Escape Room: Bites Motel, Bite the Fly
Para nuestra cita mensual como escapistas reservamos en el Bites Motel de Bite the Fly, una sala que ya nos habían recomendado Game Masters de anteriores escapes y que se encuentra cerca de Yaebi, donde hicimos en octubre de 2019 La Farmacia (lamentablemente parece que han cerrado). El juego empezó prácticamente en la calle, pues no se trata de un local al uso. Aunque es cierto que ya en su página te dan todas las indicaciones necesarias para encontrarlo, por lo que solo nos quedó esperar pacientemente a que a la hora convenida saliera a recibirnos el gerente del motel.
Solo habíamos escuchado buenas palabras para este escape, por lo que teníamos altas las expectativas y un poco de temor a que no se cumplieran; sin embargo, nada más cruzar la puerta supimos podíamos estar tranquilos. La cosa apuntaba alto. Ya desde el comienzo nos sentimos dentro de la historia gracias a la espectacular ambientación y el recibimiento del Game Master. Es verdad que Experiencity tiene montada toda una ciudad con La Lavandería, La Nevera Show o Ciudad de Vacaciones, pero lo del nivel de detallismo en los decorados del Bites Motel es una salvajada. Y no es un espejismo inicial, puesto que no deja de sorprender durante el desarrollo del juego con lo bien diseñado y utilizado que está el espacio. La ambientación no es que sea coherente con la historia, es que ES la historia.
Quizá por eso empezamos algo perdidos. Estábamos tan pendientes de todo lo que nos rodeaba, de ubicarnos en el motel, que no terminábamos de arrancar. Por suerte recibimos un par de indicaciones que nos centraron y ya comenzamos a funcionar de manera habitual. Aunque seguíamos flipando a cada paso. Los puzles y enigmas están muy relacionados con la trama y el espacio en que se desarrollan. Y, a pesar de que hay alguno un tanto más complejo que nos retrasó un poco, en general son de nivel medio con algún candado más de lo que estamos acostumbrados últimamente, pero bastante variados combinando corte clásico y tecnología. En cualquier caso, siendo seis participantes, siempre teníamos algo que resolver, necesitando incluso colaboración a la vez de casi todo el grupo. El modo tensión que caracteriza a esta sala aporta un punto extra de disfrute, ya que hace que estés en todo momento pendiente del entorno y de los ruidos. Nos llevamos algún susto que otro, pero sustos graciosos que nos hacían interactuar más con el espacio y el Game Master, para nada de los desagradables que te sacan del juego.
Recomendado de 2 a 8 jugadores, no lo aconsejaría para menos de 5-6. Y es que hay muchas pruebas que hacer y el recorrido es extenso con numerosas salas. Cuantos más, mejor. Nosotros lo disfrutamos como enanos, consiguiendo terminar en unos 80 minutos (el límite está en 101). El tiempo se nos pasó volando gracias a la tensión, la adrenalina, y sobre todo a la diversión. No es el mejor escape que hemos hecho en todos estos años, pues en el número uno seguimos teniendo La Entrevista, pero sin duda está entre los cinco mejores. Va a ser una experiencia que vamos a recordar durante mucho tiempo y que deja el listón muy alto para nuestra próxima cita.

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