top of page

¿Espionaje electrónico en Bolivia?

Aug 2, 2008
3 min read
Mario Rueda Peña

Por Mario Rueda Peña

El espionaje electrónico era algo para lo cual los servicios bolivianos de inteligencia no estaban capacitados, ni en personal ni en tecnología. Pero estas carencias son inmediatamente subsanables desde cualquier base externa de interferencia de la comunicación electrónica. ¿Venezuela?

El actual Embajador de Bolivia en Washington reveló a la prensa que entre las pruebas de la “conspiración” de Estados Unidos contra el Gobierno boliviano, figuraban correos electrónicos de la Embajada yanqui en La Paz que contenían datos indicativos en tal sentido. Precisó que el propio presidente Morales había enseñado el material al enviado de la Casa Blanca, en el Palacio Quemado de La Paz, como “prueba” de sus acusaciones contra el Tío Sam. Al Jefe del Estado y su escolta palaciega de colaboradores se le erizaron los pelos ante semejante indiscreción. No era para menos, puesto que la del diplomático boliviano equivalía a manifiesta confesión de que las comunicaciones electrónicas entre Washington y su Embajada en La Paz, son objeto de interferencia y seguimiento meticulosos por parte del Gobierno del MAS. Tanta debió ser la alarma, justificada, por cierto, puesto que un hecho así puede dar lugar a toda una crisis en la relación bilateral, que de inmediato los hombres del Palacio Quemado le taparon la boca al Embajador para que no hiciera más revelaciones, con un “por qué no te callas” obviamente más furioso que el que empleara el Rey de España contra el deslenguado Presidente venezolano.

Es altamente curioso que el incidente no promoviera escándalo o conflicto algunos. Explicable, por cierto, el silencio de Estados Unidos. Es que hace bastantes años que para esta potencia el espionaje electrónico, a escala universal, constituye toda una rutina.

Engarzó a su ASN (Agencia de Seguridad Nacional) a una de esas redes que desde Microsoft permiten interferir comunicaciones por correo electrónico y telefonía móvil. Tal organismo cuenta para ello con tecnología de punta apoyada en conexión satelital. La lucha contra el terrorismo y el narcotráfico constituyen los justificativos de esta abierta violación a la privacidad de las comunicaciones a escala personal o corporativa. En consecuencia, parece consciente que Bolivia no hizo sino aplicarle su propia receta. A esto se debería el silencio del Tío Sam sobre las revelaciones de nuestro Embajador en Washington. Además, tal tipo de espionaje electrónico rige igualmente en muchos países de Europa. Sin duda que también en China, Japón y otras naciones altamente desarrolladas. Las redes de Internet equivalen ahora a toda una vitrina pública para los servicios de inteligencia, a los que basta un “clic” en el respectivo programa para acceder a toda su carga informativa.

¿Opera en Bolivia un servicio de inteligencia con gente capacitada y tecnología de punta para tal tipo de seguimiento a los adversarios foráneos y endógenos del gobierno? ¿Quién suministró a Evo Morales los correos electrónicos presuntamente probatorios de la conspiración norteamericana contra su régimen? En Bolivia, inclusive en el actual règimen, el espionaje gubernamental no había roto aún su anacrónico cascarón: seguimiento físico de personas, escuchas telefónicas, fotografías, etc. etc. El espionaje electrónico era algo para lo cual los servicios bolivianos de inteligencia no estaban capacitados, ni en personal ni en tecnología. Pero estas carencias son inmediatamente subsanables desde cualquier base externa de interferencia de la comunicación electrónica. ¿Venezuela?

Por ahora se hace difícil responder con precisión a las precedentes interrogantes.

 
 
 

Comments


bottom of page