top of page

Escapada a A Coruña VII: MEGA

Oct 14, 2020
12 min read

Abandonando el restaurante, nos dirigimos al polígono de La Grela donde Hijos de Rivera ha utilizado parte de la antigua fábrica inaugurada en 1969 para crear el Mundo Estrella Galicia o MEGA. Este espacio de más de 2500 metros repartidos en cuatro alturas e inaugurado en 2019 permite hacer un recorrido desde la historia de la cerveza hasta la de las de la marca, pasando por la historia de la familia.

Llegamos a las 5 de la tarde, pero aún había un turno antes que el nuestro, por lo que tuvimos que esperar un poco. La visita se puede elegir bien por libre, o bien guiada como elegimos nosotros. Con una duración de 75 minutos nos incluía al final una degustación de 5 cervezas y una caña. Por lo que veo en su web ahora la han completado un poco más (y encarecido) y además de vivir la experiencia del tiraje (como en la Guiness) incluye algo que llaman kit de experiencias y que no es más que algo de merchandising de la marca.

Cuando llegó nuestra hora nos tomaron nota del correo electrónico y nos configuraron las pulseras que nos servirían para las experiencias interactivas del museo. Finalmente, tras dejar los abrigos en las taquillas, nos dirigimos al punto de encuentro de nuestro guía para comenzar con el itinerario.

Los Orígenes

La primera sala del museo nos ilustra tanto sobre el origen de la cerveza como el de la empresa. En los paneles informativos leemos cómo la cerveza se remonta a hace, al menos, 10.000 años, hacia finales del Paleolítico Superior, y cómo a lo largo de los siglos ha sido un alimento fundamental para muchas culturas y una bebida en constante evolución que se ha ido diversificando en varios estilos a lo largo de todo el globo terráqueo, cada una con su color, aroma y sabor. Las hay suaves, intensas, afrutadas, tostadas… Todo un mundo.

Estos estilos pueden clasificarse según diferentes criterios como pueden ser su tipo de fermentación, la región de origen, el color, la intensidad alcohólica…

Por ejemplo, según las características de la levadura utilizada encontramos tres grandes familias:

  • Ale: Son cervezas de fermentación alta. Se usan levaduras con tendencia a permanecer en la zona alta de los fermentadores, por lo que necesitan 3 días a una temperatura entre 16 y 26ºC.

  • Lager: Estas por el contrario son de fermentación baja. Las levaduras se quedan en el fondo de los fermentadores y por eso requieren unos 7 días a una temperatura entre 8 y 14ºC.

  • Lambic: En este caso la fermentación se produce como resultado del contacto del mosto con una mezcla de levaduras y bacterias presentes en el ambiente. Tarda unos 70 días a una temperatura entre 8 y 20ºC.

En cuanto a sus regiones, las cervezas se agrupan principalmente en las siguientes escuelas:

  • Norteamericana

  • Británica

  • Franco-Belga

  • Centroeuropea (Alemania, Austria y Chequia)

  • Otras: Argentina (IPAs locales), Australia (Australian Sparking Ale), Escandinavia (Baltic Porter y Sahtiales) y Polonia (Grodziskie).

Si nos ceñimos a los colores, principalmente se emplean dos métodos de clasificación: el método americano o SRM (Standard Reference Method) y el europeo o EBC (European Brewing Convention). Siguiendo el europeo hay básicamente tres:

  • EBC 4-12 (4, 6, 8, 12): Cervezas rubias, en tonalidades del amarillo pajizo al dorado.

  • EBC 12-44 (16, 20, 26, 33, 39): Cervezas tostadas que van del ámbar al café.

  • EBC 47-79 (47, 57, 69 y 79): Son las negras, del cobre oscuro al negro opaco.

La segunda parte de esta primera zona de, itinerario recorre la historia de la empresa hijos de Rivera ligada a la historia de la familia, claro.

En 1870 José María Rivera Corral, natural de As Pontes, A Coruña, zarpa rumbo a Cuba con tan solo 14 años. Cuatro años más tarde abandona el país para establecerse en Veracruz, México, donde abre los ultramarinos La Estrella de Oro. Regresa a España en 1890 y se instala en A Coruña, donde un par de años después se casa con Carmen Illade Rilo y con quien tiene en 1894 su primer hijo, Ramón Rivera Illade.

En 1901 José María invierte en la sociedad Casado, Hermanos y Cía, propietaria de la cerveza Osiris, entrando así en el negocio de la cerveza. Adquiere además la finca Los Manantiales, que tenía una situación estratégica por su proximidad al puerto y al ferrocarril (importante para la distribución de mercancías) aparte de un fácil acceso a aguas abundantes y de excelente calidad.

