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Escape Room: La Experiencia Azul, Experiencity

Tal y como ya esperábamos, no pudimos cuadrar agendas durante el verano para hacer un escape room. Tuvimos que esperar hasta finales de agosto para juntar a todo el equipo habitual más una más. Tras votar entre varias opciones, acabamos decidiéndonos por una empresa que siempre cumple nuestras expectativas: Experiencity. Tras haber probado con ellos La Experiencia Roja, La Experiencia Amarilla, SWAT, Yeti, Reina Roja, La Lavandería, La Nevera Show, y hace algo menos de un año La Experiencia Morada, esta vez le llegó el turno a La Experiencia Azul.

Como era nuestra cuarta vez en la sede de Colors, seguimos el protocolo completando el formulario de protección de datos y a la hora convenida llamamos al timbre para comenzar el juego. Tras dejar nuestros escasos objetos personales en la taquilla y pasar por el baño, vimos el vídeo introductorio y conocimos a nuestra Game Master, que rápidamente nos indicó nuestra misión:

15 de Agosto de 1944. Ha transcurrido algo más de 1 mes desde el Día D. Han capturado a “Perconte” y creemos que lo pueden estar torturando. Tememos que revele nuestras posiciones antes de lanzar el ataque para liberar París de las tropas alemanas.

La 101ª División Aerotransportada nos acaba de entregar información de un cuartel donde permanecen atrincherados altos mandos alemanes. Creemos que nuestro amigo puede estar retenido allí… Hemos conseguido descifrar un mensaje encriptado y sabemos que van a atacar París hoy, ¡tenemos que entrar en su fortaleza y encontrar a Perconte para utilizar sus instalaciones en su contra para liberar París!

¡Estamos en Guerra! ¡Escapa de las trincheras!

La inmersión es inmediata, y apenas habíamos entrado que ya estábamos en modo soldado que ha de salvar a un compañero y liberar París de las tropas alemanas. El comienzo es muy enérgico y la adrenalina comenzó a fluir por nuestros cuerpos.  Lo cierto es que la íbamos a necesitar para todo lo que nos estaba esperando en la trinchera.

El inicio fue un poco extraño, pues la Game Master entró con nosotros y nos repartió por el espacio asignándonos tareas. La escuchamos, claro, por si había algún criterio, pero en cuanto nos dejó solos nos movimos de un lado y fuimos trabajando unos con otros según nuestras capacidades y apetencias. Siendo un grupo con tanto rodaje muchas veces parecemos un tanto anárquicos, pero en el fondo tenemos nuestra lógica y metodología. Enseguida empezamos a encontrar pistas y piezas para resolver los enigmas, y nos pusimos manos a la obra resolviendo por los diferentes puntos del espacio. Es cierto que había muchas cosas por hacer y no muy lineales, por lo que los siete pudimos repartirnos el trabajo.

En el siguiente tramo el ritmo no paró y seguimos avanzando resolviendo puzles de todo tipo, aunque siempre relacionados con el contexto bélico en el que nos encontrábamos. La dificultad no era especialmente elevada, pero sí requería colaboración. Y esto es algo que nos venía bien, pues al ser tantos participantes, podíamos hacer dos parejas y un trío repartiéndonos por toda la sala resolviendo tres pruebas a la vez, aunque a veces nos estorbáramos un poco porque el espacio cada vez era más limitado.

A medida que avanza el juego no solo disminuye el espacio, sino también el número de pruebas, algo que ya nos había pasado también en alguna Experiencia más. Eso sí, en este caso, se contrarresta con el hecho de que la cosa se pone más frenética y caótica, porque al apremio del tiempo hay que sumarle que la sala va transformándose a medida que vas avanzando y pierdes completamente la noción del espacio. El juego deja de ser lineal y nunca sabes muy bien dónde tienes que girar, agacharte o arrastrarte para volver a un sitio por el que habías pasado hace tres minutos.

Pese a todo, conseguimos salir veinticinco minutos antes del tiempo límite (la sala tiene una duración máxima de 90 minutos), eso sí, sudando, con la lengua fuera y algunos con las rodillas marcadas. Porque sí, cuando en la web recomendaban ropa cómoda porque el juego conlleva alguna parte un tanto física, no mentían. Conviene ir bien cargados de energía y con pantalón largo, pues las trincheras no perdonan.

Fuera nos estaba esperando nuestra Game Master con una jarra fresquita de agua que nos ventilamos en un instante. Mientras nos recuperábamos del carrerón final nos fue comentando detalles de la partida y nos recomendó nuevas salas, entre ellas el Gastroescape room, del que tomamos buena nota, porque, como ya comentaba, la marca es sin duda ejemplo de calidad, originalidad y diversión.

Con La Experiencia Azul vuelven a cumplir. La ambientación, la historia, los enigmas variados mezclando lógica con audacia y algo de movimiento, la incorporación del game master en el desarrollo… todo está muy bien pensado y van a favor. La única pega que le pondría es que no la recomendaría para más de 5 jugadores, pues 7 son demasiados y, sobre todo al final, te llegas a estorbar con tanto movimiento frenético de adelante para atrás. Por lo demás, altamente recomendable. Eso sí, ¡prepárate para sudar y comer polvo, soldado!


 
 
 

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