top of page

LA HISTORIA NO SE DISFRAZA PINTANDO UNA PARED

Mar 15, 2019
3 min read

La memoria histórica de un pueblo trasciende a la circunstancia particular en la que vive cada individuo, no podemos vivir únicamente en un presente en el que gozamos de derechos y libertades sin tener conciencia que lo inmediato tiene su razón de ser en el pasado. Los hombres somos irremediablemente románticos, melancólicos y con una sorprendente fascinación por la narrativa, la existencia humana no transcurre en el presente, el presente es sólo el acto en el que vivimos, pero la importancia de un acto no está allí, sino en la capacidad de este para trascender, de allí la fascinación de la narrativa: sólo contamos a nuestras huestes, camaradas, prole o desconocidos aquello que importa.

Si bien la politiquería universitaria tiene su encanto, es como un pequeño laboratorio para lo que espera a los estudiantes que le quieran entrar a la vida pública en el futuro, creo que el macro relato en el que estamos inmiscuidos como estudiantes universitarios no debe ser olvidado, al contrario, la reivindicación de ciertos valores tiene que ser constante y trascender al espacio público. La meta narrativa en la que estamos inmiscuidos como estudiantes tiene un origen de lucha y conquista de derechos y libertades, pues en ningún momento los derechos y las libertades se piden: se toman por propia mano y por la fuerza.

La lucha de nuestros antecesores tiene que ser recordada: las matanzas a estudiantes, la extrema represión de los años sesenta, setenta y posteriores del siglo pasado y demás atrocidades que se cometieron en busca de mitigar esa fuerza histórica que invade a lo seres humanos cuando vivimos en nuestro tiempo, cuando estamos comprometidos únicamente con el poder y la política, que vienen siendo bienes menores cuando podemos hablar de defender a los débiles y a la justicia.

En este marco, quisiera plantear una reflexión muy breve y puntual sobre una pinta en los baños de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la BUAP, que lamentablemente terminó en la censura misma de ¡Otros estudiantes!

El mensaje inicial de la pinta era claro y contundente “Universitario, despierta (la letra A era el símbolo del movimiento Anarquista) la lucha sigue”. La lucha sigue, en efecto, aún tenemos una sociedad desigual y profundamente clasista, aún los abusos de la autoridad y el hostigamiento a quien piensa distinto están presentes. Esa lucha a la que hace referencia la pinta está más viva que nunca, pues si bien la lucha ya no está en medio de la guerra fría y sus consecuencias ideológicas como en los sesentas, la estructura rígida social que nos obliga a disfrazar la precariedad con “humildad” es un estigma de nuestro tiempo y coyuntura. Sí, la lucha sigue.

Ahí está, en medio de todo, la inconformidad, esa pinta estaba en el momento adecuado, pues las prebendas de las estructuras de poder universitario siguen allí, dando algunos privilegios a costa de la segregación de la representación estudiantil.

Ese mensaje fue tachado por otro grupo de estudiantes que, si bien como personas no me atrevería a reprochar algo a alguien, a algunos los considero amigos, pienso que la acción misma de invisibilizar el mensaje, sea por convicción propia, acto de campaña u orden de origen desconocido, pero que se infiere con facilidad, es un mismo atentado contra la naturaleza del estudiante: reaccionario, contestatario y consiente.

Si entre estudiantes queremos disfrazar la historia ¿qué nos espera de las autoridades? esas que jamás nos han pedido ni pedirán dinero prestado para llegar a nuestras casas, tareas de último momento o hasta un consejo.

No, ese mensaje no se trata de campaña entre planillas, es más bien el recordatorio que aún nos queda mucho por lo cual luchar.

-Jean Lenin Corona

 
 
 

Comments


bottom of page