Explicación de las Cinco Vias
Las Cinco Vías tomistas nos permiten advertir una serie de conceptos acerca de Dios que han tenido importancia en la historia de la filosofía; Dios se entiende en ellas como
Primer Motor, principio y causa de todo movimiento
Ser Creador.
Ser Necesario.
Ser Perfecto.
Inteligencia Ordenadora.
Estas ideas eran previas a Santo Tomás, que las recogió sobre todo de la metafísica de Aristóteles, pero él tuvo la intuición de aplicarlas a la teología cristiana, y por ahí han llegado a nuestros dias. Vamos a explicarlas con detalle.
Movimiento y primer motor.
El problema del cambio y del movimiento ya había intrigado a los griegos. La polémica entre Parménides y Heráclito se había planteado en términos categóricos. O el movimiento es una ilusión, como defendían los parmenídeos, o todo cambia constantemente y nada permanece, como parecían pensar los heracliteos.
Platón había terciado en esta discusión dividiendo la realidad en dos. Hay un mundo donde las cosas cambian, el mundo sensible, y otro mundo, el de las Ideas, donde todo es eterno e inmutable.
La solución que propuso Aristóteles fue diferente; para él la división no era entre dos mundos, sino intrínseca a cada cosa de la realidad, pues concibe a los entes del mundo como compuestos de materia y forma. Esta división enlaza con otra, la de acto y potencia, pues la forma es lo que la cosa es actualmente, en tanto la materia, como algo indeterminado, es pura potencialidad. Aristóteles enseña que hay que distinguir entre lo que las cosas son actualmente y lo que son en potencia. Para él , el movimiento se explica como el paso de la potencia al acto.
Para que pueda producirse el movimiento es necesario otro principio, el de causalidad, que básicamente dice como sigue; todo lo que se mueve es movido por algo. Que esto es un principio significa, en lógica aristotélica, que es una verdad evidente de nuestro pensamiento, y en la metafísica aristotélica, que es la naturaleza de la realidad; todo lo que se mueve tiene una causa anterior a ese movimiento.
El problema es que si no queremos remontarnos infinitamente en la serie de causas ( y a los griegos, como a Santo Tomás, la idea de una regresión al infinito les repelía profundamente) debe haber un primer Motor que no sea movido por otra cosa. A esto Aristóteles lo llamó Motor Inmóvil. Es el motor porque mueve todo, es inmóvil porque nada le mueve a él. En los términos de la metafísica aristotélica, este motor inmovil es acto puro, sin nada de potencialidad.
La noción del motor inmóvil, si se piensa, es extraña, puesto que ¿como puede existir algo que mueve sin moverse? Aristóteles trató de resolver esta paradoja con la idea de que el motor inmóvil no mueve nada por si, son las cosas las que se mueven hacia él. Él se limita a ser. (En cierto modo, el Motor Inmóvil es una especie de atractor)
Aristóteles no dio ningún contenido religioso a esta idea, pero Santo Tomás identifica el Motor Inmóvil con Dios. Para él que el motor inmovil es acto puro significa que es perfecto y omnipotente. Procediendo a esta identificación Santo Tomás abría nuevos problemas a la teología cristiana, puesto que para Aristóteles el Motor Inmóvil es un ideal al que se mueven las cosas, absolutamente indiferente en su perfección, y esto casa mal con la idea cristiana de Dios, que se presenta en el cristianismo como un padre providente que interviene en el mundo.
Causa eficiente primera.
En su teoría de las cuatro causas Aristóteles definía la causa eficiente como el agente autor de un efecto. Es la respuesta a la cuestión de quien es el responsable del cambio. Esto significa que el universo es una cadena causal donde cada efecto tiene una causa, y esa causa es a su vez efecto de una causa anterior. Al igual que hace en la Primera Via, Santo Tomás defiende que esta regresión causal no puede ser infinita. Por tanto, debe haber una primera causa incausada y a eso le llama Dios. Esto no es mas que la conocida idea de que todas las criaturas del universo tienen que tener un creador.
Ser necesario
También es aristotélica la idea de la distinción entre seres contingentes y ser necesario que Tomás de Aquino expone en la tercera Via. Contingentes son todos los seres que pueden ser o no ser. La razón de ser de los seres contingentes no está en ellos mismos, sino en otra cosa que les trae a la existencia. Esta claro que en el universo hay infinidad de seres contingentes, la prueba es que continuamente aparecen y desaparecen cosas en la existencia. Ahora bien, ¿hay algo necesario o todo es contingente? Si la segunda opción fuera la correcta y todo en el universo fuera contingente, entonces tenemos que suponer un momento en el que tal universo no existiese, y solo se diese la nada. Puesto que de la nada es absurdo que se cree algo, Tomás de Aquino concluye que no puede ser que todo sea contingente. Debe haber un ser necesario.
Como en el argumento anterior, Aquino intenta evitar una regresión infinita de agentes hechos por otros agentes. (Esto es, por ejemplo, lo que pensaban los seguidores de Averroes, que defendían que el mundo es eterno). Es necesario que haya una causa eficiente que no tenga causa ella misma, sino que sea absolutamente necesaria. Y a eso Santo Tomás lo llama Dios. Dios es la primera causa de todo, que por su parte es incausada.
