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Las cosas diminutas

Jan 15, 2017
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No tengo rima ni canto, se me ha secado la voz rumiando querellasen tus pechos comestibles.

Hubo que escribir muchas horas, muchos versos, muchas veces, para llegar a la cumbre de aquella desolada montaña.

Hubo que cruzar muchos ríos, muchas voces, muchos días de enferma locura para poder dialogar con las aves.

Desterrado para siempre de ese páramo sediento de tus negros ojos soñolientos planté un selvático jardín de fresas dulcemente furibundas.

Hay que hacerse las preguntas correctas, pues el modo de preguntar lleva ya la respuesta, de la misma forma en que los sueños llevan ya tatuado nuestro destino terrestre: es la magia de las cosas perennes. ::.

 
 
 

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