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Hexasílabo

Jun 5, 2021
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Me gustan tus ojos que miran al cielo abriendo sus alas te miro y tiemblo me quemo por dentro si no fuera cierto diría que sueño.

Se acaban las dudas en este momento, mis dedos recorren sinuosos caminos colmados de hiedra, algunas quimeras, algunas derrotas, algunos fantasmas.

En este misterio llamado destino se secan los ríos de agua tan clara, la muerte es un dulce si quieres probarla, la vida es hastío si nunca la sientes, la magia no existe si no puedes verla.

Mis labios te evocan del sueño a la boca, maldita locura, infame tortura saberte de lejos, amargo infierno, yo vuelvo al comienzo me acuerdo y me enfermo me bastan tus manos teñidas de frío un poco de vino, tu pelo en el viento, tu aliento en el mío, para imaginarme que vuelvo contigo a ser otra cosa, un poema caliente cantando al alba un tanto abatido, amor a destajo luchando entre lunas, me ahuyenta el sonido de la sucia tarde mordiendo las nubes.

De un tiempo a la fecha los lobos aúllan allá en la campiña, buscando las fechas que fueron plegarias, se fueron las horas velando tu nombre de ninfa desnuda, lamiendo tu cuerpo el verano sonriente te arranca las ropas, la noche al acecho se acuesta en mi cama de ausencia en ausencia recuerdo tu boca que siento tan mía, un tibio recuerdo quemando por dentro, arranca mi carne de una cuchillada, mi fiera princesa de lengua afilada.

El fuego es recuerdo de lo que no fuimos, ya solo cenizas, el tiempo enmohecido.

El puerto salado fue duro testigo de mi ahogado canto que va atormentado, se van las palabras haciendo silencio y abriendo heridas cual surco mojado en las aguas tan negras del mar asesino buscando a su presa.

La noche me dijo los muchos secretos que esconde tu cama, atrás de los cerros habitan los sueños que fueron cayendo del cielo al olvido.

Te miro las piernas y sé lo que piensas, soy un pervertido, un lobo hambriento, queriendo morderte tus pechos morenos oh linda sirena, yo anhelo saciarme el ansia abrasiva que pica y no suelta, yo quiero quitarme la sed en tu labios, bebiendo tu cuerpo al ras de las flores mi pecho galopa bombeando la sangre, no encuentro la cura para esta dolencia, la prisa violenta de amarte a deshoras aunque tú no quieras, te miro y suspiro, despierto, te elevas, te borras, te marchas, ya no queda nada, si acaso un beso tatuado en la boca sabor a veneno. ::.

 
 
 

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