Honduras: un toque de alerta
Por Manfredo Kempff Suárez
Nadie discute que el nuevo gobierno hondureño está metido en un brete, y que, tal vez, no llegue ni a las elecciones anunciadas para noviembre. Ante el golpe cívico-militar todas las naciones de la comunidad interamericana han manifestado su protesta o lo harán en las próximas horas. La Carta Democrática de la OEA caerá como el filo de una guillotina sobre la cabeza de Roberto Micheletti. La Alba ya está reunida en Managua para su encuentro con el Sistema de Integración Centroamericana (SICA) y Hugo Chávez ha jurado, desde Caracas, que invadirá Honduras con su ejército para restituir al derrocado Zelaya. El Departamento de Estado ha manifestado inquietud y malestar por los acontecimientos de la madrugada del domingo en Tegucigalpa. Micheletti está en un brete.
Ahora bien, esto de Honduras servirá para algo. Es un toque de alerta —o un tirón de orejas— para que se frene el abuso de los populistas, que, muy encomiablemente ganan el gobierno mediante los votos del ciudadano, pero que una vez instalados en el poder ya no lo quieren dejar. ¿Qué es eso de acceder al gobierno por medio de elecciones limpias y luego cambiar la Constitución a su gusto para reelegirse y perdurar en el mando? ¿Acaso se puede ser demócrata para llegar al poder y luego negarla imponiendo su capricho mediante matufias protegido detrás del pueblo o hablando en nombre de él?
Para muestra, varios malos ejemplos: Hugo Chávez, Evo Morales, Daniel Ortega, Rafael Correa… ¿y Manuel Zelaya? Porque dejémonos de farsas democráticas de una vez y reconozcamos que los cambios de constituciones se han realizado siguiendo, al pie de la letra, el libreto de Chávez. Y que todos los que siguieron ese libreto participan de la Alba, incluido Zelaya que ya está en un abierto vasallaje a Chávez.
Zelaya se dejó convencer con la maravilla de quedarse en el poder y dispuso votar por una “inocente encuesta” para convocar a una Constituyente, que era fachada para el continuismo. Fue suficiente para que moros y cristianos, tirios y troyanos, le cayeran encima, acordando, además, con los militares. Y con ésos no hay chistes cuando creen en algo. No hubo ni tiros ni muertos hasta hoy.
¿Cuánto permanecerá Micheletti en el poder? Puede que una salva de cohetes o puede que llegue a noviembre para cuando están convocadas las elecciones generales en Honduras. En todo caso, los hondureños se podrán tomar una larga vacación en cuanto a asistir a reuniones internacionales donde los mirarán como a la peste. Los reconocimientos de otros gobiernos se harán esperar y la cooperación y los créditos quedarán congelados por un tiempo.
Pero la cadena se rompió por el eslabón más débil, por la pequeña Honduras, que, de todos modos, ha dejado ese toque de clarín oportuno para los que desean quedarse tramposamente en el poder, adulando y mintiendo a las multitudes.

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