Escapada a A Coruña VIII: Paseo por A Coruña
Para el último día de esta breve escapada nos diversificamos porque nuestros compañeros querían ir a Ferrol y alrededores, pero nosotros sentíamos como que nos habíamos dejado mucho de A Coruña sin ver. Así pues, desayunamos tranquilamente y acabamos saliendo del apartamento a las 11:30. Como nos habíamos acostado tarde, nos lo tomamos con calma.
Nos fuimos al centro dando tranquilamente un paseo siguiendo la famosa Playa de Riazor. No es una playa de especial encanto, pero ofrece un tranquilo paseo marítimo que discurre por unas antiguas vías de tren. Cuando termina esta, al otro lado del rompeolas, continúa la playa de Orzán; sin embargo, ahí ya nos desviamos hacia la Rúa Teresa Herrera, que nos conducía a la Plaza de Lugo, donde se ubica el gran mercado de dos plantas.
El edificio original, realizado en hierro forjado, mármoles y mosaicos, fue inaugurado el 9 de abril de 1910 bajo el nombre de Eusebio da Guarda, pero fue derruido y vuelto a levantar en 1958. El que vemos hoy en día data de 2006, cuando se reformó de nuevo por completo y se le dio un aspecto más moderno. Le da la fama la planta baja, donde se ubican los puestos de pescados y mariscos. Sin embargo, en su parte exterior lo que se ven son sobre todo tiendas de ropa (sobre todo del grupo Inditex). La planta superior por su parte está destinada a otros productos frescos y alimentación en general.
En la plaza nos sorprendió la estatua de Ney, que resultó ser el perro de más famoso de A Coruña, que acompañaba a su dueña, la florista Marisol Paz en la venta de ramos y flores. Se ubica cerca de donde se encontraba el comercio, cerrado en 2016.
Y de plaza a plaza. Desde la de Lugo hasta la de Pontevedra, una plaza de forma irregular y aparente desestructuración, con un parque subterráneo, circulación constante, calles principales que confluyen en ella (calle San Andrés, calle Juan Flórez, calle Juana de Vega, calle Rubine), una cafetería-isla (La Cafetería Manhattan), varios edificios de renombre (el Instituto da Guarda, el edificio Ocaso, la Casa Salorio o el Edificio Escariz) y un parque.
Esta plaza era el lugar en que se encontraba el final de la muralla barroca que defendía el segundo crecimiento de la ciudad. Sin embargo, en el siglo XIX este muro era un obstáculo que impedía que la ciudad siguiera desarrollándose y modernizándose tal y como exigían la llegada del ferrocarril y la demanda del puerto; así pues, en 1869 comenzaron las obras de derribo y los barrios de Pescadería y Ensanche quedaron unidos.
El Instituto da Guarda, que fue el primer instituto de enseñanza secundaria que se construyó en la ciudad (1889) es el que define la nueva composición de la plaza una vez que se han echado abajo las murallas. Nombrado en honor al filántropo Eusebio da Guarda que promovió su construcción, cuenta con una planta rectangular de 50 metros de frente por 40 de lado distribuidos en tres pisos en torno a dos patios centrales, que quedan separados por una gran escalera central.
El espacio público se articuló en torno a él. Tales son los ejemplos de la Casa Salorio (1912), el Edificio Escariz (1925, 1930) o el Edificio Ocaso. Sin embargo, la plaza volvió a cambiar con la construcción del subterráneo, convirtiéndose en un espacio de hormigón vacío de zonas verdes. En los últimos años se han llevado a cabo varios proyectos de adecuación que buscaban la reorganización espacial, sin embargo, parece que ninguno termina de funcionar.
Desde allí tomamos la Calle de San Andrés y luego la de Santa Catalina, que nos condujeron al Obelisco, una idea de Narciso Obanza y Ricardo Caruncho que quisieron erigir en A Coruña un monumento similar al que se había instalado en la Plaza de la Concordia de París.
