Halftime
Nacida el 24 de julio de 1969 en uno de los barrios más emblemáticos de Nueva York, el Bronx, Jennifer López se ha convertido en un icono. Con motivo de su 50 cumpleaños, la polifacética artista lanzó el documental Jennifer Lopez: Halftime, en el que repasa su carrera desde sus comienzos hasta el presente. Este se desarrolla en el período de seis meses que transcurre entre su aniversario y la actuación junto a Shakira en el descanso de la Super Bowl de 2020. Un espacio de tiempo en el que inicia los exhaustivos ensayos para el show a la par que estaba en plena campaña promocional por su nominación al Oscar por Estafadoras de Wall Street.
El Halftime del título no solo hace referencia al espectáculo en el descanso en el evento deportivo, sino también a su edad. Y es que Jennifer López, quien reconoce haber alcanzado un punto de madurez y seguridad que nunca se imaginó, aprovecha el documental para escribir el relato de su vida en primera persona recogiendo los momentos claves tanto del ámbito personal como de su carrera. Cansada de un retrato mediático más centrado en su vida sentimental que en sus logros profesionales y con un tufo machista y clasista, la artista se da 96 minutos para darse el sitio que nadie más le ha dado.
Dirigido por Amanda Michelli, el documental intercala una entrevista a Jennifer López con vídeos, fotos y recuerdos del archivo familiar que nos trasladan a su infancia e inicios de su carrera. También aportan su testimonio directores, productores, coreógrafos e incluso Ben Affleck.
Cuando se comenzó a rumorear que López protagonizaría ese año el intermedio más mediático del mundo deportivo, la cantante empezó a soñar; sin embargo, cuando le comunicaron que el puesto era suyo se llevó cierta desilusión. Sí, había conseguido la actuación, pero en realidad no tenía todo el tiempo del descanso para ella, sino que tendría que compartirlo con Shakira. JLO se tomó la invitación como un insulto, pero no por una cuestión de egos como un muchos casos se llegó a comentar, sino porque según ella misma comenta en el documental daba la sensación de que los organizadores pensaron “que necesitaban a dos latinas para hacer el trabajo que históricamente ha hecho un artista”. En un momento en que la política migratoria de Trump humillaba a esta comunidad pareció que quisieron cubrir una cuota para calmar el ambiente, pero que ella sola no les pareció suficiente.
En unos minutos en los que millones de personas están pendientes de la televisión, la actuación ha de funcionar a la perfección. Así, el artista de turno se toma la oportunidad no solo como un honor, sino también como una responsabilidad. Pero López y Shakira además se las tuvieron que ingeniar para montar un espectáculo al nivel del evento, solo que en la mitad del tiempo y rascando segundos de donde no los había. La neoyorquina tomó esta malísima idea y la transformó en una reivindicación como artista, mujer y latina. Y es que ella no quería solo salir a mover las caderas y ya está, sino que, ya que iba a tener la audiencia de su parte, quería aprovechar la oportunidad para mandar un mensaje al mundo.
En un momento del documental López comenta que no le interesa la política, sin embargo armó un espectáculo que incluía símbolos feministas, jaulas que hacían alusión a los centros de detención de menores migrantes de Trump y a su hija cantando el Born in the USA de Bruce Springsteen. Toda una declaración de intenciones.
En cuanto a los Oscar, el documental muestra cómo la artista se hace ilusiones sobre el premio y la posterior decepción cuando se queda fuera. Parece que en esta faceta de su carrera también iba a llegar a su momento álgido, sin embargo, pese a los elogios de crítica y medios no consigue llevarse el Globo de Oro por el que estaba nominada (la afortunada fue Laura Dern por Historia de un matrimonio) y tampoco llega a ser nominada por la Academia. Para ella es un gran golpe porque siente que ha defraudado a todo el mundo.
En cualquier caso, Jennifer Lopez: Halftime es un documental en que JLO reivindica su carrera artística y cómo ha tenido que luchar desde los inicios de su carrera para que la tomaran en serio y no solo por su aspecto físico o sus curvas. En él vemos las jornadas interminables con su equipo para organizar el evento, cómo controla cada aspecto, desde los fragmentos de las canciones elegidos, hasta la coreografía pasando por la escenografía. Deja ver a una Jennifer disciplinada, metódica, perfeccionista e incansable. Muestra su determinación para no ceder ni un milímetro ante la censura de la organización.
Es cierto que Jennifer Lopez: Halftime cae en algunos momentos en los tópicos del sueño americano, no obstante le da una perspectiva de raza, género y clase, tres escollos sin los que no se podría entender la carrera de la actriz y cantante. Hay un momento en que Ben Affleck cuenta cómo se sorprendió en su día de las críticas que López recibía continuamente y cómo ella le respondió “Me lo esperaba por ser mujer y latina, tú no te lo esperabas porque eres hombre y esperas que se te trate bien”. Como mujer, latina y pobre ha vivido siempre bajo un escrutinio mayor que otros artistas y se ha visto en la constante necesidad de reafirmarse para demostrar su valía.
Puede gustarnos o no Jennifer López a nivel musical o actoral, pero lo que no se le puede negar es lo lejos que ha llegado, de cómo ha conseguido alzar la voz y reivindicar su espacio. Y el documental lo recoge muy bien.

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