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Escape Room: La Experiencia Amarilla, Experiencity

Jun 2, 2023
3 min read

Como cambiar de tercio en abril con The Terminal nos había decepcionado un poco, decidimos volver a Experiencity en mayo. Así, esta vez elegimos la Experiencia Amarilla, un escape inspirado en Los Goonies, la película de los 80.

De niños todos hemos admirado a aquellos pequeños aventureros que consiguieron el gran tesoro de Willy el Tuerto. El cinturón de Data, el supermeneo de Gordi, el chocolate de Sloth…

¡Revive la mayor aventura de nuestra infancia!

Desarrolla tu ingenio y vive una experiencia única con una ambientación inspirada en una de las aventuras más aclamadas que te sorprenderá en una sala de 150 metros cuadrados. ¿Serás capaz de escapar a tiempo?

¡Ah! Ven con ropa cómoda.

Los Goonies, junto con ET, fue una de las grandes cintas de la infancia de nuestro equipo, por lo que íbamos con las expectativas muy altas, más aún ya habiendo jugado a la Experiencia Roja, a SWAT, a la Lavandería y a la Nevera. La marca es sin duda ejemplo de originalidad y diversión, por lo que no podíamos esperar menos en este caso, donde habíamos leído que contaban con un espacio de más de 150 metros cuadrados que intenta replicar escenas de la película. Qué barbaridad.

La ambientación está muy bien lograda y desde el primer minuto te metes en el papel, sobre todo si te dejas llevar, te olvidas del tiempo y te centras en disfrutar del momento. Aunque hay que señalar que va de menos a más, de escenarios más sencillos a otros totalmente sorprendentes, durante el recorrido fuimos capaces de identificar diferentes pasajes de la película, lo que dota al escape de mayor realismo. Y aunque la experiencia es mucho más interesante si recuerdas Los Gonnies, no pasa nada si no se ha visto el film, ya que el escape es muy entretenido per se.

Al basarse en una película el desarrollo del juego, en general, es bastante lineal, pero esto no le quita fluidez. La dificultad de los enigmas no es especialmente alta, sino que es más bien de nivel medio, con una combinación de mecanismos y puzles clásicos perfectamente integrados en la historia. Hay algunos muy típicos que podemos encontrar en cualquier otro escape, pero otros sin embargo son originales y encajan con la temática. Al ser seis participantes nos fuimos dividiendo por el espacio buscando y relacionando objetos con un posible enigma, pero en otras ocasiones tuvimos que agruparnos, ya que hay varios puntos en los que la colaboración es imprescindible.

Para los momentos de bloqueo no pueden faltar las pistas, también muy bien integradas en la historia. Aunque a nosotros nos tocó un Game Master novato al que tuvimos que tranquilizar, porque al principio comenzó a guiarnos de forma que se adelantaba a nuestros movimientos. Sin embargo, en cuanto le paramos un poco y él vio que éramos bastante autónomos, la cosa fluyó mejor y nos dio mucho juego. Y es que esta sala, como la mayoría de Experiencity, pide a gritos interacción y un poco de vacile entre el Game Master y los participantes.

Pese a las trampas que encontramos por el camino, conseguimos llegar al tesoro con tiempo de sobra para escapar. Eso sí, como ya nos pasara en su día con La Lavandería, el final es un tanto abrupto, nos quedamos un poco fríos sin saber si habíamos terminado o no. Sin un efecto que marque esta conclusión se queda una sensación un poco extraña después de haberlo pasado tan bien en el desarrollo del juego.

En cualquier caso, salvo este detalle que mejorar y algún punto extra de tensión que yo añadiría a lo largo del recorrido, es una sala muy entretenida y divertida. Confirma el buen hacer de la marca uniendo en este caso fantasía con el mundo escapista y guiños nostálgicos a nuestra infancia. Sin duda Experiencity se ha convertido en uno de nuestros locales favoritos. Volveremos, pues nos quedan muchas experiencias por hacer. Aunque el Game Master nos recomendó otras salas por Madrid y alrededores y seguro que probaremos algunas de ellas.


 
 
 

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