En 1906 crea la empresa Estrella de Galicia, dedicada a la fabricación de cerveza y hielo, que inicia su andadura en una fábrica en Cuatro Caminos, en el centro de A Coruña. Habría que esperar a principios de los 60 para que se trasladara la producción hasta la ubicación donde nos encontrábamos.

En 1910 se registra oficialmente la marca La Estrella de Galicia, que lleva en su etiqueta la estrella protectora del antiguo gremio de los maestros cerveceros, que simboliza en sus seis puntas cada uno de los procesos y elementos necesarios para la buena elaboración de la cerveza. En tiempos de analfabetismo donde la iconografía resultaba necesaria, la elección del logo no podría ser más adecuada. Hoy está hasta en el suelo del museo.

En 1920 Ramón Rivera Illade se gradúa como uno de los primeros maestros cerveceros de España en la Facultad de Ciencias de Nancy, y con él entra en el negocio cervecero una nueva generación de la familia. Un par de años más tarde se casa con Josefina Riguera Baamonde, con quien tiene a José María en 1923 y Ramón en 1926. En 1936, tras el fallecimiento de su padre, asume la dirección de la empresa y en 1940 constituye la sociedad Hijos de José María Rivera Limitada, culminando así el proceso de modernización financiera de la compañía.

Durante la Guerra Civil comienzan los problemas de abastecimiento de agua y cebada, que llevan a que en 1941, por única vez en su historia, la empresa tuviera que detener su producción durante dos años mientras buscaba nuevas vías de abastecimiento.

En 1949 Ramón Rivera Illade cede responsabilidades en la gerencia a sus hijos José María y Ramón, incorporándose así la tercera generación de la familia a la compañía. Aunque cuando fallece, en 1964, es su viuda, Josefina Riguera, quien asume la presidencia.

La década de los 70 son años de crecimiento. En 1962 se había concluido la fábrica de Cuatro Caminos, algo que permitió triplicar la producción. Para 1972, gracias a las nuevas instalaciones de la fábrica de A Grela y la mejora de las vías de distribución, Estrella Galicia (que había simplificado su nombre un año antes) se consolida como la marca de cerveza puntera en Galicia. Además, se empieza a producir un nuevo tipo de cerveza: la Especial Rivera, que se convertirá en el producto más emblemático de la marca hasta el presente.

Sin embargo, también son años de cambio en la estructura de la empresa, puesto que en 1973 fallece Ramón Rivera Riguera y dos años después su hermano José María. Ante el vacío ejecutivo, la madre de ambos confía la gerencia de la empresa a sus yernos Santiago Ojea, Ramón Blanco-Rajoy y Fernando Hernández.

Hoy en día la empresa ha seguido pasando de generación en generación y en 2012 fue nombrado CEO de Hijos de Rivera Ignacio Rivera Quintana, mientras que José María Rivera Trallero lo fue de Custom Drinks, compañía de la Corporación Hijos de Rivera que desarrolla su actividad en el I+ D+ i de formatos y productos. Y es que la empresa ha seguido expandiéndose llegando a tener presencia en más de 35 países y tiene una filial en Shangái, China.

Materias Primas

Una vez que hemos aprendido un poco sobre la cerveza en sí y hemos conocido cómo se fraguó la empresa, pasamos a descubrir las materias primas con las que se trabaja en Hijos de Rivera, que básicamente son 4: agua, lúpulo, cereales y levadura.

Los estilos clásicos del mundo cervecero están íntimamente ligados a las propiedades del agua de las ciudades donde se originaron. Por ejemplo, Dublín tiene un agua rica en calcio y pobre en sulfatos y resulta adecuada para la elaboración del estilo Stout; la de Plzen es pobre en minerales y es más propicia para las Pilsen;la de Burton es rica en sales minerales que favorece la fabricación de las Pale Ale; y el agua blanda de A Coruña presenta la composición fisioquímica ideal para la Lager.

El lúpulo es una planta trepadora de la familia de las cannabáceas que brota anualmente a partir de una cepa enterrada y tiene una vida útil de entre 12 y 15 años. Solamente se cultivan los pies femeninos que son los que aportan la flor. Sus resinas aportan el carácter amargo de las cervezas y los aceites esenciales los aromas. Pero además sirve como conservante natural y ayuda a la estabilidad microbiológica de la cerveza, facilita la digestibilidad y contribuye positivamente a la formación y calidad de la espuma. Según su aporte a la cerveza, las variedades de lúpulo se clasifican como amargas, aromáticas y mixtas.

En 1915 se comienza a cultivar lúpulo en Betanzos, que se convirtió en la primera capital de esta planta. Sin embargo, dejó de hacerse en 1982 y no se recuperó hasta 2004, esta vez en la plantación de Abegondo. Desde entonces se cultivan más de una decena de variedades.

