El utilitarismo
Para Aristóteles el objetivo de nuestra vida es la felicidad. La segunda corriente de la que vamos a hablar es el utilitarismo. Para estos lo que justifica nuestra acción es la utilidad, entendida como el mayor bienestar para el mayor número.
Los teóricos del utilitarismo clásico fueron filósofos ingleses como Jeremy Bentham o John Stuart Mill. Para ellos lo que hace buena o mala una acción son sus consecuencias entendidas como placer. Si algo hace feliz a un gran numero de gente es bueno, si los hace infelices malo.
El utilitarismo es una teoría que tiene a su favor su simpleza. En muchos casos es sencillo aplicar el cálculo utilitarista en los conflictos morales. Pensemos por ejemplo en el caso de que tengamos que hacer una carretera para dar servicio a millones de personas. Puede que tengamos que expropiar terrenos de gente que no quiere dejar sus casas, pero la teoría utilitarista dice que la acción está justificada, porque beneficia a muchos, aunque perjudique a unos cuantos.
Es también fácil entender porque, desde el punto de vista utilitarista, hay que decir la verdad, trabajar honradamente o pagar impuestos. La cuestión es que todas estas cosas producen la mayor felicidad para el mayor numero. La teoría utilitarista permite hacer cálculos mas o menos fáciles para determinar si una acción es correcta o incorrecta.
El utilitarismo es una visión ética que casa muy bien con la democracia. También las sociedades democráticas tienen como objetivo procurar la mayor felicidad general. De hecho, parece que los políticos hacen muchas veces cálculos utilitaristas antes de tomar decisiones, o al menos que las justifican según cálculos utilitaristas; cuando toman una medida siempre la justifican diciendo que beneficia a mucha mas gente que la que perjudica (aunque realmente no sea así) Aquí tenéis un video que ilustra una decisión política que es un disparate desde el punto de vista utilitarista.
La prueba de que el utilitarismo es una teoría ética influyente es que muchas veces la gente utiliza el termino inútil para censurar una acción o una persona. Hay cosas útiles (como la ingeniería, los ordenadores, el inglés, la medicina… ) y cosas inútiles (como la astronomía o la poesía o tumbarse bajo un peral o mismamente la filosofía). Ahora también está muy de moda el termino eficiente, para describir lo que es útil en grado sumo. Por eso se insiste en que la sanidad debe ser eficiente, la educación eficiente, la justicia eficiente y todo lo demás eficiente también, lo cual quiere decir que tiene que rendir mas beneficio que coste en términos económicos.
Algunos teóricos han criticado el utilitarismo llamando la atención sobre sus limites. Lo cierto es que tenemos fuertes intuiciones sobre lo que es correcto o lo que no que no son estrictamente utilitaristas. Una de las maneras de plantear esta cuestión es lo que en Etica se conoce como el Dilema del Tranvia.

Este dilema ocupa bastante a los filósofos morales, puesto que las intuiciones de la gente acerca de lo correcto parecen diferir en ocasiones de lo que la teoría utilitarista defiende como racional.
Este problema puede parecer un poco abstracto, pero esta de actualidad ahora que los ingenieros están intentando diseñar coches autónomos, y tienen que decidir como deben comportarse estos a la hora de tratar de evitar un accidente. Todavía estamos lejos de alcanzar un consenso sobre esto. La idea es que los coches aprendan un poco cuales son nuestras intuiciones al respecto. Puedes ver los resultados del experimento que has realizado aquí.
El utilitarismo parece en cierto modo una ética para robots. Plantea cosas como que comprarle un ordenador a nuestro hijo por 500 euros está en el fondo mal, puesto que podríamos dedicarlos a vacunar a diez niños, lo que les salvaría la vida. Esta claro que la felicidad de algunas personas nos importa mucho mas que la de otras (un resfriado de mi hijo me importa mas que la malaria de unos niños africanos que no conozco) pero desde el punto de vista utilitarista esto es injusto.
Las personas somos empáticas y no demasiado ecuánimes en nuestros sentimientos morales, como el ejemplo anterior muestra crudamente. Cuando las personas tienen lesiones en su cortex prefrontal, que controla nuestra vida emocional, se vuelven utilitaristas. También es curioso observar que los psicópatas suelen ser bastante expeditivos a la hora de resolver dilemas morales como el del tranvía. La razón es que a la hora de tomar decisiones morales somos sensibles a los sentimientos (que estos individuos no tienen) Empatizar, a veces, tiene un coste.

El utilitarismo, así, no casa muy bien con algunas de nuestras intuiciones morales. Esto se ve por ejemplo en el caso de la sanidad. Está demostrado que dedicar un cierto presupuesto a la prevención de enfermedades (por ejemplo una campaña para hacer mamografías) es mas eficiente que tratarlas una vez que se han desarrollado. Dado que nuestros recursos son escasos: ¿ deberíamos dedicar mas esfuerzo a la prevención, y no tratar mediante carísimos tratamientos a las personas que ya están enfermas? ¿ Deberíamos dedicar tanto dinero a curar a la gente de enfermedades difíciles o caras? Según el criterio utilitarista, no. (Este es el criterio que aplican los laboratorios, por supuesto)
La educación es otro ámbito donde el utilitarismo parece ofrecer criterios problemáticos. ¿Por que, desde un punto de vista utilitarista, debería un país dedicar carísimos recursos educativos a que todos sus alumnos tengan formación en cosas que no van a ser útiles para el conjunto? ¿Que necesidad hay, ciertamente, de que todo el mundo tenga una formación cultural, por ejemplo? ¿Que necesidad hay de que la gente conozca las obras de arte o las novelas mas importantes o que sepan de astronomía o de filosofía o de historia o de lenguas clásicas? Con que lo sepan unos cuantos ya es suficiente.

Un caso en el que también se ponen en cuestión nuestros criterios utilitaristas es el del chivo expiatorio. A veces podemos tener la fuerte impresión de que no es justo que una persona se sacrifique aunque sea por el bien del colectivo. Imagina el caso de un lugar donde se ha producido un crimen. La policia detiene a un sospechoso y todo el mundo está convencido de que es así, hasta el punto de que todos lo odian y se crea eso que se llama “alarma social”. Imagina que eres el juez que tiene que juzgarlo, y que tú, que conoces el caso, tienes serias dudas de que sea el culpable. Pero todo el mundo cree que lo es y si lo dejas libre será un escándalo. ¿Que debes hacer?
(No es este un caso tan raro. En España hubo un caso parecido con el crimen de una chica que se llamaba Rocio Wanninkhof. La policia detuvo a una mujer y todo el mundo estaba convencido de que era la culpable, sobre todo por la campaña que hicieron los medios de comunicación. Asi que condenaron a la mujer. que estuvo en la carcel un año y medio hasta que se descubrio que a Rocio la habia asesinado otro hombre.)
Un caso extremo de conflicto utilitarista es el que plantea el lanzamiento de las bombas atomicas sobre Japón. Los EEUU se justificaron diciendo que la invasión de Japón hubiese costado muchas mas vidas. Mas de doscientas mil personas murieron en Hiroshima y Nagasaki a causa de estas bombas.

Imagina que eres el próximo presidente de EEUU y vas de viaje a Japón. Escribe un discurso al pueblo de Hiroshima en el que te refieras al episodio del seis de agosto de 1945

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