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El hambre no espera

Jul 7, 2008
2 min read

Por: Jesús Yavarí Cortez

Bueno, lo que decíamos hace meses sobre la espiral inflacionaria y el alza dramática de los precios de los productos de la canasta familiar se va cumpliendo inexorablemente para desgracia nuestra, pues también somos parte de ese pueblo que está azotado por la demagogia y la mentira, por la ausencia de un plan de Gobierno, por un ridículo aumento de salario que muchas veces ni se cumple, por la falta de trabajo y por la inestabilidad e incertidumbre política en la que vivimos todos.

Tenemos la impresión de que en semanas o meses, a lo sumo, el debate y la confrontación política doméstica actual pasarán a un segundo plano, pues el tema central que ganará las calles será el del estómago. El país de las ‘maravillas’ que nos intenta pintar Evo y Cia. sólo funciona para aquéllos que reciben la platita caliente del petróleo venezolano, para los que están sumergidos en el festín de la cosa pública y para los narcos que hoy saltan en una pata de contentos con la ‘revolución democrática y cultural’ de los masistas. Ya se siente el clima de ‘emputamiento’ popular: ¿debemos esperar que Morales cumpla su mandato? Sería lo correcto pero no lo ideal, porque cuando el hambre ataca a los hijos, que el buen Dios te salve hermano. Pero bueno, también en el plano regional algunos soberbios y acomplejados ‘autonomistas’ de los que nunca faltan ya empiezan a pelar las uñas y a encender las primeras mechas de la lucha social en el nuevo escenario autonómico. Mientras los concejales y burócratas de alto rango municipal se incrementan escandalosamente sus dietas y salarios, a los trabajadores de base se los trata como a simples mendigos. ¿Se pronunció sobre esto el ‘socialista’ concejal ‘Chato’ Peredo? Negar también una modestísima retribución económica a los trabajadores de salud nos puede estar mostrando anticipadamente lo que entienden algunos por autonomía, que no es otra cosa que la ley del embudo, pero que nos clarifica el proceso, pues los trabajadores recordaremos que la lucha social tiene por esencia dos orillas y que lo que ocurre hoy con la construcción de las trincheras autonómicas (que habrá que pelearlas dentro del proceso autonómico sin la oportunista presencia de los activistas rentados) es que simplemente empiezan a moverse los intereses y las piezas del tablero social y de clase, lo que pedagógica e ideológicamente será muy importante para el surgimiento y el desarrollo de un movimiento popular cruceño renovado, política y teóricamente, claro, sobre su rol histórico en la autonomía, arrancando con sus luchas las conquistas y desechando por dignidad de clase cualquier ‘regalito’ que mediatice, anule e hipoteque la acción de los trabajadores. Pero insistimos, lo central y recurrente en el escenario nacional cercano serán los temas del bolsillo y el estómago. Esto puede ser más gravitante y decisivo que todas las infladas escaramuzas libradas hasta hoy. La frase acuñada por el difunto MIR en tiempos pasados nos vino al pelo para el título.

 
 
 

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