El infantilismo político en tiempos de la 4T

Me encantan las infantiles posturas políticas de algunos mexicanos, cuya capacidad para interpretar la realidad social que vive el país difícilmente va más allá del meme.
México vive una etapa sin precedentes en el combate a la corrupción (con personajes de alto perfil como Rosario Robles, Emilio Lozoya, Juan Collado; a Carlos Romero Deschamps y ahora Gerardo Ruíz Esparza ya también los traen en la mira). No hay antecedentes de algo así en la historia reciente del país. Por primera vez, instituciones como la Secretaría de la Función Pública y el combate al lavado de dinero están funcionando relativamente bien.
Los feminicidas de Ingrid y la pequeña Fátima, dos casos que sacudieron a la opinión pública, fueron detenidos y vinculados a proceso. ¿Recuerdan que algún otro caso en el que, en cuestión de días, se detuvieran a los perpetradores de crímenes similares? Aún así, las exigencias de justicia deben seguir.
La limpia en el Poder Judicial, de la que poco o nada se habla en los medios, busca recomponer las muchas dolencias del sistema de impartición de justicia, empezando por castigar a jueces corruptos. No podemos saber ahora los alcances que tendrá la reforma, pero lo que sí es evidente es la intención de recomponer las cosas en uno de los pilares del Estado mexicano.
Un esfuerzo que también es evidente en otros sectores del espectro social.
Según datos de INEGI, el ingreso promedio de los ocupados en el país es de 7,337 pesos mensuales mientras que un año antes era de 6,963 pesos. Esto significa un crecimiento real de 2.5% en 2019 respecto al año anterior.
Asimismo, el Coneval reportó que en 2019 hubo un incremento de 5.9% en el ingreso laboral real per cápita en el último año.
Estos últimos datos son consecuencia directa de medidas como el incremento al salario mínimo y los programas sociales, impulsados por la 4T.
Es decir, que en poco tiempo se tienen logros concretos y sin precedentes en materia anticorrupción y combate a la pobreza, pero en redes no dejan de aparecer memes diciendo que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador es una desgracia.
Lo curioso es que esos que se quejan ahora, esos que acaban de descubrir que había un México perfilándose a la ruina, no se dieron ni por enterados de las masacres de Allende, Tlatlaya, Apatzingán, Tanhuato, Nochixtlán, ocurridas en los sexenios anteriores. Hubiera sido muy bueno ver tantos memes de indignación como ahora. Pero como eso no salió en la tele, por la censura que había (algo que también se acabó con el cambio de régimen), algunos nos quedamos con las ganas de ver esa misma indignación ante las muchas desgracias que acontecían en el país y que a pocos, muy pocos, les importaba.
Por primera vez en muchos años vemos señales de un esfuerzo serio por recomponer el Estado mexicano que, aunque les enfurezca a algunos, se hizo pedazos durante las 3 décadas del modelo neoliberal. El nivel de degradación y los efectos de esa política económica los estamos padeciendo hoy, pero muchos no dejan de patalear y exigir resultados de un día para otro, cuando al mismo tiempo, su indiferencia durante décadas es corresponsable del desastre de país que es México en la actualidad. Esos mismos que ahora se enojan y patalean y hacen berrinche eran los mismos que se autodefinían como “apolíticos”, los que decían que bastaba tirar la basura en su lugar y respetar la ley para generar un cambio social. ¿Qué pasó entonces? ¿Por qué de repente les importó lo que pasaba en el país? ¿Por qué de repente les dio por convocar a marchas y protestas? ¿Será porque en el fondo a muchos les indigesta que se dé prioridad a los más pobres? Eso parece.
En el caso de la violencia contra las mujeres, sus reclamos son legítimos. Aunque creo también que, junto con las movilizaciones y expresiones de descontento, sería muy bueno hacer una revisión seria de cómo llegamos a este punto, contrastar, matizar. Para mí es muy evidente que los feminicidios en México son consecuencia de la violencia generalizada que existe en el país desde la guerra contra el narco decretada por Felipe Calderón. Tan es así, que los datos de asesinatos de mujeres registraban una tendencia a la baja de 1990 a 2007, y se detonaron a partir de entonces. Por eso, sostengo que el asunto del machismo y el heteropatriarcado se ha sobredimensionado a la hora de tratar de comprender la oleada de violencia contra la mujer en México. ¿O acaso no había machismo y heteropatriarcado de 1990 a 2007? ¿Por qué entonces se habla tanto de heteropatriarcado y machismo en torno a los feminicidios, pero al mismo tiempo, se habla tan poco de las implicaciones de la guerra contra el narco en este asunto? (ah, se me olvidaba, que Felipe Calderón y compañía ahora hasta hacen eco de las exigencias del feminismo en un derroche de cinismo e hipocresía pocas veces visto). Por supuesto, estas cosas no se dicen en los medios, que suelen ignorar por completo la postura feminista o reproducir de manera acrítica el nuevo dogma feminista de nuestro tiempo, lo cual, a mi manera de entender las cosas, está generando más confusión.

El patrón de asesinato de mujeres en México es prácticamente el mismo que el que se registra al contabilizar el total de asesinatos de hombres y mujeres.

El infantilismo y la ignorancia manifiesta en muchas de las quejas de hoy contra el nuevo gobierno, explican en buena medida, cómo es que México se convirtió en lo que es ahora. Lástima que muchos de esos “críticos” del gobierno, sean tan poco autocríticos a la hora de evaluar el papel tan mediocre que han desempeñado como ciudadanos a lo largo de muchos, muchos años.
La reconstrucción del Estado mexicano es un proceso que tomará tiempo. Aunque el infantilismo de algunos los haga exigir resultados de la noche a la mañana, como si la sola exigencia fuera a resolver fenómenos que se vienen gestando varias décadas atrás. Es tan estúpido como exigirle a un árbol que dé frutos cuando apenas está germinando la semilla. Por más que se le exija a la planta, obtener frutos es un proceso que lleva tiempo. Aunque claro, el mexicano promedio está tan inmerso en la desinformación noticiosa y tan desconectado de la verdad, que estas cosas tan elementales se escapan a su comprensión. López Obrador ha cometido errores y debe ser criticado, como cualquier gobernante. Pero es una pena que la insensatez imperante en algunos sectores, muy enojados con los cambios impulsados por el actual gobierno, esté generado un clima tan tóxico a la hora de discutir asuntos públicos.
Afortunadamente, hay señales positivas de un cambio, a pesar de que la 4T está muy, muy lejos de ser el gobierno perfecto que muchos quisieran. Lástima que la ceguera les impida a muchos ver más allá de sus narices.
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