El Verbo se hizo carne
Por: TereMike (Miguel Angel Aguilar Arreola)
«Y la Madre estaba en pasmo de que tal trueque veía: el llanto del hombre en Dios, y en el hombre la alegría … »
San Juan de la Cruz
«Tenía que parecerse en todo a sus hermanos y asumir un cuerpo semejante al nuestro […]. El cuerpo que el Señor asumió de María era un verdadero cuerpo humano, conforme lo atestiguan las Escrituras; verdadero, digo, porque fue un cuerpo igual al nuestro».
San Atanasio
“El verbo se hizo carne y puso su tienda entre nosotros”, sin duda uno de los versículos más poderosos del Evangelio de Juan, un texto que, unido a los relatos de la infancia de Mateo, Lucas y las tradiciones de los libros apócrifos, han dado pie a sin fin de representaciones sobre el nacimiento de Cristo. Existen representaciones muy glorias llenas de ángeles, Marías extasiadas y Josés orando ó durmiendo, también las existen llenas de personajes, hasta con comadronas, y otras muy sencillas, donde se podría escuchar el murmullo del aire en esa noche silenciosa. Es así que llegamos a la obra mas cruda y realista, una fotografía artística dada a conocer este año 2017, de Natalie Lennard, titulada “The creation of man”, de la serie “Birth Undisturbed”. Obra donde resalta el poderoso momento de una madre desaliñada dando a luz, con todos los fluidos y dificultades que implica ello.
“The creation of man”, nos da pie a una experiencia real y personal con el misterio de la Encarnación del Verbo y con un corazón lleno de emociones nos provoca una serie de reflexiones “indecentes” ante el nacimiento de Jesús, a la luz de aquel primer citado versículo del evangelista Juan.
¿Qué significado tiene que el Verbo ponga su tienda entre nosotros? poner su tienda quiere decir que este Dios encarnado nos acompaña en nuestro peregrinar personal y comunitario, se mueve, no es estático y se encarna día tras día. Dios dejó de estar en la gloria y en el templo para poner su tienda entre nosotrxs, unx marginadx más que rompe el quirógrafo antiguo y quebranta la Ley.
Esta es la esencia y el escandalo del cristianismo, la cual logra captar preciosamente Lennard, en que Dios es paradoja: el deseable se convierte en indeseable, en el que estorba, en el que ojalá no hubiera nacido. Navidad es “reconocer que en Jesús ya tenemos un Dios que sale fuera del armario – ¿qué armario? – El armario que no le permitía caminar como Dios entre los seres humanos, de sufrir la fragilidad humana, la duda, el hambre y el deseo, la amistad y el cariño, el miedo y la muerte. Un Dios promiscuo cuyo amor circula sin limites y sin leyes que lo contengan. Un Dios que sale de su centralidad divina para unirse con los marginalizados.”
Así, En medio de la oscuridad de la noche se escucha el grito de una madre joven, la preocupación de un padre primerizo a la expectativa y el llanto de un recién nacido. Mientras todos esperaban que el mesías fuese un gran rey o guerrero, Jesús nació como uno más, un don nadie entre el común del pueblo. No llega como un genio poderoso que concede deseos o quita dolores, Dios entra al mundo entre sangre, moco y mierda. En Cristo, Dios rompe las barreras, no existen lugares sagrados y profanos, lo santo, lo indeseable y lo impuro. El llanto y la alegría del pueblo es ahora el llanto y la alegría de Dios. En Cristo, Dios rompe los lazos familiares para convertirlos en lazos universales.
Por eso hoy nadie está solo, en Cristo es Dios quien acompaña, aquel que es fiel hasta las últimas consecuencias, aquel en el que podemos confiar porque sabemos está cabe nosotros, no se muda y es uno más en el común de los pobres, las prostitutas, los indígenas, lxs disidentes sexuales, etc. Un Dios que es cercano, que no se asusta ni le sorprende nuestra realidad “porque le miramos hombre y vémosle con flaquezas y trabajos, y es compañía”.
Así que esta Navidad «¿Quieres honrar el Cuerpo de Cristo? No lo descuides cuando se encuentra desnudo. No le honres aquí en el templo con telas de seda, para después descuidarlo fuera, en donde sufre el frío y la desnudez. Aquel que ha dicho: “Este es mi Cuerpo”, es el mismo que ha dicho: “Ustedes me vieron hambriento y me nutrieron”, y “Lo que le han hecho al más pequeño de mis hermanos, lo han hecho a mí”… ¿De qué sirve que la mesa eucarística esté llena de cálices de oro, cuando Él muere de hambre? Comienza a saciarlo a Él hambriento, después, con lo que quede, podrás ornar también el altar».
¡Oh gran regocijo, que ya el hombre es Dios!
FELIZ NAVIDAD.

Jn. 1, 14.
Marcella Althaus – Reid, Marx en un bar gay. La Teología Indecente como una reflexión sobre la teología de la liberación y la sexualidad.
Santa Teresa de Jesús. Vida 22,10
De las homilías de San Juan Crisóstomo al Evangelio de Mateo.
Santa Teresa de Jesús. Poesía del Nacimiento.

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