EL JAZZ DE NUESTRO TIEMPO- MATANA ROBERTS
No solo se “hace jazz”, es atreverse a hacer jazz. En este mundo donde el reggaeton está en el top número uno, atreverse a hacer jazz conlleva coraje.

Siendo simples, podríamos decir sobre Matana Roberts que es una compositora de jazz, saxofonista y clarinetista, sin embargo, su labor como músico es más intensa de lo que parece. Matana no se dedica simplemente a hacer jazz libre, es una experimentadora del sonido. Con esto sabemos que, al escucharla, dejamos nuestros oídos a disposición de una aventurera; de algo tan versátil y extraño como puede llegar a ser la acústica.
El sonido de Roberts se compone por un saxo alto, clarinete, guitarras eléctricas, guitarra de cuerdas de nylon, violín, acordeón, contrabajo, batería, vibráfono, mandíbula arpa y campanas. Sumando las voces, éstas se presentan con diversas técnicas vocales y de recitación, tal como lo son el discurso hablado, la recitación glosolalica, voz gutural, voz operística, canto de cuna, cantos grupales de tradiciones populares americanas y espirituales.
¡Suena una locura que todos estos estilos de canto puedan estar dentro de un solo álbum! y, aunque auditivamente sí es una locura (de la buena) cada uno de estos cantos tiene un sentido, que cuenta algo que es fundamental en lo que Roberts quiere transmitir: La historia afroamericana.
Para ella el pasado no es algo que dejó de ser, al contrario, cree que desencadena en lo que somos. En su caso, el arte es el medio por el cual se da a la tarea de contar una historia.

Coin Coin, es un proyecto musical iniciado en 2011, antecedido por tres albums que ahora llega a su cuarta parte: Coin Coin. Chapter Four: Memphis, en donde a través del sonido musical, el canto y las letras nos cuenta a manera de memorias la historia de un niño que fue testigo de la muerte de sus padres en manos de alguno de los klanes de extrema derecha que azotaron en los estados sureños en Estados Unidos el siglo pasado.
Coin Coin four: Memphis es una experiencia musical de 46 minutos, a la que uno decide someterse, pero no en un mal sentido. Es el acto de poner en paralelo una historia cruda, puesta en la narración de un recuerdo infantil con música a veces extremadamente dulce, intensa y celestial. Al final, es un festín de sensaciones.
Cuando digo que es una “experiencia”, es porque cuando terminas de escuchar el álbum no puedes evitar cuestionar; provee de un estado de reflexión y empatía en el que a pesar de no saber a ciencia cierta qué es, la identidad de Roberts se transmite claramente y te hace sentir.
Las referencias afroamericanas en la música se conciben, desde este jazz libre que envuelve todo el álbum tan característico de Memphis, hasta los cantos que se sienten dedicados hacia algo que va más allá del ser humano y las plegarias que de forma poética entran en tu cabeza. Dice “Run baby run, run like the wind thats it the wind” y podemos entender que correr también significa escapar.
Desde la introducción sientes que va de algo espiritual a lo majestuoso, seguido de la ácida entrada en “As far as the eye can see” y de repente las exhalaciones meditabundas te dan calma para poner escuchar una voz clara que comienza a contar una historia.
Narra conforme van pasando los días de la semana y la intensidad del sonido sincroniza perfecto con la sensibilidad de la historia. Durante el recorrido del album hay canciones solo instrumentales y a pesar de la ausencia de letra, los sonidos continúan viscerales como en “Piddling” o “Wild fire bare” y abren el siguiente pasaje de la historia. Hacia el final “All things beautiful” e “In the fold” terminan los pasajes de la hisroria y culmina con instrumentales agridulces, feroces y ardientes.
No quiero entrar en detalles, porque no hay nada mejor que poder experimentar por uno mismo el sonido de este gran album de jazz contemporáneo y mirar lo que Matana Roberts quiere decir.
-@phanslib
Link a YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=1SxQpJkF1pM&t=329s

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