Feliz Pascua
<< … Ellas se marcharon a toda prisa del sepulcro; impresionadas y llenas de alegría, corrieron a anunciarlo a los discípulos.
De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: -«Alegraos.»
Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies.
Jesús les dijo: -«No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán. >> (Mt. 28, 1-10)
La Pascua cristiana es una fiesta de esperanza, una fiesta llena de paradojas donde el silencio y el sinsabor se hacen presente. Desde la Santa Cena, Cristo nos mostró las paradojas del “poder” y del “liderazgo”, lavando los pies de sus comensales pero también enseñando que poco lograrán en individual, es el poder de la comunidad y la entrega donde reside lo importante.
En viernes, Dios nos muestra en Cristo crucificado la paradoja de la belleza en esa persona herida, abandonada, traicionada, muerta, humillada y desecha. Cristo ha desintoxicado la vergüenza, el fracaso, los segundos puestos, ha trocado los planes del mundo y ha mostrado que el amor (ese concepto tan mal entendido y tan combatido últimamente por varios flancos) se ha de llevar hasta las ultimas consecuencias, pues el amor es profético, anuncia y denuncia, por eso es incomodo. Jesús es un gran ejemplo de contracorriente en estos tiempos de likes, de no aceptarse, de pisotear a lxs otrxs , de consumir personas y a la naturaleza. La verdad de la Cruz, no está en salvaciones basadas en culpas, la verdad de la Cruz está en la responsabilidad, en el continuar la obra del Reino; entender el mensaje de ese personaje que gustaba de comer y beber con prostitutas y publicanos, es entender que el mal se puede convertir en el lugar más eficaz, realista y convincente de vivir la fe y la solidaridad; en la cruz entendemos que el camino de la felicidad está en entregarse, en reflejarse en lxs otrxs para perdernos en el misterio de su dignidad.
La Cruz es también camino de la esperanza, pues Cristo nos prometió que esto no terminaría ahí, que el regresaría a continuar su obra y demostrar que la vida del espíritu no es un camino de obras muertas, de rituales antiguos, todo lo contrario, la cruz es faro de esperanza donde toma fuerza el lugar de los que quieren vivir en verdad, el lugar de los oprimidos y el lugar de los que esperan y luchan por un mundo nuevo.
He aquí el importante lugar de la Resurrección en nuestra fe, pues es el hacer nuevas todas las cosas, es lo que nos motiva, pues desde el silencio de la tumba, como una humilde margarita que brota de la tierra, ha nacido un cielo y tierra nuevos. No dudemos que Jesús ha resucitado, pues es una resurrección presente, que se renueva en su comunidad, cada vez que actuamos como Él, cada vez que ayudamos a construir el Reino.
El que Jesús eligiera a mujeres para llevar el mensaje más importante, el de su Resurrección, no fue gratuito, fue justamente para en ellas resucitar a lxs opromidxs, lxs marginadxs, lxs que la sociedad desprecia, para demostrar la fuerza, actualidad y contundencia de su vida y mensaje, pues ese Jesús que vivió entre lxs últimxs de la sociedad, ha hecho, con su muerte y resurrección, de lxs excluidos verdaderos ministros, apóstoles de la Vida.
Cuando le cerramos la puerta a estos grupos y nos les damos su valor dentro de nuestra Iglesia o en nuestra vida, cuando no logramos entender la importancia de nuestras verdades y nos vendemos a las mentiras del poder y primer lugar egoístas haciéndonos daño a nosotros, entre nosotros o a la tierra es porque no entendimos el mensaje de la Resurrección.
Celebremos con gozo la pascua, llenémonos de amor, alegría y placer, pero solidarios, llenos de cuidado e inclusión, como Cristo … «OH PRECIOSO AMOR, QUE VA IMITANDO AL CAPITÁN DEL AMOR, JESÚS NUESTRO BIEN» (C 6, 9)
FELIZ PASCUA.


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