En la fabricación de las cervezas de Hijos de Rivera se utilizan principalmente tres tipos:

  • Nugget: de carácter amargo y con fuerte aroma herbal y a maderas, es un poco picante con notas a pino y resina. Tiene su origen en EEUU en 1981 y no llega a España hasta 1993, alcanzando su extensión actual en 1998, representando el 98% de la superficie cultivada. Es el empleado en la Estrella Galicia 0.0, Estrella Galicia Especial, 1906 Red Vintage y 1906 Black Coupage

  • Perle: es una variedad aromática aunque puede usarse como amarga. Tiene notas frescas que recuerdan a la menta, con un toque especiado y ligeramente floral y frutal. Su origen está en Alemania en 1978 y empieza a cultivarse en España en 1998. SE usa en la Estrella Galicia 0.0, Estrella Galicia Especial y 1906 Reserva Especial.

  • Sladek: es una variedad aromática que también puede usarse como amarga. Tiene aromas verdes, a hierba, a especies y con notas cítricas. Su origen está en Chequia en 1994. Se emplea en La Estrella de Galicia y 1906 Black Coupage.

Los cereales son el tercer elemento imprescindible para la elaboración de la cerveza. Se pueden emplear diversos, pero la cebada siempre está presente, ya sea sola o acompañada de otros como trigo, maíz, arroz, sorgo, centeno o avena (estos reciben el nombre de adjuntos y pueden ser malteados o crudos). La cebada es el quinto más cultivado del mundo y para su uso cervecero es necesario transformarla en malta de cebada, para ello sigue un proceso de remojo, germinación, secado y tostado y finalmente desgerminación.

En las cervezas siempre están presentes una o varias maltas que se denominan maltas base, la malta Pilsen, la malta Pale Ale, la malta Viena y la malta Múnich. También existen maltas con un tostado más intenso, las conocidas como maltas tostadas. Y otras que se obtienen gracias a un proceso de secado/tostado muy particular, las denominadas como maltas caramelo/cristal.

En este caso, según los paneles que nos guían por el recorrido, se emplean maltas elaboradas a partir de cebadas cerveceras de dos carreras de primavera, sin trazas de organismos genéticamente modificados, provenientes de variedades recomendadas por asociaciones malteras europeas y que tienen que cumplir una serie de características físicoquímicas. Todas sus cervezas llevan tanto malta Pilsen como malta Tostada, aunque la proporción varía en función de cada receta. Mención especial merece la 1906 Black Coupage, en cuya elaboración se combinan cuatro variedades de maltas (pilsen y tostadas) obtenidas a través del malteado tradicional checo.

Por último hay que hablar de la levadura, que no es otra cosa que hongos unicelulares responsables de la fermentación del mosto cervecero. Durante la fermentación generan etanol, gas carbónico y compuestos que aportan aromas y sabores, elementos vitales en el perfil sensorial de la cerveza.  Cada tipo de levadura crea una cerveza diferente, pues, como vimos al principio del recorrido, dependerá de la fermentación.

En Hijos de Rivera se usa su propia cepa de levadura que es traída desde Weihenstephan (Alemania). En el Departamento de Calidad se encargan de iniciar su proliferación y a medida que se reproduce, se va trasegando a tanques de mayor tamaño en los que se controla la temperatura y su estado. La levadura cosechada al final de esta etapa se considera generación 0 y puede emplearse en los tanques de fermentación hasta un máximo de 8 veces. Una vez se ha usado este número de veces, es neutralizada y utilizada como complemento destinado a la alimentación animal. Empieza entonces un nuevo ciclo con una nueva generación de levadura.

Elaboración

Una vez que conocemos los elementos empleados, pasamos a la tercera parte del recorrido, donde nos explican todo el proceso para crear la cerveza que degustará el consumidor.

El principal atractivo de esta parte del itinerario es la sala de calderas, donde se conserva la maquinaria primigenia de la fábrica, así como los murales en alto relieve que Ángel Atienza creó en 1972 para la empresa y que recogen el origen de la cerveza.

Si en la zona de las materias primas pudimos probar tanto el lúpulo como la malta, en esta parte nos dieron a probar un vasito del mosto cervecero, el líquido resultante del proceso de cocción. Como aún no ha pasado por la fermentación y, por tanto no tiene alcohol, aún no es cerveza. Su aroma recuerda a una infusión de cereales con un sabor intensamente dulce aunque con un cierto regusto amargor proveniente del lúpulo.

Envasado y distribución

Tras la sala de calderas subimos a la planta superior, en cuyas dos salas siguientes nos explicaron todo el proceso de envasado y su posterior distribución. Desde una sala acristalada se puede ver en directo el ajetreo de la cadena de producción. Eso sí, siempre que no sea festivo como durante nuestra visita, que la encontramos vacía como el sol.

