top of page

Ensueño de poder

Sep 20, 2009
3 min read

Por: Cecilia Rojas Urioste

Cuando aquella inolvidable mañana el hermano Evo se hizo coronar, al estilo del emperador Carlos V, con corona de oro, incrustada de diamantes, rubíes, esmeraldas y zafiros, bien arropado con capa imperial, y bastón de oro macizo, en Tiawanaku, en el día de su “ascensión” al poder, o al Trono Plurinacional… “para siempre”, pocos observadores percibieron que este mestizo con algunas gotas de sangre española revivía a sabiendas la nostalgia castellana de la pérdida de Flandes en la guerra de los 80 años, en el siglo XVII. La inventada “wiphala” no es otra que la bandera de la Provincia de Amberes de la antigua Flandes, en Bélgica, que se origina en la época de las cruzadas a Tierra Santa, y ha sido inmortalizada además por Velásquez en su obra “la Rendición de Breda”. No sería nada raro que algún malévolo “ideólogo” del antaño extremismo mirista haya traído un ejemplar en su mochila como recuerdo de Europa al volver de la Universidad de Lovaina, donde en los años en que se inventó la wiphala —se dice a principios de los años 70 del siglo pasado— se entrenaba la “avanzada” de la izquierda radical mirista al igual que otros en la universidad Patrice Lumumba en Moscú, que por cierto era otra camada de la misma roña, pero aún más infame (muchos de ellos forman parte ahora de la “derecha oligárquica”, con mansiones, cementeras, fábricas, fincas con caballerizas, y mucho, mucho, dinero, pero en el exterior, porque lo que tienen sino que ellos no creen para nada en Bolivia).

La lenta pérdida de Flandes le costó muelas al imperio español, donde buena parte de la venta de la plata de la Villa Imperial iba a pagar el “déficit” de esa parte del imperio, mientras el noble Gran Duque de Alba de Tormes, don Fernando Álvarez de Toledo, ya se enriquecía aún más, a manos llenas con la plata que llegaba del Perú, proveniente de la Villa Imperial de Potosí, cuando, enviado por S.M.I. Felipe II a Flandes, como su fiel encargado, el señor Duque pagaba copiosamente a diario las pérdidas que debía cubrir el Imperio, parte de lo cual se sabe volvía disimuladamente a España, a engrosar más y más las ya repletas bóvedas de la noble Casa de Alba.

¿Quién hubiera pensado que el mestizo altoperuano, ya en el siglo XXI, reivindicaría la gloria de España del siglo XVI, y con todo su odio acumulado, por llegar 500 años más tarde a la fiesta, engañaría a sus ingenuos seguidores, verdaderos indígenas, crédulos y honestos, que suman a varios millones de voto democrático, haciéndoles creer que volvían a sus ancestros de hace 500 años, mientras él ya está bien munido de su corona millonaria, su bastón de mando de oro macizo, su disfraz “creado” por ‘BCP’ (Beatriz Canedo Patiño), y su “wiphala”?

Cuando la historia revise los hechos de las últimas décadas, los registre en forma documentada y certera, no haya ministros que se jacten de no haber leído libros, ni ladrones ni homicidas que se hagan pasar por gringos, muchos de los bolivianos cuyas pobres vidas estuvieron y están en manos de canallas desalmados, se arrancarán los pelos de angustia de haber dejado que todo eso pase, a título de defensa de la mal concebida democracia de nuestra Patria, recientemente dividida, como si fuera poco, en 36 naciones indígenas, nueve centros urbanos, y autonomía atomizada a granel.


<a href="https://polldaddy.com/p/2018930" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Take Our Poll</a>

 
 
 

Comments


bottom of page