Un resumen de estos argumento podría ser comos sigue; si todo lo que hay en el universo es creado, debe haber un creador. Expuesto de esta forma, el argumento revela un carácter circular que le ha hecho sospechoso a ojos de muchos comentaristas a lo largo de la historia de la filosofía. En segundo lugar, es discutible la identificación de la idea del ser necesario, que no es mas que una idea metáfisica, y como tal bastante indeterminada, con el Dios del Cristianismo, que tiene un contenido religioso muy concreto.
Ser perfectísimo
La idea de Dios como un ser perfectisimo aparece en la cuarta via. Santo Tomás defiende que tenemos una jerarquía de valores en las cosas, de modo que las consideramos mas o menos verdaderas, mas o menos buenas, mas o menos bellas etc. Esta graduación de las cosas se hace por comparación a un grado máximo que es absoluto. Es necesario, por tanto, que exista lo absolutamente verdadero, bueno, etc. Y a eso lo llamamos Dios.
Por otra parte, en la cuarta via también expone que esta graduación de valores es asimismo una gradación causal. Las cosas calientes son calientes por causa de algo mas caliente todavía, y del mismo modo, la verdad tiene como causa una verdad mas verdadera. Santo Tomás expone que este proceso nos obliga a concebir una Belleza Absoluta, una Verdad Absoluta, etc. a la vez causa y referencia de todo lo bello y verdadero. Y a eso le llama Dios.
En este concepto parece que Tomás de Aquino se inspira en las Ideas de Platón, entendidas como seres perfectos, que funcionaban de modo muy parecido, en especial la idea de Bien.
Inteligencia creadora
La quinta via expone la idea de Inteligencia Creadora. Santo Tomás toma de la filosofía aristotélica la idea de que los seres naturales obran según un telos, una finalidad que les es propia. Dado que muchos de estos seres no tienen inteligencia debe seguirse que hay alguna inteligencia que los maneja. A esta inteligencia que ordena todo el mundo Santo Tomás la llama Dios.
Esta idea de que Dios es la inteligencia que maneja el orden del mundo tiene una versión moderna en los defensores delDiseño Inteligente, que atacan la teoría de la evolución, que según ellos no puede explicar la extrema complejidad de la naturaleza.
Existencia de Dios y Existencia del mal.
Con honestidad, Tomás de Aquino recoge una de las objeciones clásicas a la existencia de Dios. Los ateos arguyen que si Dios existiese, como bien absoluto, entonces el mal no podría darse. Si existe el mal (algún mal) es porque no existe Dios.
La objeción sobre el mal es muy potente y la entiende cualquiera que haya sentido su presencia en el mundo. ¿Como es posible creer en Dios viendo un mundo de dolor, enfermedad, injusticia, muerte….? Si Dios es bueno y omnipotente, ¿porque no hace algo?
Este argumento es clásico y de ningún modo fue creado tras el cristianismo. En la antigüedad fue conocida como la paradoja de Epicuro, que la planteó en estos términos.
O Dios quiere evitar el mal y no puede (entonces no es omnipotente), o puede pero no quiere (entonces no es bondadoso), o no quiere y no puede (entonces no es ni omnipotente ni bondadoso), o puede y quiere (pero sabemos que esto es incierto dado que sabemos que el mal existe).
La respuesta de Tomás de Aquino a esta paradoja es clásica; dice, literalmente que Dios permite el mal para “sacar de él un bien“. Dios podría acabar con el mal en el mundo, pero permite el mal para sacar de él bienes mayores. Así, si no hubiera enfermedad y dolor no habría sacrificio ni paciencia, y si no hubiera error o crimen no habría libertad ni justicia. De igual modo el mal actúa como castigo de la mala voluntad o el pecado de los hombres. El mal no es algo creado por Dios, pero ayuda a la perfección de su obra y forma parte del plan de la providencia.
Dicho de manera simplificada, es necesario que la creación sea mala para que los seres humanos puedan ser buenos, pues si el mundo fuera perfecto, ¿como habría lugar para la bondad? ¿Como discriminaríamos a los buenos de los malos?
Esta conocida historia puede ejemplificar la idea.
En la calle vi a una niña temblando de frío, con un vestidito ligero y con pocas perspectivas de conseguir una comida decente. Me enfadé y le dije a Dios:– ¿Por qué permites estas cosas? ¿Por qué no haces algo para remediarlo?
Durante un rato, Dios guardó silencio. Pero aquella noche, de improviso, me respondió:– Ciertamente he hecho algo para remediarlo: te hice a ti.
El mismo significado encontramos en este pasaje de Leon el Africano, de Amin Maalouf, en el que el mal se justifica desde un punto de vista dialéctico.
