En los márgenes
En los márgenes es la opera prima de Juan Diego Botto como director de largometrajes, un intenso drama social que pone el foco en la catástrofe del deshaucio en España. Botto y su co-guionista Olga Rodríguez desentrañan el día a día de una serie de personajes que el sistema deja de lado y que no saldrían en los medios salvo que ocurriese una tragedia. Su pretensión es visibilizar aquello que la sociedad se empeña en no mirar personalizando los datos de la precariedad.
La historia de la película surge de una petición de Penélope Cruz, que encarna uno de los papeles protagonistas. En uno de los encuentros con el director le pidió que escribiera algo para ellos dos y, aunque Botto comenzó a redactar un relato sobre una pareja que tiene una discusión por celos en medio de un desahucio, a medida que el guion iba cogiendo forma, los celos iban perdiendo importancia y lo ganaba el desahucio.
La acción trepidante de En los márgenes transcurre en un solo día, ese típico día en que si algo puede ir mal, irá a peor. La película nos narra la cuenta atrás de tres personajes que tratan de mantenerse a flote y sobrevivir a las horas clave que pueden cambiar para siempre el curso de sus vidas. El hilo conductor de estas historias paralelas es Rafa, abogado activista interpretado por Luis Tosar, quien se lanza a una carrera imposible y frenética para encontrar a una mujer a quien los servicios sociales amenazan con quitarle la custodia de su hija porque aprecian desatención. La película hace una crítica a las instituciones y pone en evidencia la falta de recursos a la hora de ayudar de forma real a la gente que lo necesita. Y por medio de Rafa deja patente que un sistema de ayuda no puede depender de buenos samaritanos que se carguen individualmente de responsabilidades. Es él quien sostiene el peso físico de la película, con un personaje que, mientras va de un lado para otro luchando batallas de los demás, se olvida de las personales dejando de lado todas sus obligaciones familiares y no estando presente cuando los suyos más le necesitan. No puede llegar a todo.
Por otro lado, el peso emocional lo sostiene Azucena, protagonizada por Penélope Cruz. Con un marido (el propio Botto) resignado ante la notificación del desahucio, a ella no le queda otra que cargarse sobre sus hombros la lucha para conservar su hogar y que su hijo pequeño no tenga que vivir en la calle. Resignación frente a Resistencia. Desesperada y agotada física y mentalmente busca por todos los medios no quedarse en la calle intentando quemar los últimos cartuchos a menos de 24 horas de la fecha límite.
Finalmente, el último personaje aporta el peso de la aflicción. La historia de Teodora (Adelfa Calvo) es mucho más silenciosa y sutil que las dos anteriores. Esta anciana insiste en contactar con su hijo para contarle algo importante, sin embargo, este no le coge el teléfono y hace tiempo que no va a visitarla. Representa la vulnerabilidad ante la soledad de afrontar los problemas.
En los márgenes, con una intensidad que no decae en ningún momento y unos diálogos sencillos y directos, explora sobre cómo una situación de estrés económico influye sobre las relaciones personales y cómo ante la falta de apoyo de las instituciones, es la solidaridad de los demás lo que evita que el castillo de naipes se desmorone. La cinta es un relato social honesto que hace reflexionar sobre la precariedad, las injusticias, la realidad de los desahucios y el papel que representamos cada uno como ciudadanos. Magnífico debut de Juan Diego Botto.

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