Inaugurado en 1895 y hoy lugar de encuentro para los coruñeses, el monumento es una columna hueca por dentro que cuenta con un reloj en la parte superior. En uno de sus lados se encuentra el busto en bronce de Aureliano Linares Rivas y en los otros podemos ver grabaciones de datos geográficos y meteorológicos de la ciudad. En 1951 fue aumentado en altura tras la construcción del Banco Hispano Americano para no quedar por debajo de este.
Muy cerca comienza la Calle Real, históricamente la calle de paseo y de compras por excelencia de la ciudad. Su nombre le viene dado porque suponía el camino principal de acceso a la ciudad antigua y lleva a la parte más importante de la ciudad: la Plaza de María Pita. En el pasado ha tenido no obstante otros nombres como Acevedo (varios períodos en el siglo XIX) o Rúa do Capitán Galán (1931-1936). Peatonal y llena de vida, es una de las más antiguas y principales a nivel comercial de la ciudad. En ella podemos observar casas adornadas con las típicas blancas galerías acristaladas.
El trazado actual es de 1791. Inicialmente comenzaba en la Plaza de San Jorge, situada delante de la antigua iglesia y cementerio del mismo nombre, que estaban situados donde hoy se erige el Teatro Rosalía de Castro.
Este teatro de estilo ecléctico data de 1841, aunque en 1867 sufrió un incendio y tuvo que ser reconstruido. En 1910 se adaptó además para proyecciones cinematográficas. Con un escenario de 150 m² y un aforo de más de 600 localidades repartidas entre el patio de butacas y cuatro niveles acoge los más prestigiosos eventos y espectáculos musicales.
Bordeando el teatro fuimos a dar a la Avenida de la Marina. Es una zona peatonal con el puerto a un lado y edificios de galerías acristaladas en el otro, todo un icono de la ciudad.
Bordeamos todo el puerto dando un paseo tranquilo disfrutando del día fresco y gris hasta llegar al Castillo de San Antón, que data del siglo XVI y formó parte de una fortaleza que defendía la ciudad de los ataques de los invasores (de hecho fue relevante en el asedio de la Armada Inglesa). Utilizado después como prisión, e incluso como área de cuarentena para los marineros que llegaban con alguna enfermedad, hoy en día alberga el Museo Arqueológico e Histórico de A Coruña.
Desde allí nos adentramos en la Ciudad Vieja, donde aún se conservan los restos de las antiguas murallas junto al Jardín de San Carlos, que inicialmente se concibió como castillo defensivo y hoy alberga el Archivo del Reino de Galicia.
Desde aquí nos adentramos por callejuelas en las que destacan sobre todo edificios religiosos. Por ejemplo, muy cerca de las murallas nos encontramos con las ruinas del Convento de San Francisco cuyo único vestigio es la torre del campanario del siglo XVI y la contigua Iglesia de la Tercera Orden, donde el emperador Carlos I celebró las Cortes de La Coruña en 1520.
Continuamos hasta la Plaza de la Constitución, flanqueada por el Pazo de Capitanía, la Iglesia de Santiago y la Casa Museo Emilia Pardo Bazán. El primer Palacio de Capitanía se levantó en el siglo XVI en madera, así que el paso del tiempo hizo que se deteriorara de tal forma que en 1748, por Real Orden de Fernando VI, se proyectó reedificar uno nuevo que sirviera para alojar al capitán general y al tribunal de la Audiencia.
La Iglesia de Santiago es una de las construcciones más antiguas de la ciudad. De estilo románico del siglo XII (aunque con elementos posteriores del XIV y VV), cuenta en su fachada con un gran rosetón y en su portada con la imagen de Santiago Matamoros a caballo.
La Casa Museo Emilia Pardo Bazán está dedicada a la familia de la escritora y es además la sede de la Real Academia Gallega.
Tomando la Calle Sinagoga pasamos por la Colegiata de Santa María del Campo, construida entre los siglos XII y XV y que recibe la coletilla “del Campo” porque por aquel entonces se encontraba fuera de los límites de la ciudad. Con planta basilical de tres naves, destaca por sus tres portadas, especialmente por la principal. Aunque es de origen románico tardío, también tiene algunas influencias góticas posteriores. Y guarda parecido con la Iglesia de Santiago.
