El racionalismo y el empirismo.
¿Qué es el yo?
¿Qué es conocer, y como podemos tener conocimientos adecuados?
¿Que parte de nosotros es innata, y cual proviene de la experiencia?
¿Se puede convencer a la gente mediante argumentos?
Desde el ocaso de la filosofía medieval, y hasta la llegada de la filosofía critica de Kant, la reflexión filosófica europea esta protagonizada por dos grandes corrientes; el racionalismo y el empirismo.
En buena medida, racionalismo y empirismo son dos grandes movimientos antagónicos. Se desarrollaron el uno frente al otro, a veces mediante discusiones que los filósofos de ambas corrientes mantenían por correspondencia, en otras ocasiones publicando libros que venían motivados por el deseo de responder al oponente intelectual. La polarización del racionalismo y el empirismo tiene incluso un carácter geográfico. Los principales racionalistas fueron filósofos como el francés Descartes, el alemán Leibniz y el holandés Spinoza, todos ellos de la Europa continental, mientras que el empirismo tiene sus máximos representantes en Locke, Berkeley y Hume, todos ellos británicos. Esta oposición geográfica entre racionalismo y empirismo ha dejado huellas hasta nuestros días; aun ahora hay un modo de hacer filosofía que se podría llamar continental, que abunda en las cuestiones metafísicas, y un estilo filosófico anglosajón, preocupado sobre todo por la claridad y el cultivo del sentido común.
Racionalismo y empirismo son dos filosofías enfrentadas, sin duda. Pero si se enfrentan es porque ambas comparten un terreno común. ¿En que se parecen? ¿Cuales son los caracteres comunes a ambas?
En primer lugar, tanto racionalismo como empirismo son filosofías ilustradas, o mejor dicho, pre-ilustradas (porque en términos históricos la Ilustración es algo mas propio del siglo XVIII) Creen en el avance del conocimiento como condición de la emancipación humana. El racionalismo y el empirismo están comprometidos con la liberación política de los hombres, la liberación de las servidumbres de la naturaleza (mediante el conocimiento científico-técnico que la domina) y también con la liberación de aquello que mas sutilmente esclaviza a los seres humanos; la tradición, la autoridad aceptada de manera irreflexiva, los prejuicios. Pero para que haya libertad de algún tipo es necesario que los hombres comiencen a pensar por si mismos.
En segundo lugar, y en relación con lo anterior, estos movimientos filosóficos son fundamentalmente filosofías criticas de la mente; son teorías del conocimiento. Se preguntan básicamente ¿en que consiste conocer y como podemos tener conocimientos adecuados? En tanto teorías del conocimiento racionalismo y empirismo se hacen esa pregunta que todavía se puede dividir en tres partes:
en que consiste la génesis de nuestras ideas. Es decir, ¿de donde provienen las representaciones del mundo que tengo en mi?.
Cual es la realidad de nuestras ideas. ¿Son el reflejo de algo real, o son mera ilusión? ¿Que hay en el mundo, verdaderamente?
Cual es el alcance de nuestras ideas. Es decir, ¿de qué nos podemos hacer una representación mental?
En tercer lugar, estas dos filosofías son antropocéntricas y antropológicas. Se interesan principalmente por el ser humano; Por el conocimiento humano y el comportamiento humano.
Pero, y esta es su cuarta característica, son filosofías subjetivas. Según ellas tanto el fundamento del conocimiento como de la ética esta en el sujeto. Esto es decir que a las preguntas acerca de qué puedo conocer y qué debo hacer tengo que buscarles una respuesta desde mi mismo. El sujeto ocupa el lugar de legislador del conocimiento y de la ética. Lo que puedo conocer lo conozco desde mi mismo, y lo que debo hacer lo descubro en mi mismo. Toda la filosofía de la modernidad es una apelación a que el sujeto lleve a cabo su labor humana de conocer y de hacer por si mismo.
Esto en lo que a sus características comunes se refiere. ¿En que se enfrentan?
En primer lugar, racionalismo y empirismo se oponen en sus ideas acerca del conocimiento. Para el racionalismo existen ideas innatas, ideas que tenemos en nuestra razón antes de toda experiencia, mientras que para el empirismo todo nuestro conocimiento proviene de la experiencia, es decir, no podemos conocer nada de lo que no hayamos tenido previamente una experiencia.
En segundo lugar, hay un enfrentamiento acerca del papel del yo. En el racionalismo el yo aparece como primera certeza (yo pienso, luego existo). En el empirismo el yo es incierto. Es producto de nuestra memoria y nuestra imaginación. No hay un yo, sino vivencias en flujo.
El concepto de Yo es fundamental a la filosofía cartesiana. Para Descartes el Yo es el origen y el centro de todo nuestro pensamiento. Esto quiere decir que de algún modo todos nuestros pensamientos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos empiezan por Yo pienso. Descartes consideraría que es imposible eso que proponen las filosofías orientales, abolir el yo mediante la meditación, pues abolir el yo es no es ni mas ni menos que dejar de existir.
Para el budismo, por cierto, la primacía del yo es la base de un error metafísico, pues impide contemplar la verdadera realidad, y aspira a deshacerse del él como de una carga para el conocimiento y la felicidad.
No es tal vez culpa de Descartes, pero que duda cabe que vivimos en una Cultura del Yo.

