La historia de las palabrotas
La historia de las palabrotas es un documental en formato miniserie que, en tono de comedia, hace un repaso por el pasado y presente de las palabrotas más frecuentes en inglés (sobre todo en el inglés estadounidense). Cada uno de los seis episodios cortos (de 20 minutos) está centrado en una diferente (Fuck, Shit, Bitch, Dick, Pussy y Damn) y en ellos se analiza su etimología, su uso en la cultura popular, cuándo y cómo se convirtieron en ofensivas o tabú, su impacto…
Watch till the end to see what Nicolas Cage is talking about. 😏 History of Swear Words, hosted by national treasure Nic himself, premieres January 5th! pic.twitter.com/3Q2Iotm996
— Netflix Is A Joke (@NetflixIsAJoke) December 9, 2020
El conductor de la serie a modo de presentador y narrador de voz en off es Nicolas Cage, un actor que no duda en reírse de sí mismo mientras desglosa la etimología de cada palabra, explica el origen o expone curiosidades. Sus intervenciones se intercalan con las de personas expertas que aportan cierta rigurosidad (lingüistas, profesores y escritores) y con otras de actores y cómicos famosos conocidos por blasfemar con frecuencia (Joel Kim Booster, DeRay Davis, Open Mike Eagle, Nikki Glaser, Patti Harrison, London Hughes, Jim Jefferies, Zainab Johnson, Mireille Miller-Young, Elvis Mitchell, Nick Offerman, Sarah Silverman, Kory Stamper, Baron Vaughn e Isiah Whitlock Jr.), cuyas anécdotas sirven para crear complicidad con el espectador y aligerar el tono.
La historia de las palabrotas mezcla lo ligero con la divulgación. Está llena de curiosidades, de datos históricos, de anécdotas, de mitos, pero también de experimentos. Especialmente interesante es aquel en el que pretenden demostrar que se puede aguantar más tiempo con una mano metida en un cubo de agua con hielos si mientras tanto se puede blasfemar, a que si, por el contrario, no se puede decir ninguna palabra malsonante. Quizá por eso llevamos mejor el dolor cuando nos golpeamos un codo, una rodilla o el jodido dedo meñique del pie si soltamos sapos y culebras por nuestra boca.
A favor del programa juega el tono desenfadado y la brevedad de cada episodio. No obstante, la estructura con formato de entrevistas, a veces resulta cargante y repetitivo. Aunque quizá esto se deba a que lo vi en dos sentadas y sea mejor no verlo en modo maratón para no saturarse. Hay que tener muy claro, eso sí, que está centrado en palabrotas en inglés y en un contexto concreto: el estadounidense, y que lo que para ellos es tremendamente ofensivo, puede que en España su traducción no lo sea. Y es que las palabras evolucionan con sus hablantes. De hecho, no es igual el uso de las palabrotas que se hace en Madrid al que se hace en Andalucía. Por no mencionar las diferencias entre el español de España y el de Latinoamérica.
En cualquier caso, pese a que podría haber sido más profundo, La historia de las palabrotas es un entretenido pasatiempo que homenajea unas palabras que por determinadas circunstancias se han convertido en malsonantes.

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