Muy cerca se halla el Convento de Santa Bárbara, un pequeño convento de monjas clarisas fundado en el siglo XIV y posteriormente integrado en la obediencia franciscana. Recibe este nombre porque parece que antes de ser erigido ya existía una ermita dedicada a la santa.
En una plaza cercana se erige el Convento de Santo Domingo, construido a finales del siglo XVI después de que el primer convento de la ciudad (que se encontraba extramuros) fuera incendiado por los piratas protestantes ingleses en 1589. No obstante, el que vemos hoy en día no es este que se acabó de construir en 1617, puesto que para finales del XVIII estaba tan deteriorado que tuvo que ser reedificado.
En 1836 fue desamortizado por las leyes de Mendizábal (aunque no la iglesia) y pasó a tener un uso militar. Cuando volvió a la orden a finales de siglo tuvo que ser ampliamente restaurado. Desde 1955 incluye también un colegio.
Volvimos sobre nuestros pasos y callejeando llegamos a la Plaza deMaría Pita, la más emblemática de la ciudad y que recibe este nombre en conmemoración a la heroína que luchó contra la invasión de las tropas británicas en 1589. De hecho, una escultura suya con una lanza en la mano derecha y el cuerpo sin vida de su marido en la izquierda preside la plaza de 10.000 m².
Este céntrico espacio es un lugar de encuentro entre los lugareños y de visita obligada para los visitantes. Al estar en época navideña, nos la encontramos ocupada con atracciones y casetas además de las terrazas cubiertas de los restaurantes localizados en los soportales.
No obstante, en su lado norte seguía destacando el Palacio Municipal, un edificio modernista construido a principios del siglo XX e inaugurado en 1927 por el rey Alfonso XIII.
De clara inspiración francesa, cuenta en su fachada de 64 metros con cuatro estatuas de piedra blanca que simbolizan a las cuatro provincias gallegas. En la parte superior destaca el escudo de la ciudad.
Desde el lateral del ayuntamiento, en la plaza del Marqués de San Martín, se ve la enésima iglesia de la ciudad, la Parroquia de San Jorge, un templo de tres naves en estilo barroco y clara influencia compostelana que fue construida a finales del siglo XVII. Primero sirvió como convento de la Compañía de Jesús y en 1774 se convirtió en Convento de Agustinos.
Tras la iglesia encontramos la curiosa Plaza del Humor. Proyectada en 1990 y diseñada por el dibujante, escritor y caricaturista Siro López en 1990 en la antigua Plaza de los Huevos está dedicada a personajes del género, tanto creadores, como figuras ficticias.
El suelo es de mármol y está dividido en dos niveles. En el superior destacan las estatuas de Alfonso Daniel Manuel Rodríguez Castelao y Álvaro Cunqueiro Mora sentados en un par de bancos de granito, uno frente al otro. En el inferior están dispuestas en pedestales los bustos de Julio Camba, Wenceslao Fernández Flórez y Vicente Risco, tres grandes del humor gallego. Además, en el centro hay una pequeña fuente llamada do Gatipedro, por contar con esta figura mitológica gallega descrita por Cunqueiro como un gato blanco con un cuerno oscuro en la cabeza por el que echa agua.
Por su parte en el suelo se pueden ver los dibujos de Groucho Marx, Cervantes o Mark Twain junto a los de Los Picapiedra, Laurel y Hardy, Charlot, Carlos y Snoopy, Mortadelo y Filemón, Cantinflas, Asterix y Obelix, la Pantera Rosa, Carpanta y Mafalda.
Ya se acercaba la hora de comer y comenzó a chispear. Como además la previsión meteorológica indicaba que el día no iba a remontar y nos quedaban pocas horas de luz, decidimos que lo mejor era volverse al apartamento a comer tranquilamente. Así pues, nos hicimos con unas empanadas y unas ensaladas y nos volvimos dando un paseo hasta Riazor.

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