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El dragón del bien y del mal

May 1, 2014
1 min read

Todas las piedras son perecederas.

Las estrellas parpadean en el firmamento para luego apagarse en un suspiro.

¿Cuál será mi verdadero nombre? ¿De qué color es el presente?

Sombra de mi alma, regresa a la oscuridad a la que perteneces.

Estoy exhausto.

La soledad es una carga muy pesada.

El dragón, símbolo de la desolación del mundo, es también un presagio de buena suerte.

Escupe fuego sobre la aldea y riega los campos en época de sequía.

El bien y el mal engendraron al dragón de dos cabezas, que lo mismo reparte dicha o agonía.

El deseo de vivir es uno de los tantos rostros del miedo a la muerte.

Huyo de mí mismo y no encuentro la salida.

El encierro es un espectro concebido en mi mente.

A veces es necesario descender al inframundo para darse cuenta, abrir los ojos y explorar el dolor desde adentro.

La noche que nubla mi corazón es pasajera.

Nada dura para siempre. Ni siquiera la tristeza.

Esta sed de eternidad no será mi epitafio.

Si he de encontrar lo eterno algún día, que sea en la claridad de tus ojos, en la puesta del sol, el instante preciso donde se abren todos los silencios.

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