

  • Svartifoss: ubicada en el Parque nacional Skaftafell destaca por sus afiladas columnas basálticas de origen volcánico. Precisamente recibe su nombre del color de estas columnas hexagonales formadas como consecuencia de la solidificación de la lava al enfriarse lentamente. Es la inspiración de la Hallgrímskirkja de Reikiavik. Similar a Hengifoss, que para mí fue una decepción tras el camino de subida con un calor mortal.

  • Seljalandsfoss: En la costa sur y muy próxima a la Ring Road ofrece la posibilidad no solo de una perspectiva frontal o lateral, sino que además podemos seguir un camino que circula por detrás. En invierno seguramente no sea una buena idea por las capas de hielo y en verano es fácil acabar mojándose, pero es una de las imprescindibles.

  • Goðafoss: Esta fue una de mis favoritas. No solo por la cascada en sí, que en realidad no es de las más altas (tan solo 12 metros), ni la más caudalosa, sino porque se puede contemplar tanto de frente sobre una roca con una magnífica panorámica, como desde un lateral a sus pies. Localizada en el norte del país recibe el nombre de Cascada de los Dioses porque fue donde se declaró oficialmente la cristianización de Islandia escenificando este acontecimiento con el lanzamiento de los iconos paganos al río.

  • Dettifoss: También al norte del país, en el Parque Nacional Jökulsárgljúfur, se encuentra esta cascada considerada como la más potente de Europa. La misma foto lo deja claro con el agua en suspensión. En verano y con precaución podemos acercarnos a la parte superior y ver cómo el río se precipita cañón abajo.

Además, merecen la pena:

  • Öxarárfoss en Þingvellir. No es de las más impresionantes, pero se encuentra en un lugar simbólico donde confluyen las placas tectónicas.

  • Kirkjufellfoss en la península de Snaefellsnes destaca más por el conjunto en sí, que por la cascada, siendo una de las panorámicas más típicas de Islandia.

  • Gljufrafoss: Fue todo un descubrimiento. Se encuentra oculta (de hecho, eso significa, cascada escondida) dentro de una gruta a tan solo unos pasos de Seljalandfoss. Lo bonito de esta cascada es la experiencia en sí, el tener que meterse en el río buscando dónde agarrarse en las rocas verticales para cruzar al otro lado donde se precipita el agua. No lleva mucho caudal, pero empapa en modo lluvia.

La naturaleza de Islandia es salvaje y te deja con la boca abierta allá por donde pasas. Hay cascadas por todos lados, incluso donde menos te lo esperas. Algunas ni siquiera tienen nombre, pero todas tienen algo que las hace especiales, cada una por sus motivos. Sin embargo, en algo en lo que suelen coincidir es que sus alrededores tienden a estar mojados. Por tanto, si nos queremos acercar hay que tener precaución. En el mejor de los casos habrá barro, en el peor, piedras resbaladizas (no solo por el agua, sino porque pueden tener una capa de hielo), por lo que no hay que perder de vista dónde ponemos los pies. Unas zapatillas con suela antideslizante ayudan, claro. También es recomendable aproximarse con chubasquero, sobre todo en los días de viento. O sea, casi siempre. Y acuérdate de proteger la cámara / móvil. En cualquier caso, es como cuando hicimos el Journey behind the falls de las Cataratas del Niágara. Por mucho poncho y protección que lleváramos, cuanto antes asumas que te vas a empapar, mejor. Es lo bonito.

 
 
 

Comments


bottom of page