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¿ES USTED UN PORRO?

Mar 20, 2020
3 min read
Jean Lenin Corona

Como esto no se trata de un reportaje ni de una nota que exija cierto rigor periodístico (del que aún no sé mucho) me permito ciertas licencias literarias sobre una realidad que impera en la vida universitaria: la posibilidad de ser agredido por un porro, servirle a un porro o peor aún, ¡convertirte en uno! Por eso, les dejo este cuarteto de reflexiones en torno a la vida universitaria en cierta universidad con cierta facultad en la que se enseñan leyes y ciencias sociales o cualquier otra que se jacte de ser democrática, autónoma y popular. No haré señalamientos puntuales dado que me gusta mi libertad y no gozo de una facultad llena de abogados que me respalde. Pero si alguien se siente aludido, bienvenidas sean sus críticas.

Decencia en renta

El hambre es canija y la necesidad apremiante. Quienes no hayan rascado sus bolsillos en busca de un milagro materializado en una moneda de 10 pesos para pagar copias o un pasaje, no han probado de las aguas amargas en la vida universitaria. Sin embargo, la decencia se debe mantener intacta, como valor fundamental de la vida. No juzgaré a nadie, pero creo que el venir de la base no justifica los malos modos para llegar a supuesta cima. La decencia se pierde cuando tu labor es amedrentar estudiantes, inventarles chismes y servir abyectamente al estatus quo. En este caso, al rector la renta de conciencia, que es lo mismo que la decencia, le sale barata: $30.000 pesos al mes.

¿Es usted un porro?

Por más obvia que parezca la pregunta, uno nunca sabe a quién sirve. Sin embargo, amable lector, un ejercicio de introspección lo hará saber si es usted un porro o su nivel de porrismo. Vamos a jugar a 10 puntos. Se suman 2 puntos si alguna vez visitó esa infame oficina de gestión universitaria en el edificio. Otros 2 si estuvo alguna vez en algún grupo de WhatsApp organizado por quienes despachaban ahí, 2 más si colaboró en la organización de una fiestecita con tacos y cheves gratis en las vísperas de elecciones universitarias, 1 punto si tiene su foto con el rector, 1 de regla si es o fue consejero y 2 más si ha colaborado de alguna manera con información o contactos con esas personitas de fama más cercana al descrédito que a la apariencia de honorabilidad que tratan de vender. Suman 10 quienes aparecen en la nómina del rector. Yo sumo tres.

La vida y obra de un porro

Me imagino que a la muerte de un porro sus amigos porros pasan al atrio frente a su ataúd y recitan una sarta de mentiras. Soy una buena persona ante todo y les deseo una larga vida llena de comodidades (como sea, rentaron su decencia a un precio razonable y ya se la ganaron). Presupongo que el rector no se aparece, ni la abogada general, por más amistad que presuman siempre serán eso: sus operadores y empleados. No mintió la abogada general al negar su amistad: si son sus operadores nada más, ¿por qué les elevaría el estatus? Entonces, sus amigos igual viejos, podrán decir la verdad o no. Llenarían de elogios y oropeles a la infamia y la ignominia. Pero la verdad estaría ahí. En cada elección universitaria que cooptaron, en cada estudiante que golpearon, en cada universitario que hostigaron, en cada muchacha que acosaron y en cada ocasión que se miraron en el espejo sin pena ajena.

 
 
 

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