Estacional
En estos días de inexplicable melancolía, con periodistas asesinados, días de protestar y protestar contra la rutinaria injusticia, con el hastío del trabajo que ni la música puede sofocar o la náusea existencial de los días grises, el mundo pareciera tan lleno de ollín, tan lleno de suciedad por todas partes, cuando todo lo que uno hace o deja de hacer, resulta de pronto tan absurdo.
Y es entonces que uno se pregunta si la vida tendrá siempre que ser tan complicada o si el complicado es uno. Y es entonces que uno anhela los días sencillos y claros que se bastan a sí mismos, y uno se pregunta cómo será aquello de no andar siempre construyendo laberintos donde refugiarse, cómo será no sentir esa sensación de embarcarse siempre a un nuevo naufragio, cansado de tener que fingir que nadie finge nada en esta farsa de árboles sin hojas, o tener que levantarse desecho todos los días entre sus escombros, entre las ruinas de la soledad, la ingobernable oscuridad que se nos adhiere al alma en cada bocanada de aire combustible.
Será que en días de inexplicable melancolía como los de hoy, a uno le da por instalarse en las sombras, tan ávido de hacerse ligero, como si la vida importara o tuviera algún sentido, algún propósito secreto aún por descubrir, lejos de esta cruda carnicería de caníbales hambrientos que aparece a diario en las noticias.
Por fortuna existe el silencio, el acogedor colchón, los amados libros, la nostalgia en mp3 o la levedad del sueño, para dejar que el tiempo escurra en el incesante suceder de las flores, en el momentáneo transcurrir de las estaciones… ::.

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