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Escape Room: Experiencia Yeti: Aventura en el Himalaya

Aug 8, 2023
3 min read

Tras una satisfactoria Experiencia Amarilla, un escape inspirado en Los Goonies, volvimos a Experiencity en el mes de julio. Esta vez a la sección de La Orden, donde ya habíamos jugado a Misión SWAT. En este caso habíamos elegido la Experiencia Yeti: Aventura en el Himalaya donde nos metimos en el papel de unos exploradores.

Como viene siendo marca de la casa, el inicio es inmersivo desde que se cruza la puerta, aunque no tanto como lo fue la anterior. Tras conocer a nuestro Game Master y el objetivo de nuestra misión, los seis integrantes del equipo nos dirigimos al helicóptero que nos trasladaría al Himalaya para una de nuestras expediciones rutinarias. El viaje, inicialmente tranquilo, se complicó y comenzamos a perder altura, por lo que tuvimos que hacer un aterrizaje de emergencia por suerte cerca de una pequeña cabaña cubierta por la nieve. Al menos tendríamos un sitio donde refugiarnos hasta que vinieran a rescatarnos. Aunque pronto descubriríamos que esta cabaña escondía algún que otro secreto.

Normalmente solemos arrancar los escapes muy concentrados y rápidamente pasamos la primera fase. No obstante, en esta ocasión, tardamos algo más de lo habitual. Además la prueba a resolver tan solo la podía realizar una persona, por lo que mientras tanto los otros cinco nos quedamos en un segundo plano. Animando y dando consejos, sí, pero en segundo plano. Una vez superado este escollo ya sí que nos dividimos y comenzamos a buscar pistas y tareas para realizar. Trabajamos bien en equipo y, aunque algo se nos escapó en una primera revisión, lo descubrimos en una segunda.

Es cierto que en el primer tramo del escape los puzles son un tanto lineales, pero en determinado momento la acción se dispersa y se puede trabajar en varios lugares a la vez. Esto significa que todo el mundo está haciendo algo y no se queda nadie mirando aburrido, pero también que te pierdes la resolución de algunas pruebas. En cualquier caso, la ambientación, uno de los puntos fuertes de la franquicia, no defrauda y ayuda a meterse por completo en el papel.

Esta vez elegimos el nivel difícil, pero no se nos hizo para nada cuesta arriba. Los enigmas eran variados y tenían su complejidad, pero nada que no se pudiera resolver pensando en equipo. Además, no nos gusta pedir pistas por pedir, sino que, si nos vemos bien pero hay algo que se nos atraganta, paramos y ponemos en común teorías para ver si lo sacamos. De hecho, creo que el Game Master se desesperó un poco con nosotros en algunos momentos porque pasamos un poco de él. Nos hablaba por el walkie-talkie, pero nosotros le respondíamos en alto sin coger el aparato y hablar por él, así que no nos oía. En cualquier caso, estuvo pendiente todo el momento del desarrollo del juego comprobando que íbamos resolviendo pruebas y avanzando dentro de una franja de tiempo razonable. Y la verdad es que no tenía de qué preocuparse, porque nos sobraron más de 10 minutos.

La Experiencia Yeti es una sala de escape muy entretenida. No da quizá tanto juego para bromear como los de Experiencity, ni tiene tanta acción como la Misión SWAT, pero salimos con muy buen sabor de boca por su ambientación, por el desarrollo de la historia, por la variedad de las pruebas y por el nivel de participación. Para el próximo estamos pensando en alternar de marca, pero desde luego que seguiremos probando salas en la franquicia.

 
 
 

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