-Cuentan que un califa de tiempos pasados había perdido a su madre, a la que quería como tú querías a la tuya, y que se puso a gemir sin ningún comedimiento.Un sabio se acercó a él. «Príncipe de los Creyentes, le dijo, tienes que dar las gracias al Altísimo, pues ha honrado a tu madre haciéndote llorar sobre sus restos, en lugar de humillarla haciéndola llorar sobre los tuyos.» Hay que dar las gracias a Dios cuando la muerte sobreviene dentro del orden natural de las cosas y remitirse a Su sabiduría cuando, por desgracia, ocurre de otro modo.
Prosiguió con una oración que la concurrencia murmuró a la vez que él. Luego, volvió a coger, sin transición, el hilo del sermón:
-Demasiadas veces oigo en los funerales a creyentes, hombres y mujeres, maldecir de la muerte. Sin embargo, la muerte es un regalo del Altísimo y no se puede maldecir lo que viene del El. ¿Os parece una provocación la palabra «regalo»? Es sin embargo, la exacta verdad. Si la muerte no fuera inevitable, el hombre habría perdido su vida entera evitándola. No habría arriesgado, ni intentado, ni emprendido, ni inventado, ni construido nada. La vida habría sido una perpetua convalecencia. Sí, hermanos, demos gracias a Dios por habernos dado el regalo de ha muerte para que la vida tenga un sentido; la noche, para que el día tenga un sentido; el silencio, para que la palabra tenga un sentido; la enfermedad, para que la salud tenga un sentido; la guerra, para que la paz tenga un sentido. Agradezcámosle que nos haya dado el cansancio y las penas, para que el descanso y las alegrías tengan un sentido. Démosle gracias, Su sabiduría es infinita.
Esta visión tomista del mal como algo tolerado por Dios para mejorar a los humanos es muy persuasiva, pero no deja de ser extraña, pues parece defender que Dios ha creado un mundo imperfecto a modo de campo de pruebas para los seres humanos, Remite a la historia biblíca de Job, al que Dios permitió que le acontecieran todos los males para poner a prueba su paciencia, y que es uno de los textos mas intrigantes del antiguo testamento.
Desde el punto de vista del no creyente, este argumento para justificar el mal tiene toda la pinta de una falacia ad hoc parecida a la que exponen los defensores del creacionismo para justificar la existencia de fósiles; los fósiles, dicen, son creaciones de Dios para poner a prueba nuestra fe. Algo así expone el argumento de Santo Tomás. Para él, por ejemplo, la enfermedad es algo creado para que los seres humanos tengan paciencia. No lo vería así un no creyente, claro; pensaría que el hecho es que los seres humanos enferman y, como recurso, aprenden a ser pacientes.
Esto sirve para identificar el sentido y el límite de la filosofía tomista. Con este argumento y otros del mismo tipo Santo Tomás está lejos de convencer a los no creyentes. Mas bien lo que hace es hacer razonable (mas o menos) lo que dice la fe. Su propósito es hacer la fe mas comprensible.

La necesidad de Dios para explicar la Naturaleza
Unas palabras finales para completar la explicación del texto. La segunda de las objeciones a la existencia de Dios es que es una creencia innecesaria, dado que podemos explicar todos los sucesos naturales y humanos sin acudir a él (como hace la ciencia) .
La respuesta que da Aquino está prefigurada en la quinta Via. Según el, la naturaleza no funciona de modo ciego y azaroso, sino que todo en ella obedece a una finalidad. La naturaleza es un cosmos ordenado racionalmente. Suponer esto es creer que está sometida a alguna Inteligencia Suprema. Esta es Dios.
Este argumento, como se ha dicho, es el que anteriormente llamamos Diseño Inteligente, que es la forma en la que algunos creyentes actuales se enfrentan a la visión científica de la Teoría de la Evolución, que presenta la naturaleza como un mecanismo ciego. Para los defensores del Diseño Inteligente es imposible que un algo tan complejo como el ser humano haya sido creado por un proceso de mutaciones y adaptaciones (la selección natural) como el que defiende la Teoría de la Evolución.
El argumento de que todo el Universo es una creación sometida a una finalidad es extraño para la ciencia moderna. En biología, por ejemplo, resulta raro considerar que un ecosistema esta construido para llevar a cabo una finalidad. Mas bien lo que encontramos es que los zorros se optimizan para cazar conejos y los conejos se optimizan para huir de los zorros. Si lo piensas, el conjunto de la naturaleza no parece un mecanismo muy racional porque zorros y conejos no comparten en absoluto la misma finalidad. (Por eso nos parece cruel la naturaleza) Es como un coche construido de modo que las ruedas y el motor y el volante se fastidiasen unos a otros. Un sistema donde los virus, para sobrevivir, atacan a los animales, y los animales, para sobrevivir, eliminan a los virus no parece un diseño muy inteligente para el estandar humano. Y desde luego es desagradable. En cierto modo, el politeísmo y su creencia en divinidades diferentes en lucha es mas adecuado a la idea de que la naturaleza opera como un conflicto eterno que el monoteísmo y su visión de que todo tiene una finalidad racional.
UTILIZA LA PÁGINA DE OBJECTION LOL PARA ELABORAR UNA DISCUSIÓN ACERCA DE LA EXISTENCIA DE DIOS EXPONIENDO LOS CINCO ARGUMENTOS DE TOMÁS DE AQUINO.



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