Identidad de género y autismo

Alejandro es un niño que a los cinco años prefería escoger su ropa en la sección de niñas de la tienda departamental. Sus padres, criados en hogares donde varón y hembra eran los dos únicos géneros en los cuales se clasificaban las personas, empezaron a preocuparse por tener que enfrentar no solo el autismo, que le había sido diagnosticado a Alejandro a los dos años, sino ahora su preferencia sexual contraria a lo biológicamente establecido.
La vinculación autismo e identidad de género no suele ser bien recibida. Hace un tiempo, en el sitio de A lo Aspergiano se hizo un directo sobre diversidad sexual en el autismo. Al público no le gustó. Pensaban que se profanaba la inocencia de las personas autistas, esos seres asexuados, que no sienten deseo, según los ofendidos comentaristas, mucho menos tendrían esas tendencias homosexuales. Insultos, reportes, huyeron en desbandada.
Pero es una realidad. En un estudio realizado en el 2020 y publicado en PubMed, se encontró que la prevalencia de la diversidad de género entre las personas autistas llegaba al 15%, y que el 22,5 %había sido diagnosticado con autismo, luego de elegir su género. Solo el 30 % de las personas autistas en otro estudio de 2018 se identificaron como heterosexuales.
¿Por qué estas cifras tan reveladoras? Los expertos consideraban que “las personas autistas pueden estar menos influenciadas por las normas sociales y, por lo tanto, pueden presentar su yo interno de manera más auténtica.” Esto para nada es un elemento que ayude. La exclusión, la alienación se hace mucho más evidente e incluso el sistema de salud, que carece de herramientas para ayudar cuando se trata solo de autismo, es absolutamente ignorante en cuanto a disforia de género dentro del espectro autista.
Uno de los investigadores de la universidad de Cambridge encontró que: “A veces es muy angustioso leer, que donde hay personas que tienen una disforia de género profunda y quieren hacer la transición su terapeuta les dice: ‘Bueno, primero tenemos que curar su autismo antes de hacer la transición’, lo cual está mal en todos niveles”.
Entrar a debatir si son autistas con disforia de género o personas de género diverso con rasgos de autismo, es entrar en una discusión que evade el problema real: reconocer que las personas dentro del espectro pueden elegir no ser hombre o mujer y acarrear con las consecuencias de ello: agresividad y exclusión social.
El caso de Alejandro es uno de los tantos en los que la preocupación se centra más en cómo los ve la sociedad que en cómo ellos realmente se sienten. Las familias muchas veces prefieren taparse los ojos frente a estas realidades e incluso son expulsados de las escuelas, universidades o empleos; así mismo, si el deseo sexual en personas autistas en cualquiera de sus niveles es impensable, que elijan otro género diferente al que nacieron es casi que visto como una aberración.
Los estudios:
Tasas elevadas de autismo, otros diagnósticos psiquiátricos y del desarrollo neurológico, y rasgos autistas en personas transgénero y de género diverso https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32770077/
Diferencias de Identidad de Género en Adultos Autistas: Asociaciones con Perfiles Perceptivos y Sociocognitivos https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30062396/
Evidencia de las tasas de autismo en estudios de individuos de género diverso https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30392631/
La imagen es de la serie Love, Victor de Netflix

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