La idea que tiene el empirismo sobre el yo es diferente. Según Hume, si lo piensas, ¿que es eso que llamamos “Yo”? Solo una serie de ideas fugaces (pensamientos, sentimientos… ) que pasan por nuestra cabeza a la velocidad de la luz. Nuestra memoria y nuestra imaginación nos dan la ilusión de que hay algo sustancial (El Yo) por debajo de eso, pero en realidad no hay pruebas de que haya algo así.
Hume parte, como buen empirista, de la idea de que solo existe aquello de lo que tenemos experiencia, es decir, aquello que vemos, tocamos, etc…. Pero está claro que el Yo no es algo que podamos ver o tocar, de modo que el yo es una mera ilusión.
En la película Memento se da un caso de persona con amnesia. En una condición así, nos preguntaríamos con Hume, ¿Quien es Leonard?

Bueno, despues de haber comparado racionalismo y empirismo vamos a presentar un poco cada uno de ellos de forma separada.
El racionalismo se caracteriza, de entrada, por la confianza en la razón. Ser racionalista significa confiar en que mediante la razón y sus derivados (la ciencia, el dialogo…) los humanos son capaces de investigar y llegar a acuerdos en todo lo que les compete. No es necesario recurrir a la fe, o a la autoridad, para llegar a la verdad. Los racionalistas estaban fascinados por el método deductivo propio de la matemática. El razonamiento matemático, deductivo y riguroso, en el que se parte de unos axiomas, definiciones y postulados para llegar a conocimientos muy sofisticados, les parecía a los racionalistas el modelo del pensamiento verdadero y productivo.
¿Hasta que punto confiaban los racionalistas en la razón? Pues muchísimo. Por poneros un par de ejemplos, un racionalista como Spinoza escribió una Ética al modo geométrico donde las reglas para ser feliz se deducían a partir de postulados, como si de matemáticas se tratase. Y el también racionalista Leibniz formulo un deseo (o mejor dicho una hipótesis) ; el de construir una “maquina de pensar” hecha de tal modo que cualquier discusión entre los seres humanos se pudiese discutir al modo de la matemática; bastaría con sentarse ante la maquina y decir “calculemos”
Merece la pena detenerse a pensar esto. ¿ Pensáis que todas las cuestiones humanas son cuestiones de cálculo?
Para los racionalistas, desde luego si. Para ellos la razón es una especie de maquinaria, o, dicho con una palabra que le gustaría mas a Descartes, un método.
Muy distinta es la manera de ver el mundo de los empiristas. Empirista es la filosofía según la cual el origen y el valor de nuestro conocimiento depende de la experiencia.Por experiencia entendemos el enlace regular entre ciertos fenómenos a partir del cual podemos tener expectativas de futuro.
Esto supone que frente al método deductivo propio del racionalismo el empirismo defiende el método experimental. Todo conocimiento empieza con una experiencia. Allí donde no hay experiencia, no hay conocimiento que valga. Por ejemplo, es imposible tener un conocimiento de Dios o del alma, porque no tenemos experiencia de esas cosas.
Pero hay mas aun; para los empiristas tampoco podemos tener un conocimiento del yo, puesto que el yo no es algo de lo que tengamos experiencia; es mas bien aquello que tiene experiencia. (Quiere decir que no vemos al yo, ni sentimos al yo, sino que el yo es lo que ve y lo que siente) Esto pone al empirismo en las antípodas del racionalismo, porque , recordad, para los racionalistas lo mas cierto del mundo es que yo existo, mientras que para el empirismo eso del yo no se sabe lo que es.
Los empiristas tenían una confianza mucho mas moderada en la razón. Básicamente eran escépticos respecto a la capacidad de los humanos de llegar a la verdad última de las cosas. Todo depende en ultima instancia de la experiencia, y la experiencia de cada cual es particular y revisable. Así que si para los racionalistas los seres humanos podían llegar a verdades definitivas y evidentes (como se hace mediante el cálculo matemático) para los empiristas lo que hacemos con nuestra inteligencia es mas bien ir tanteando para encontrar certezas de andar por casa (como hace la ciencia experimental)
Una posible manera de aclarar el punto de vista racionalista y el empirista es plantearse cual es el papel de las emociones en el ser humano. ¿Pensáis que el ser humano es mas racional o emocional? Los que abogan por la racionalidad humana defienden que es posible controlar nuestras emociones. Pero algunos albergan serias dudas al respecto. Hume escribió que la razón es mera abogada de las pasiones, y los últimos avances en neurociencia parecen darle la razón. Hay un cerebro emocional que toma las decisiones en nosotros sin que nos demos cuenta, y nuestra racionalidad a menudo solo racionaliza estas decisiones, de modo que tengan sentido para nosotros. Así, una persona tiene determinada opción política no porque haya sopesado razonablemente cuales son las opciones mas sensatas, sino porque son consistentes con sus emociones (tal vez es mas conservador porque tiene una personalidad mas reticente a cambiar, o siente lealtad a su grupo, por ejemplo). Y por mas argumentos que le demos,
Las consecuencias de esta posición son muchas. Pensad que lo que esta defendiendo Hume es que hay que ser bastante escépticos con la posibilidad de que una persona cambie de opinión o de actitud o de manera de pensar mediante argumentos, porque no son argumentos, sino emociones, lo que está a la base de su opinión. El racionalismo, (y la razón) tiene un límite. Habría que ser consciente de eso cuando nos enfrentamos a gente que tiene un comportamiento irracional, como un enfermo de anorexia o un militante antivacunas.


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