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El fundamentalismo multiculturalista

Jun 20, 2009
4 min read
 El presidente, Evo Morales Ayma

Por Luis Christian Rivas Salazar

Estamos ante los albores de un nuevo fundamentalismo. La ideología de moda dominante e impuesta desde el Estado es el multiculturalismo, expresada en lo político en el Estado Plurinacional. El nuevo fundamentalismo libró una lucha de hegemonía ideológica por la apropiación de términos que se sienten “espontáneamente” como apolíticos, como si trascendieran las fronteras políticas: “cambio”, “culturas”, “vivir bien”, “reciprocidad”, etc. También existe la apropiación de términos para abuso cultural, ya no se habla de democracia, sino de democracias; no existe el derecho, sino derechos; la justicia ahora es justicias. Su forma más radical plantea la descolonización total del Estado (¿?). Mientras esto ocurre, los abanderados de esta ideología perniciosa, se someten y se arrodillan, asombrados y pasmados ante el deslumbramiento que les causó pensadores europeos con sus abstracciones metafísicas, entre ellos: Bordeau, Derrida, Foucault, Hardt y Negri que son las vedettes favoritas de Álvaro García y de Raúl Prada. Mientras los movimientos sociales reciben conferencias de Holloway. Esta nueva colonización intelectual que se traduce en sometimiento, llega a extremos casi religiosos. Esta nueva teología, en palabra de sus gurús, responde al “espíritu del época”, así tenemos la invocación de conceptos oscuros como el “sujeto colectivo” ¿alguien vio a dicho sujeto? o ¿se referirán al individuo colectivo? ¿Colectivo individualizado? Contradicciones que se hace pasar por términos profundos, impostura huera, charlatanería patafísica, constructos forzados, ideas torcidas pasadas por certezas. Todos estaríamos inexorablemente sometidos a este “espíritu del época” y según estos pastores sacerdotes del espíritu, todo este proceso político cultural responde a dicho espectro y quien no obedece o no entiende “la verdad” puede tenerse por “out”, fuera de la onda, no estar a la moda. Antes de declarar o analizar los hechos, tendremos que consultar con dicho ente sobrenatural, dejamos de ser objetivos para terminar siendo animistas. Así, el individuo no existe fuera de su cultura, la cultura lo es todo y el individuo no es nada, este es el nivel religioso al que se está llegando. El Convenio 169 y la Declaración de los Pueblos Indígenas son referencias casi bíblicas para justificar legalmente esta hecatombe. En Bolivia convirtió tierras en territorios, poblaciones en pueblos, pueblos en nacionalidades y nacionalidades en naciones para culminar en el Estado Plurinacional boliviano. Esto es denunciado por Andrés Solíz Rada, quien anuncia la desmantelación del in constituido Estado nacional, gracias a fundaciones y ONG, personas como García Linera, el constituyente del MAS, Raúl Prada y el aliado jesuita Xavier Albó, quienes fueron los principales forjadores de este culto. Bolivia sería una nación fallida, esta es la justificación para promulgar un Estado plurinacional. Es interesante cómo muchos otrora nacionalistas, traicionaron sus ideales para convertirse al plurinacionalismo. Basta ver cómo se han cambiado los programas de estudios en carreras como ciencias políticas, filosofía, humanidades, derecho, para tener iniciados al nuevo colonialismo intelectual. Para Solíz Rada se estaría borrando el pensamiento nacional y latinoamericano de Carlos Montenegro, Augusto Céspedes, Sergio Almaraz, René Zavaleta, José Ortiz y Marcelo Quiroga Santa Cruz, para que se encumbre un eurocentrismo multicultural de raíz foránea. El filósofo neomarxista Slavoj _i_ek en 1997 escribió su ensayo: “Multiculturalismo o la lógica cultural del capitalismo multinacional”, donde explicaba, entre otras cosas, como la ideología conservadora tory en Inglaterra, planteaba “retornar a las fuentes”, a los “bajos instintos”, Norman Tebbitt dijo: “Muchos votantes tradicionalmente laboristas han comprendido que comparten nuestros valores: que el hombre no es sólo un animal social sino también territorial; debe ser parte de nuestra agenda satisfacer esos instintos básicos de tribalismo y territorialidad”. Estas obscenas declaraciones europeas son el pan de cada día en estas regiones subdesarrolladas. Para _i_ek, el Estado-Nación tenía más posibilidades de imponer ciertas condiciones mínimas y ciertos límites a la explotación capitalista. Ahora existe una tensión Estado – nación contra el post – Estado – nación, tensión entre lo universal y lo concreto, entre lo abstracto y lo específico, entre nación y etnia. Si antes presenciamos el intento de la “nacionalización de la etnia”, “des-etnización”, ahora somos testigos de la “etnización de lo nacional”. Pero lo más concreto y especifico, ni siquiera es la etnia, sino: el individuo. El multiculturalismo sería una expresión del racismo posmoderno contemporáneo síntoma del capitalismo tardío multiculturalista, dice _i_ek: “el multiculturalismo es una forma de racismo negada, invertida, autorreferencial, un ‘racismo con distancia’: ‘respeta’ la identidad del Otro, concibiendo a éste como una comunidad ‘auténtica’ cerrada, hacia la cual él, el multiculturalista, mantiene una distancia que se hace posible gracias a su posición universal privilegiada. El multiculturalismo es un racismo que vacía su posición de todo contenido positivo (el multiculturalismo no es directamente racista, no opone al Otro los valores particulares de su propia cultura), pero igualmente mantiene esta posición como un privilegiado punto vacío de universalidad, desde el cual uno puede apreciar (y despreciar) adecuadamente las otras culturas particulares: el respeto multiculturalista por la especificidad del Otro es precisamente la forma de reafirmar la propia superioridad”.

Se devela el pretexto superficial (multiculturalismo) y el deseo no reconocido (eurocentrismo) y los intelectuales pueden decir: “Cuando oigo la palabra ‘cultura’, abro mi chequera”. Pero cada persona (lo concreto), es única e irrepetible, frente a esto no hay cultura autoritaria que valga, ni nación o plurinación que se imponga.

 
 
 

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