Escape Room: Experiencia Reina Roja, La Orden
Con febrero llegando a su fin nos dimos cuenta de que no habíamos conseguido encontrar un día para hacer un escape. De hecho, ya estábamos viendo que en marzo iba a ser también complicado y acabamos reservando uno para abril. Sin embargo, a última hora nos planteamos que, aunque no estábamos disponibles los seis que normalmente quedábamos, sí que podíamos juntarnos cuatro. Así que una rápida búsqueda y localizamos Reina Roja, que no tiene nada que ver con la novela de Juan Gómez-Jurado, ni con su serie que se estrena hoy en Prime, sino que es una adaptación de la gente de la Orden by Experiencity del escape room creado originalmente por Elements Aire, en Sabadell.
Año 1994. El Doctor Arnoldo González y su hija Cris investigan el yacimiento arqueológico Maya de Palenque, México. Tras varios meses de excavaciones sin dar buenos resultados, Arnoldo pisa en falso y cae a través de una grieta ante la atónita mirada de su hija. Es entonces cuando descubre por casualidad la entrada a la cámara funeraria de La Reina Roja, la osamenta de Ahpo-Hel, la esposa de Pakai el Grande. Al fin. Tras este hallazgo, el objetivo de Arnoldo cambia drásticamente: necesita escapar de allí lo antes posible, por dos motivos: el primero, para poder contar al mundo acerca de su descubrimiento; y el segundo, para evitar que la maldición de La Reina Roja acabe con él.
Con ganas de ayudar a la hija de Arnoldo, nos metimos en nuestro papel de arqueólogos y nos plantamos en el local a la hora acordada. Allí nos estaba esperando Cris, que ese día tenía el género fluido y era Cristofer. Tras una breve presentación, nos condujo a la grieta donde había caído su padre mientras nos comentaba lo preocupado que estaba por él. La inmersión, como suele ser marca de la casa, es clave en este escape, pues te mete ya de lleno en la acción al cruzar la puerta. Desde luego con nosotros lo consiguió, pues rápidamente nos pusimos en modo observación para encontrar lo antes posible al doctor.
Una vez dentro de la sala nos encontramos con una ambientación sencilla, pero muy adecuada a la trama, donde los juegos están muy integrados no solo en la temática, sino en el espacio. Con una luz también acorde a la misión, tuvimos que poner todos nuestros sentidos en alerta. Era primordial para cumplir con nuestro objetivo prestar atención a todos los rincones, pues aunque de primeras parecía que no hay mucho que hacer, enseguida salieron a la luz una buena cantidad de pruebas a resolver. Lógicamente siempre hay algún mecanismo que ya has visto antes, especialmente cuando llevas tantas salas, pero esta contaba con tal variedad, que no nos aburrimos en ningún momento. Además, cuenta con un par de elementos que favorecen el dinamismo y que no haya momento de parón.
Reina Roja es bastante lineal, aunque, a decir verdad, siendo cuatro, la mayoría de las veces nos vimos trabajando simultáneamente por parejas. Y esto es porque en determinados momentos la acción va y viene por todo el espacio. El desarrollo del juego es fluido a la par que entretenido y divertido. Siempre hay algo que hacer y a cada cosa que vas descubriendo te vas emocionando más. Las pruebas no son excesivamente complicadas, aunque, como siempre, para su resolución es de vital importancia prestar atención. También lo es la colaboración, ya que en muchas ocasiones la resolución es cosa de más de una persona. Tanto para la activación de un mecanismo, como porque hay que estar en diferentes sitios a la vez para completar los huecos de un enigma. Esta vez no tuvimos ningún momento de bloqueo, aunque también es verdad que Cris estuvo muy atento a nuestros movimientos, ansioso por dar con su padre, e intervino en un momento puntual de forma sutil para que viéramos que habíamos pasado algo por alto. Pero por lo demás, estuvimos muy concentrados y bastante inspirados, la verdad. Estábamos tan metidos en la misión que nos olvidamos por completo del tiempo, lo cual es buena señal.
Finalizamos unos diez minutos antes de la hora límite y después tuvimos una breve charla con nuestro Game Master, quien se interesó por nuestras impresiones y nos felicitó por nuestro juego. Nos comentó que se lo había pasado muy bien viéndonos resolver las pruebas y que tan solo nos había guiado en un mecanismo que sabía que a veces costaba ver. Nos contó también algunas curiosidades sobre la sala, y cómo esta había ido evolucionando desde que abrieron hasta el presente en función de aquello que habían detectado que no terminaba de funcionar. Son pequeños detalles como la intensidad de la luz o las pistas de algunas pruebas, pero que demuestran que están pendientes de los usuarios y que toman nota de las partidas y los comentarios con intención de mejorar.
Cabe mencionar que aunque nosotros jugamos de la forma tradicional, la Experiencia Reina Roja tiene la peculiaridad de que para grupos de más de cuatro personas se puede jugar bien en modo cooperativo o bien en el competitivo. En ambos casos se divide el grupo en dos salas gemelas, la diferencia es que en el primer caso lucharán por el mismo objetivo, mientras que en el segundo cada equipo buscará conseguir completar la misión en el menor tiempo posible para superar al contrincante.
Otro escape room de Experiencity que no defrauda. Ahora a esperar hasta abril para el siguiente. Aunque nunca se sabe, igual surge un plan inesperado en marzo.

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