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Escape Room: El caso Vasiliev, Sapiensmadrid

Oct 29, 2021
4 min read

Ahora que vamos recuperando poco a poco cierta normalidad, hemos cogido ritmo con nuestra costumbre de hacer una sala de escape al mes aproximadamente. Tras incompatibilidad de fechas en septiembre, improvisamos en octubre para el día 11, aprovechando que el 12 era festivo. Normalmente planificamos de un mes para otro, para poder cuadrar agendas y encontrar horas disponibles. En este caso sin embargo, al ser una decisión de última hora necesitábamos una opción con una temática interesante, que estuviera cerca de casa y que tuviera disponibilidad. La escape room elegida fue El caso Vasiliev, de Sapiensmadrid, en Alcorcón.

Reservamos para las 9 de la noche, para poder cenar antes. Cuando llegamos al centro comercial donde se ubica Sapiens, Marco, nuestro Game Master, ya nos estaba esperando en la puerta. E incluso nos había llamado unos minutos antes, pues, según nos dijo, le gusta confirmar con los grupos que no van a faltar a la cita o perderse. Rápidamente entramos al local y al instante nos trasladamos de lleno a un portal de una comunidad de vecinos. La cuidada ambientación ya nos daba una idea de cómo iba a ser la experiencia.

Tras la sorpresa inicial, dejamos atrás el portal y pasamos al descansillo, donde nuestro Game Master nos cuestionó sobre nuestro pasado escapista para saber cómo de necesario era que nos explicara las normas básicas. Dado que los cuatro integrantes contamos con más de una treintena de salas a nuestras espaldas, enseguida pasó a ponernos en situación con respecto al caso que nos había llevado hasta allí.

Estamos en 1984, y un vecino de la comunidad en la que nos encontramos ha sido asesinado. Con su muerte no solo se ha descubierto que era un espía soviético sino que además se ha producido el robo de documentación relevante que podría poner en peligro a la ciudad. Nuestro objetivo era recuperar dicha documentación, así como descubrir la identidad del asesino. Y todo en 60 minutos. Para el desarrollo de nuestra misión, Marco nos hizo entrega de un walkie-talkie, un cronómetro y una tablilla para apuntar nuestros hallazgos. Incluso nos llegó a ofrecer unas gafas por si alguno tenía problemas de visión. Una vez nos desinfectamos las manos, nos pusimos en marcha.


Comenzamos el juego con bastante ritmo, localizando enseguida objetos que sabíamos que guardaban pistas y detectando rápidamente cómo había que que ir obteniéndolas. En pocos minutos habíamos conseguido entrar en el piso de Vasiliev y si la entrada al local nos había sorprendido por la buena ambientación como portal de un edificio, el acceso a esta sala desde luego nos dejó flipando. No le faltaba detalle. Ni en el espacio, ni en el mobiliario u otros detalles que ambientaban la habitación, cuidadosamente escogidos. Sin duda habíamos viajado a 1984 y nos encontrábamos en la casa de un espía que guardaba muchísima información en un sinfín de rincones ocultos.

Y es que si algo caracteriza a esta escape room es tanto la ambientación como el gran número de enigmas que contiene. Es de esas salas en las que el ritmo no para porque hay mucho que hacer y se pueden hacer a la vez, por lo que cada integrante del equipo puede aportar algo. Aunque he de decir que tampoco da sensación de agobio o de que no va a dar tiempo, sino que es muy dinámica y enseguida vas viendo cómo todo encaja, cómo una cosa te lleva a la otra y vas avanzando. En cuanto a los puzles hay que decir que encontramos de todo tipo: unos más visuales, otros de lógica, algunos mecánicos, otros de ingenio… Pero en cualquier caso todo está muy bien hilado y su resolución no es nada enrevesada.

Lo cierto es que hacía tiempo que no nos sentíamos tan cómodos en una sala (sobre todo después del hiato provocado por la COVID-19). Pese a no parar, conseguimos llevar un buen ritmo durante todo el desarrollo del juego compenetrándonos y complementándonos a la perfección. Tuvimos algún despiste, pero nuestro Game Master apenas tuvo que intervenir un par de veces. El final fue un poco inesperado, yo estaba tan metida en el juego y con tantas ganas de seguir resolviendo enigmas, que no pensaba que ya hubiéramos acabado. En tan solo 44 minutos habíamos conseguido nuestra misión. Además estábamos entre los 10 mejores tiempos de la sala, solo superados por un grupo que acabó en 38.

En conclusión, una sala con muy buena ambientación, una temática recurrente pero que nunca falla, una gran inmersión, un buen número de pruebas, dinámica, divertida, entretenida y no especialmente complicada. Nos lo pasamos muy bien y lo notó hasta Marco, nuestro Game Master, quien nos recibió con muchísima energía y nos comentó que había disfrutado muchísimo viéndonos jugar y cómo habíamos interacturado con el espacio siendo especialmente cuidadosos y ordenados.

Tras la foto de rigor nos quedamos un rato charlando con él y descubriendo la intrahistoria de los muebles y objetos del local. Desde luego el hombre lo vivía. Se notaba que le gustaba el mundo de los escapes y que este está hecho con mucho cariño cuidando hasta el más mínimo detalle. Totalmente recomendable tanto para principantes como para escapistas experimentados, ya que la diversión está asegurada.

Al por el siguiente.

 
 
 

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