El envasado que emplean suele ser de dos tipos en función del canal de destino. Así, cuando es para el Canal Alimentación (hipermercados, supermercados, tiendas…) se emplean envases no retornables como latas y botellas; mientras que para el Canal Horeca (cervecerías, restaurantes…) se usan envases retornables como barriles y botellas. Estas últimas tienen mayor espesor que de las de alimentación y una vida media de siete vueltas.

En una de las paredes encontramos además una orgullosa vitrina en la que se exponen los premios obtenidos por sus cervezas (European Beer Star, Craft Beer Awards y World Beer Awards). Hace unas semanas además la 1906 Reserva Especial, la 1906 Red Vintage y la cerveza Lager negra 1906 Black Coupage se convirtieron en las mejores cervezas a nivel mundial al llevarse la máxima puntuación en el británico World Beer Challenge.

Siguiendo con el recorrido llegamos al área donde están expuestas cervezas artesanas y versiones especiales con marcado carácter gallego, como la de biduera, percebes o pimientos del padrón.

Y más adelante podemos ver la historia de la empresa a través de todos los envases empleados desde 1906 clasificados por estilo y por año. Por un lado en una pared están expuestas las botellas y latas. Y por otro, en el centro de la sala, los diferentes barriles.

En 1876 Pasteur publicó “Estudios sobre la cerveza”, lo que supuso el descubrimiento del papel de las bacterias en la descomposición de la cerveza y otros alimentos. Sin embargo, en MEGA descubrimos que hay un tipo de cerveza, la conocida como de bodega, que no está pasteurizada. Por ello es transportada con vehículos especializados donde se mantiene la temperatura y nivel carbónico óptimos y su consumo ha de ser más inmediato. Es más suave y, según nos comentó el guía, se acaba bebiendo más.

Publicidad y patrocinio

En este momento nuestro guía nos dejó a nuestro aire después de un breve repaso por las diferentes campañas publicitarias de la marca.

Y es que esta zona es sobre todo recreativa. Es muy interactiva y permite introducirnos en un concierto (Estrella Galicia patrocina el Festival Celta de Ortigueira desde 1995 entre otros), ponernos en la piel de jugadores de diferentes deportes, e incluso simular que estamos sobre la moto de Marc Márquez.

Degustación y talleres

Finalmente, tras más de una hora de recorrido, llegamos a la parte que todos estábamos esperando: el bar.  Con la entrada teníamos la oportunidad de degustar 5 tipos de cervezas, además de una consumición. Nosotros pensábamos que nos iban a dar a probar las clásicas de la marca: La Estrella de Galicia, Estrella Galicia, 1906, 1906 Red Vintage, 1906 Black Coupage.

Pero no, las elegidas fueron la tostada O’haras (en 2017 Hijos de Rivera adquirió el 32% de la compañía familiar irlandesa Carlow Brewing Company), una Galician Indian Pale Lager, la de Pimientos del Padrón, la 1906 y la Estrella Galicia.

Nos decepcionó un poco la elección, y más aún al probarlas. Las dos últimas ya las teníamos testadas y no había mucho que descubrir. La O’haras tenía un pase, pero la IPL no nos gustó nada. La de los pimientos de padrón es curiosa con ese regusto aromático, pero claro, ¿a qué estamos? Porque cuando bebes cerveza, pese a que sea rubia, tostada, intermedia, lager, ale… al final esperas el sabor a cerveza, no a bourbon, a castañas, a percebes o a pimientos del padrón. Será que somos muy puristas.

Mientras saboreábamos la caña posterior, dimos una vuelta por el bar, donde encontramos expuestos grifos de lo más originales y la zona de talleres.

Este último espacio estaba cubierto por una vitrina que mostraba la evolución de la cristalería de Hijos de Rivera organizada por tipo de cerveza y año. Y es que la forma, las dimensiones y la capacidad del recipiente, ya sea vaso, copa o jarra influyen significativamente en las sensaciones que se van a percibir al degustar la cerveza.

Tienda

Para concluir, la última sala del museo es la tienda, donde se puede comprar todo tipo de objetos con el logo de la marca o alguna cerveza edición especial.

Nos marchamos al cierre, de hecho, podemos decir que casi nos echaron. Estábamos muy a gusto con nuestra caña y la visita había sido muy entretenida. El recorrido de 75 minutos se hace muy ameno y didáctico gracias a los recursos interactivos.

Para concluir el día volvimos al apartamento a dejar el coche y en su lugar tomamos un bus junto al estadio del Dépor para dar un paseo por el iluminado centro y buscar un sitio donde tapear.

Sobre las 23:30 emprendimos el regreso al apartamento dando un tranquilo paseo. Con la tontería nos dio casi la media noche para cuando llegamos a dormir.

 
 
 

Comments


bottom of page