La impotencia de Viagra
Un interesante editorial de la revista Sexual and Relationship Therapy pone el dedo en la llaga. Si en el periodo de 1998 a 2004 se han prescrito 123 millones de recetas de Viagra (citrato de sildenafilo), importa subrayar que la mitad de las prescripciones no se han renovado. Otro dato: el 70% de los hombres con dificultades de erección no buscan ayuda.
¿Qué podemos sacar de aquí? Para empezar, que en un encuentro erótico la erección no es la varita mágica que todo lo soluciona. Especialmente, en las relaciones estables.
¿Y qué más? La imagen que devuelve la publicidad a los varones es que siempre tienen que estar preparados para tener una erección. Ésta se considera condición sine qua non para que haya encuentro amatorio.
Sin embargo, con la edad la respuesta fisiológica varía, y la propia vivencia del sexo -la sexualidad- también. ¿Están preparados los hombres para aceptar de manera positiva estos cambios inevitables? ¿De qué modo la existencia de Viagra (y sucedáneos) sugiere que un hombre maduro, con erecciones no tan frecuentes ni tan consistentes como a los 18 años, es un hombre enfermo, necesitado de medicación?
¿Acaso piensan los médicos y farmacéuticos que lo que los hombres valoran en sus relaciones eróticas es principalmente tener una erección? Urge una pastilla que levante otras ideas.
Referencias
Pacey, S. The medicalisation of sex: a barrier to intercourse? Sexual and Relationship Therapy Vol. 23, No. 3, August 2008, 183–187.

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