El Paciente, Juan Gómez-Jurado
A estas alturas de la vida no descubro nada nuevo al escribir de las obras de Juan Gómez-Jurado, pero es que llevaba tiempo posponiendo sus novelas a la espera de que publicara Rey Blanco. Pero no, hoy no vengo a hablar de la trilogía de Antonia Scott, sino de El Paciente, su quinta novela (tras Espía de Dios, Contrato con Dios, El emblema del traidor y La Leyenda del Ladrón), publicada allá por 2014. Y es que cuando terminé la saga de Reina Roja leí en los comentarios del autor que no era imprescindible, pero que esta novela podía servir para entender algunos pasajes de esta colección ya que pertenecen al mismo universo. Así que, como me había gustado tanto su prosa (ya hablaré de la trilogía en otro momento), días más tarde estaba comenzando El Paciente sin ni siquiera haber leído una sinopsis.
Yo leería así:
El Paciente, Cicatriz, Reina Roja, Loba Negra, Rey Blanco. ⚪️⚫️🔴⚫️⚪️
Pero puedes leer en el orden que quieras. ❤️
— Juan Gómez-Jurado (@JuanGomezJurado) October 5, 2020
El prestigioso neurocirujano David Evans se enfrenta a una terrible encrucijada: si su próximo paciente sale vivo de la mesa de operaciones, su pequeña hija Julia morirá a manos de un psicópata. Para el Dr. Evans se inicia una desesperada cuenta atrás cuando descubre que el paciente que debe morir para que su hija viva no es otro que el presidente de Estados Unidos.
El dilema es claro: o salvar a su hija, que por otra parte es lo único que le queda de su mujer que acaba de fallecer, o salvar al presidente de los Estados Unidos. La decisión es difícil, pues se trata de un médico, alguien que realiza un juramento hipocrático antes de iniciar su carrera profesional. Pero más allá, realmente bajo esta disyuntiva subyace otra que apela al lector: ¿Tú qué harías? Y aunque de primeras puede parecer fácil de responder, en el fondo hace reflexionar sobre si priorizamos realmente en nuestras vidas, si le dedicamos el tiempo suficiente en nuestro día a día a nuestros seres queridos o por el contrario nuestras obligaciones van primero. Incluso deja la horrible certeza de que la conducta del ser humano puede ser modificada a placer si se aprietan las tuercas adecuadas.
La novela arranca con el Dr. Evans en el corredor de la muerte. Él mismo es quien nos narra cómo se desarrollaron aquellas frenéticas 63 horas ocurridas entre el secuestro de Julia y la operación. Y aunque ya sabemos que sus actos tuvieron consecuencias, este detalle no resta un ápice de interés a la historia que está por venir. Todo lo contrario, ya que despierta la curiosidad por saber qué ocurrió, cómo acabó allí, si finalmente logró salvar a su hija, o por el contrario se decantó por el presidente. El inicio de El paciente no podría ser, por tanto, más directo.
Aunque en su mayoría la novela está narrada en primera persona por Dave, hay algunos capítulos puntuales en que esto cambia para darle voz a Kate, su cuñada, y al señor White, el villano. Este recurso permite conocer al protagonista, sus pensamientos, sus recuerdos, sus reflexiones y sus estados de ánimos, pero también completar la historia con lo que pasa más allá de su alcance. Sobre todo en lo que se refiere a las intenciones del secuestrador.
El estilo de Juan Gómez-Jurado es directo, claro, sencillo de seguir. No dudo que tiene su trabajo de documentación detrás, sin embargo, la lectura se hace amena, para nada farragosa. No se pierde en extensas explicaciones o detalladas descripciones. Los capítulos son cortos y van a la acción, trasladando al lector a una burbuja de ansiedad y expectación que va creciendo a medida que pasa las páginas. El Paciente marca todas las casillas de elementos frecuentes en este tipo de novelas: una historia atrayente, buen ritmo, giros en la trama, diálogos ágiles y afilados y unos personajes potentes.
Es cierto que no cuenta con un gran abanico de personajes, pero todos ellos están muy bien definidos, tanto los principales como los secundarios. Son de carne y hueso, muy humanos, con sus fallos y sus virtudes. El Dr Evans, el protagonista, es un hombre de fuertes valores y convicciones. Familiar, aunque muy volcado en su profesión, está aún superando la muerte de su esposa y criando como puede a su hija. Y esa integridad, algo tan característico suyo, se resquebraja cuando tiene que elegir entre sus principios y su deber como médico y el amor por su hija.
Kate quizá está un poco estereotipado. Una especie de Carrie Mathison (aunque perteneciente al Servicio Secreto) que no duda en ir por libre y ponerse en peligro por salvar a su sobrina. Es fuerte y valiente y lleva una vida volcada en un trabajo absorbente que no deja espacio para relaciones personales. Con un padre que esperaba un hijo varón, y una hermana que siempre la ha eclipsado, tiene un complejo de inferioridad y por ello intenta demostrar en cada momento su valía.
El tercero en discordia es el señor White, un mercenario con educación de pago y una mente perversa. Un psicópata de manual, de los que carecen de empatía y disfrutan manipulando a la gente solamente para demostrar su poder. Un villano que para conocer mejor recomiendo leer La historia secreta del señor White (eso sí, después de esta novela), un relato de unas cuarenta páginas sobre sus inicios.
El Paciente es uno de esos libros que enganchan desde el principio. Por su premisa, por sus personajes, por su estilo narrativo, por la intriga, por la tensión, por los giros… Es un thriller adictivo que, aunque tiene un final un tanto previsible, deja un buen sabor de boca. Porque no todo es el final, sino el viaje que haces durante toda la lectura. Esos altibajos, la tensión. Como el propio autor ya ha señalado en alguna entrevista, él no busca ser pretencioso, sino atrapar al lector, porque en definitiva cuando tienes un libro en tus manos buscas evasión, entretenimiento, desconexión (lo cual no significa que el texto esté carente de calidad literaria). Sin duda busca entretener y lo consigue. Ahora no puedo por menos que comenzar Cicatriz, porque estoy totalmente enganchada.

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