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“España la grandiosa”

Jul 20, 2009
4 min read
Por Cayo Salinas

Por Cayo Salinas

Es tan endeble nuestra política internacional, que los sinsabores que a menudo soportamos,  más allá de que algún episodio linde en papelones de notoria jocosidad, vienen acompañados de hechos difíciles de soslayar. La lógica que mueve los hilos conductivos del gobierno pasa por reescribir la historia a partir de la negación de la República y de lo cosechado a lo largo de su vigencia. Sin República y negando la evolución del pensamiento, del descubrimiento de la penicilina, de la conquista del  espacio, de los avances tecnológicos que hoy nos permiten beneficiarnos con las bondades del teléfono, del automóvil, del transporte aéreo, en fin, de la evolución de la humanidad en términos de cosechar logros que permiten cualificar la condición de los habitantes de nuestro planeta, los muchachos del MAS enarbolan las banderas del anticolonialismo montados en caballos (imagen de la colonia), sin rubor, y buscando el anquilosamiento y asilamiento de Bolivia del mundo moderno. Evo ha considerado de tal importancia el cambio  del himno de Santa Cruz, que ha pedido se elimine la frase “España la grandiosa” porque dice él, “¿Cómo vamos a gritar “España la grandiosa” cuando España ha sido nuestro saqueador. Los invasores, los que nos han sometido (…)?”. Sabíamos de la repulsión de los chicos del MAS a EEUU y a España, cuyo gobierno, el de Rodríguez Zapatero, paradójicamente es aliado del boliviano, y que ella era parte del discurso que proviene del socialismo del siglo XXI de Chávez. Incluso supuse que los ataques repulsivos nacían en circunstancias especiales, cuando el auditorio era el indicado y cuando políticamente convenían arengas de ese calibre. Me equivoqué: esto de la aversión hacia un país y sus ciudadanos —que por cierto es un acto de deleznable exteriorización xenófoba—, parece que viene en serio. Los muchachos del MAS odian a españoles y norteamericanos, les repele España por su pasado colonialista y EEUU por su condición de Imperio. Siendo así, cada cual con sus complejos y odios raciales. La pena es que estos actos provienen de funcionarios públicos que nos representan y hablan a nombre de todos los bolivianos, de aquellos donde me incluyo yo, no odiamos a ningún grupo humano y menos aborrecemos a país alguno, sino más bien, ejercemos el derecho de cuestionar  la conducta de quienes creen  simbolizan la inmortalidad en la tierra constituyéndose en una singular “asociación de virtuosos” que juegan a la democracia, ¡violándola! Pero bueno, si el gobierno detesta todo lo que es “made in Spain”, no puedo dejar de cuestionarme ¿a qué se habrá debido entonces el “lloriqueo de la Cancillería” cuando España, la aborrecida, decidió retirar el derecho a otorgar nacionalidad española a los hijos de bolivianos nacidos en ese país? Por un lado,  insultan y denigran la condición de España como país y, por el otro, exigen que los españoles reviertan la decisión asumida respecto al otorgamiento de nacionalidad. Es éste el primer efecto contrario fruto de la aprobación de la NCPE. Me pregunto: ¿qué dirán ahora los familiares de los emigrantes en España que votaron por la CPE de Evo, al ver que sus allegados, los  que vendrán a este mundo, ya no recibirán el pasaporte español y, por tanto, no se beneficiarán de las ventajas que en materia de salud y educación otorga, por ejemplo,  pertenecer a la Unión Europea? Pasa eso por no leer bien lo que se somete a consulta. Los españoles han retirado el privilegio que ostentan muchos hijos de bolivianos, porque gracias a la NCPE, los que nazcan, asumirán  automáticamente la nacionalidad boliviana aunque no sean inscritos en el consulado. Dice la NCPE: “son bolivianos y bolivianas por nacimiento las personas nacidas en el extranjero de madre boliviana o padre boliviano”; decía la CPE abrogada que para tener la nacionalidad boliviana era preciso ”avecindarse en el territorio nacional o inscribirse en los consulados”, lo que originaba que si un recién nacido no era inscrito en el consulado de Bolivia,  ese niño ingresaba a una condición de “apátrida”, por lo que por efecto de la Convención de los Derechos del Niño, adquiría la nacionalidad española a fin de proteger sus derechos como ser humano.  Hoy, ese derecho está reconocido porque sin necesidad de concurrir al consulado, el recién nacido, por serlo, ya es boliviano. Si blasfemamos contra España, ¿por qué pedir revierta la determinación asumida soberanamente? Es más, dicha decisión se basó en lo que la NCPE del Estado Plurinacional Boliviano manda, ¿por qué entonces mostrar semejante nivel de inconsistencia ideológica? ¿Acaso España no es sinónimo de conquista y saqueo? ¿Acaso no desean eliminar su nombre de cuanto himno hay en el país? ¿Por qué  reclamar que hijos de bolivianos mantengan el derecho a ser españoles? ¿Ser boliviano no es lo mismo?, ¿o es mejor ser español? Choquehuanca y su equipo son sólo espejismo de la cordura y sensatez que las relaciones internacionales exigen de sus conductores.

Nada más errado que atacar un país como España o EEUU. Nada más falso que creerse el ombligo del mundo cuando no eres ni remedo de él.

 
 
 

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